El Concorde realizó su último vuelo

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AP

Londres - Tres aviones Concorde descendieron el viernes en el aeropuerto londinense de Heathrow, poniendo fin, de manera espectacular, a la era de los vuelos comerciales supersónicos.

El último vuelo regular desde Nueva York llegó con el pasaje completo, una hazaña que se pudo concretar en escasas ocasiones en la era de los viajes regulares del Concorde, que empezó como maravilla tecnológica y terminó como una calamidad financiera.

El vuelo 002 aterrizó a las 4.00 de la tarde (1600 GMT), minutos después que lo hicieron otros dos Concordes de British Airways. Uno vino desde Edinburgo, Escocia, llevando a ganadores de una competencia, y el otro había partido de Heathrow una hora y media antes transportando a invitados hacia un vuelo circular sobre la Bahía de Vizcaya.

Millares de personas se congregaron en Heathrow para observar los aterrizajes, pero no todo el mundo sentía gran amor por el Concorde. En el curso de los años, muchos criticaron su desagradable rugido y su tarifa de más de 9.000 dólares para un vuelo de ida y vuelta sobre el Atlántico.

La aeronave de British Airways que partió de Nueva York transportaba a 11 tripulantes y a 100 pasajeros, muchos de ellos celebridades del mundo del espectáculo y de las finanzas. La aeronave cruzó el Atlántico a casi dos veces la velocidad del sonido.

BAA, la empresa que administra Heathrow, instaló graderías para 1.000 personas en terrenos del aeropuerto.

Horas antes, el avión icono del "jet-set" del siglo XX, con su delgado fuselaje y su parte delantera aguzada, había despegado del aeropuerto internacional John F. Kennedy.

"Ha sido un logro maravilloso", dijo Ross Stainton, ex jefe del Concorde en la empresa que precedió a British Airways, antes de abordar el avión rumbo a Londres.

Stainton trabajaba para The British Overseas Airways Corporation cuando se inició el desarrollo del Concorde, y viajó en el vuelo inaugural. El ex funcionario dijo que se sentía "muy triste, pero también muy orgulloso".

El Concorde, producido por Gran Bretaña y Francia, comenzó sus servicios comerciales en enero de 1976 siendo una maravilla tecnológica y el símbolo supremo del refinamiento de la gente adinerada. Voló hasta 17,7 kilómetros sobre la Tierra a velocidades de hasta 2.172 kilómetros por hora, atravesando el océano Atlántico en aproximadamente tres horas y media.

Empero, fue un fracaso financiero. Los gobiernos británico y francés esperaban vender cientos de aviones en todo el mundo, pero sólo construyeron 16. Las empresas nunca recuperaron los millones invertidos a pesar de que un viaje de ida y vuelta a través del Atlántico costaba más de 9.000 dólares. Air France dejó de operar el Concorde en mayo.

Entre sus adversidades financieras figuraron las dos crisis energéticas de los años 70, que triplicaron el precio del combustible, y los avances tecnológicos que permitieron mayores eficiencias y comodidad para los viajeros. El Concorde es un avión en que prima el espacio, y por lo tanto poco rentable para las aerolíneas.

"Nadie se pondrá a pensar si fue o no un éxito comercial", dijo Lord Sterling, presidente de una empresa naviera, antes de abordar el Concorde. "Lo que todos dirán es que se trata de otra frontera que el ser humano ha atravesado".

Entre los pasajeros para el vuelo a Londres, todos invitados por la aerolínea, figuraron la actriz Joan Collins y la supermodelo Christie Brinkley.

El piloto fue el capitán Michael Bannister, quien calculó que viajó 8.000 horas y unos 13 millones de kilómetros en la grácil aeronave: el equivalente a 16 viajes de ida y vuelta a la Luna, desde que comenzó a guiar el aparato en 1997. AFP

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