CONSULTORA SERAGRO
Los precios de la especie han venido subiendo semana a semana, tal como ocurrió con el vacuno. Por ejemplo: en lo que va del año, se duplicó el precio del capón (ver gráfica). En estos días, es probable que al haberse producido una baja en los ganados vacunos, se provoque un rebote que afecte la cotización de los lanares, siempre que haya efectivamente un aumento en la oferta de ambas especies, lo que todavía no está claro.
En lo que respecta a la carne ovina; falta aún por cubrir alrededor de un 40 % de la cuota de 3,8 mil toneladas desosadas (peso embarque) que el país tiene con Europa, la que debe completarse antes de fin de año.
El otro mercado que está teniendo gran participación en esta demanda exacerbada es Brasil, hacia donde se dirigen los embarques con hueso —cortes o carcasas enteras—. Esto lo hace particularmente rentable, por su mucho menor costo en el procesamiento industrial respecto a los embarques a Europa, en los cuales el desosado es imprescindible por las restricciones remanentes de la aftosa. La carne ovina de calidad es reconocida en Brasil, y existen vínculos con distribuidores que atienden grandes cadenas de restoranes.
El broker Jorge Dimu, con importante actividad en ese mercado, remarca que tiene un déficit de 150 toneladas mensuales de carne de cordero, que podría colocar fluidamente a los mismos valores, si hubiera disponibilidad.
Los precios promedio y la composición de las ventas pueden apreciarse en el cuadro adjunto: en octubre, siguieron subiendo, y en las dos primeras semanas promediaron los U$S 2.146 la tonelada.
También se están realizando algunos negocios de exportación en pie de capones del Norte hacia Brasil, y seguramente, habrá una mayor actividad carnicera —más o menos formal—, en las zonas de influencia de la permeable frontera con Rio Grande.
El técnico del SUL especializado en los temas de carne ovina, Carlos Salgado, estima que México —al que siempre se le nombra en relación a la carne vacuna—, también puede ser un muy buen mercado para nuestras exportaciones de carne ovina, una vez que retome sus compras; de modo que las perspectivas para el futuro del rubro son excelentes.
STOCK Y FAENA. La faena ovina acumulada en el año es insignificante, comparada con la de otros años, aunque está ingresando en la fase de mayor extracción en estos días.
En cuanto a los corderos pesados, la categoría distinguida dentro del rubro, se espera que al finalizar el año haya bajado fuertemente su número en la faena respecto a los años anteriores.
Según Diego Saavedra, gerente del área de la Central Lanera (que normalmente embarca por lo menos la mitad de todos los corderos), la importante caída en la inscripción y la remisión se debe a una serie de razones, algunas estructurales y otras puramente coyunturales.
Las muy malas señaladas de los dos últimos ejercicios (la de este año no será mejor) dejaron pocos corderos para la reposición, a lo que hay que sumar el buen precio de la lana, que induce a los productores a retener los corderos para sacar más vellones: el capón es la categoría típica que aumenta su número cuando las perspectivas del precio de la lana son alcistas. Este año, la inscripción de corderos Merino es mínima y también la de corderas hembras, señal inequívoca de la intención de los productores de aumentar la dotación ovina en sus predios, especialmente de las razas de lana más valiosa.
CALIDAD INDIFERENTE. La avidez por carne por parte de los frigoríficos los ha llevado a pagar precios indiferenciados por todas las categorías, de modo que vale casi lo mismo una oveja vieja de refugo que un sobresaliente cordero pesado. Estos procesos constituyen graves amenazas para los programas de calidad: cuando lo que se precisa es volumen, estos aspectos pasan a segundo lugar, y desestimulan a los productores que apuntan a invertir en ellos. Otro tanto ocurre con los intentos de aumentar la oferta fuera del pico de la zafra —para disminuir la estacionalidad y mejorar la eficiencia industrial—; ya que en estos dos últimos ejercicios, los precios aumentaron a medida que avanzó el año, y es mucho más fácil producir carne ovina en primavera que en otoño e invierno. Precisamente, uno de los problemas que está enfrentando la industria es el excesivo engrasamiento que tienen los corderos que están faenando en estos días, denotando que los productores retrasaron los embarques para agregar kilos, atentos a la suba que los precios registraban semana a semana.