LA PAZ, Bolivia | AP
El presidente Gonzalo Sánchez de Lozada renunció luego de 14 meses en el poder, presionado por semanas de violentas protestas callejeras desatadas por un plan gubernamental de exportar gas natural.
Sánchez de Lozada envió su carta de renuncia al Congreso, que celebraba una reunión de emergencia y aún no se había pronunciado oficialmente.
Su salida se produce tras más de tres semanas de continuas protestas en la calles. Grupos de derechos humanos aseguran que han muerto más de 80 personas.
Bajo la Constitución boliviana, el vicepresidente Carlos Mesa asumirá la presidencia.
Mesa es un político independiente e historiador, también es un ex reportero de televisión.
REACCIONES. Masivas manifestaciones recorrieron de inmediato las calles de La Paz, para celebrar la renuncia de Sánchez de Lozada, durante una agitada jornada en el que el clima pasó de insurreccional a festivo.
Campesinos, mineros, obreros y bolivianos pobres, cantaban "¡Se fue, se fue, el ‘Gringo’ se fue", entre estallidos de sonoros petardos que retumbaban entre las montañas que rodean la ciudad.
Al anochecer el empresario Zvonko Matkovic, cercano a Sánchez de Lozada, dijo que el mandatario firmó su renuncia a la Presidencia de Bolivia y partió en helicóptero a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (900 km al este).
Jaime Paz Zamora, líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Bolivia dijo que Sánchez Lozada "había perdido la mayoría en las calles y la mayoría en el Parlamento. Hace unas horas un grupo de parlamentarios que lo apoyaban fueron a decirle que le quitaban ese apoyo, por lo que se quedaba solo políticamente", dijo Paz Zamora.
Informes radiales señalaron que Sánchez de Lozada viajaría eventualmente a Estados Unidos.
El líder de los cultivadores de coca, Evo Morales, afirmó que grupos de manifestantes que se encontraban en la ciudad de El Alto, donde está el aeropuerto de La Paz, tenían instrucciones "de no dejar despegar ningún avión".
Morales, en rueda de prensa en Cochabamba, a unos 500 kilómetros de La Paz, dijo que el presidente "debe permanecer en el país para ser juzgado por genocidio económico".
El diputado indígena, dirigente del MAS, principal formación de oposición, apoyará la sucesión constitucional de Mesa, pero no participará del nuevo gobierno, "porque tenemos grandes diferencias culturales e ideológicas".
GOLPE. La coalición que apoyaba a Sánchez de Lozada sufrió un duro golpe ayer cuando Manfred Reyes Villa, un partidario presidencial en el congreso, dijo que se apartaba del gobierno tras las últimas semanas de protestas.
"He venido a decirle: ‘No más"’, dijo Reyes Villa. "El pueblo no cree en este gobierno y no le queda otra opción (a Sánchez de Lozada) que la de renunciar".
El jueves, el portavoz presidencial Mauricio Antezana también renunció.
El abandono de Reyes Villa dejó al presidente aislado en un momento en el que trataba de solventar la crisis en el país más pobre de Sudamérica.
Recuperando cadáveres
El padre José Luis Santos, uruguayo y residente desde hace 16 años en La Paz, contó a El País las dramáticas peripecias durante los días en que el conflicto entre los campesinos y el ejército adquirió mayor virulencia.
"Los sacerdotes hemos trabajado estos días recuperando los cadáveres de las calles, hemos manejado ambulancias y vehículos trasladando heridos... Hubo más de 80 muertos, aún no sabemos con certeza la cifra, pero fueron muchos: murieron ancianos, niños, mineros...".
El padre Santos todavía albergaba ayer en su casa a varios bolivianos que buscaban refugio desde que estallaron los más duros enfrentamientos, hace diez días.
"En este momento hay una gran incertidumbre en el país.... No sabemos ni dónde está el presidente", concluyó.
