BOGOTA - Un referendo de 15 preguntas, propuesto por el gobierno colombiano para acabar con la corrupción política y acelerar medidas económicas, será votado mañana, y se constituye en la primera prueba de fuego para el presidente Alvaro Uribe, que ha hecho de su aprobación un asunto casi personal.
La intensa campaña gubernamental, liderada por el propio Uribe, busca que 6,2 millones de colombianos -un 25% del censo electoral- acudan a las urnas y le den validez a la consulta.
El referendo será el primero de dos días de votación, pues el domingo los colombianos elegirán a sus alcaldes, concejales y gobernadores.
El referendo, considerado engorroso e inútil por sus opositores, someterá a consulta, entre otros puntos, la reducción de 268 a 218 escaños en el Congreso; la supresión de entidades de control regionales y el retiro de derechos civiles a los funcionarios que incurran en fraude contra el Estado.
También preguntará a los colombianos sobre medidas de ajuste fiscal que congelan los salarios de los empleados públicos y los gastos del Estado por dos años, y limita las pensiones y privilegios de los funcionarios.
Según el ministerio de Hacienda, la aprobación del referendo permitiría al Estado un ahorro total de 20 billones de pesos (unos 7.000 millones de dólares) hasta 2010.
El referendo fue una promesa de Uribe durante su campaña electoral, y en un principio proponía reformas aún más drásticas, como reducir el Congreso a sólo 150 miembros. Sin embargo, debió conciliar con los parlamentarios y la consulta quedó limada en muchos de sus puntos, lo que le ha hecho perder atractivo.
La defensa a ultranza hecha por Uribe, quien para ello se ha presentado en numerosos programas de radio y televisión, ha generado la percepción de que más que un referendo político y económico la consulta se constituirá en un plebiscito en torno de la figura del presidente.
Uribe no se ha cansado de advertir que en el referendo está en juego la gobernabilidad del país, la salvación de la economía para que no desborde en una crisis como la argentina y el fortalecimiento de la democracia necesaria para derrotar a los grupos armados ilegales.
De hecho las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) públicamente han llamado a no votar el referendo.
"El referendo, que está concebido como una reforma constitucional, se está utilizando para refrendar el poder del presidente", opinó este viernes el analista independiente Pedro Medellín. Según el politólogo, se ha creado una falsa impresión de que "votar el referendo es votar por el presidente Uribe".
Si la propuesta del presidente no es apoyada, "la sensación que ha habido hasta ahora de que Uribe tiene el control de la situación, podría perderse, sobre todo en la comunidad internacional", opinó el analista y ex ministro Fernando Cepeda.
Para Juan Camilo Restrepo, ex ministro de Hacienda y partidario del "No", que no se apruebe el referendo "evidentemente tiene consecuencias políticas pero no creo que sea acertado decir que estamos al borde un abismo, de una hecatombe".
Pero, agregó, "no es conveniente que se dé a los mercados internacionales una visión muy apocalíptica en caso de que el referendo no se apruebe".
Para el congresista liberal José Joaquín Vives, "el referendo no va a pasar". Agregó que "el presidente ha arriesgado, sin necesidad, algo de su gobernabilidad, que lo obligará en caso de que no alcance el umbral a concertar un poco más con todas las fuerzas políticas".
Indicó que "se trata de un propuesta sumamente compleja; los referendos están hechos para temas mucho más sencillo, de mucha más fácil comprensión".
Los analistas coinciden, en cambio, en que si la propuesta es votada positivamente, se daría vía libre a que se levante en el Congreso una norma que impide la reelección presidencial, con lo cual el primer beneficiado sería el propio Uribe.
AFP