Quien es quien en la crisis boliviana
CARLOS MESA
Historiador y periodista, de 50 años de edad, se convirtió en vicepresidente de Bolivia en agosto de 2002, como compañero de fórmula de Gonzalo Sánchez de Lozada, quien lo eligió por su calidad de dirigente político independiente. A ese cargo llegó a gracias a la reputación de intelectual que forjó a lo largo de una prolífica carrera en los principales medios de comunicación de su país. Tras fundar una productora de telenoticieros, que más tarde devino en una red nacional de televisión, se convirtió en uno de los líderes de opinión mejor reconocidos del país.
EVO MORALES
Líder de los cultivadores de coca del Chapare, Evo Morales, de 43 años, es un indígena nacido en el altiplano boliviano. La cerrada defensa que encaró contra las políticas de erradicación de coca, lo instaló, por vía del voto popular en el Congreso en 1997. Cinco años después, obtuvo un alto apoyo popular en las urnas (21% de los votos) que le permitió disputar con Gonzalo Sánchez de Lozada la presidencia en una segunda ronda en el Congreso e instalar por primera vez en la historia de este país una bancada de 41 parlamentarios indígenas.
MANFRED REYES VILLA
Capitán de Ejército y alcalde de la ciudad central de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, de 48 años, fundó el partido La Nueva Fuerza Republica en el año 1995, con la cual intervino en los comicios generales de 2002 en los que obtuvo el tercer lugar. Luego de ejercer oposición a Sánchez de Lozada por espacio de 12 meses, se alió con éste en agosto último, con lo cual permitió que el gobierno se mantuviera en el poder. El anuncio, ayer, de que retiraba su respaldo al gobierno fue decisivo para provocar la renuncia de Sánchez de Losada.
FELIPE QUISPE
Egresado de la Facultad de Historia de la universidad pública de La Paz, Felipe Quispe, de 64 años, lideró el subversivo Ejército Guerrillero Tupac Katari, desarticulado a fines de los 80. En 1999, después de guardar prisión durante cinco años, ganó la secretaría general de la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), que nuclea a indios aymaras y quechuas. En setiembre de 2002 fundó el Movimiento Indigenista Pachacuti, fuerza con la cual se postuló a la presidencia en las elecciones de 2002 y obtuvo 5% de los votos.
Dos turistas uruguayos en grupo de rescatados
CAMPO GRANDE
Con 105 personas, un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Brasileña aterrizó poco antes de mediodía en Campo Grande, capital del estado de Mato Grosso do Sul, después de tres horas de vuelo desde la capital boliviana.
Cerca de la mitad de los rescatados eran turistas, que habían quedado varados en La Paz cuando los vuelos comerciales fueron suspendidos el pasado fin de semana.
Entre los evacuados había siete chilenos, tres mexicanos, dos uruguayos, un colombiano, un argentino, un peruano, un boliviano y un español, dijeron las autoridades brasileñas.
El resto eran ciudadanos brasileños que vivían en Bolivia y deseaban salir del país.
Los pasajeros fueron recibidos en el aeropuerto por una banda de la fuerza aérea que tocó el himno nacional de Brasil, muchos pasajeros no pudieron contener el llanto cuando entraron en la terminal. "¡Viva Brasil! ¡Alabado sea Dios!", gritó Antonio Vieira, un maestro de 42 años. "Fue una situación dramática. Sentí como si estuviera en medio de una guerra y nunca fuera a volver a Brasil".
LOS HECHOS. "El domingo todo estaba tranquilo en las calles de La Paz", agregó. "Después, repentinamente las protestas comenzaron, levantaron barricadas y en cuestión de horas, 26 personas habían muerto baleadas, según escuché", dijo Vieira.
"En ocasiones me asomaba por la ventana del hotel y vi cadáveres, algunos con las cabezas destrozadas y los sesos esparcidos por las calles".
Lana Ferreira, ingeniera que vive en Río de Janeiro dijo que las protestas normalmente empezaban pacíficamente pero pronto comenzaba la violencia debido a "alborotadores".
"La misión de rescate estuvo muy bien ejecutada", explicó. "Dos autobuses nos recogieron en el hotel a las 22.00 y nos llevaron al aeropuerto", agregó. "Llegamos al aeropuerto a eso las 02.00, dormimos un poco sobre colchones suministrados por la embajada, y cuatro horas después estábamos abordando el avión y camino a casa". AP