En los cerdos la fiebre aftosa entra por la boca. Uruguay pudo comprobarlo en carne propia cuando en octubre de 2000 la enfermedad, esta vez causada por virus de tipo O, volvió a instalarse en la ganadería del departamento de Artigas. El vector fueron cerdos alimentados con vísceras procedentes de mataderos clandestinos, ubicados en Quaraí (Río Grande del Sur) a pocos kilómetros de la frontera artiguense. Por eso, para evitar tropezar dos veces con la misma piedra, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, busca eliminar los cerdos criados irregularmente, es decir, aquellos que comen en basurales o son alimentados con desechos orgánicos procedentes de los hogares o de mataderos y frigoríficos. Pese a tener todas las herramientas legales para eliminarlos, la secretaría de Estado optó por el camino del "diálogo" y "la negociación".
"La Organización Internacional de Sanidad Animal (OIE) cambió la normativa vinculada con fiebre aftosa: hoy ya no hay que tener enfermedad clínica en los bovinos, sino que para que un país esté libre, debe probar que no tiene actividad viral y, en el caso de Uruguay, uno de los centinelas para demostrarlo es el cerdo, una especie muy susceptible al mismo", explicó el Dr. Ugarte.
Un decreto del Poder Ejecutivo, emitido el 26 de abril de 2001, indica que no está permitida en ningún lado la cría irregular de cerdos, pero remarca que está especialmente penada cuando se practica en basurales y autoriza a "proceder al decomiso sin indemnización". Sin embargo, el propio titular del MGAP, Ing. Agr. Martín Aguirrezabala, instruyó a la Dirección General de Servicios Ganaderos para que no aplique a rajatabla la disposición.
En tal sentido, el Dr. Ugarte aclaró que, en caso de tener que sacrificar algún cerdo "será enviado a faena obligatoria. Serán procesados en un centro de faena con inspección veterinaria y por lo tanto, el producto resultante podrá ser volcado al consumo como producto alimenticio".
Por otro lado, la secretaría de Estado estudia la posibilidad de "eventuales necesidades de compensación de los propietarios, para que puedan realizar la cría de otra forma o reconvertirse a otra área productiva".
El funcionario remarcó que es posible que aquellos productores que practican la cría ilegal puedan formalizar sus criaderos. "La Facultad de Agronomía viene impulsando acciones desde hace muchos años, ayudando al productor y orientándolo en la forma de crianza, sin que tenga que recurrir a los elementos que hoy está utilizando. Hay que comprender que por encima de los sistemas de producción, por encima de las exigencias, hay una razón cultural que lleva a que haya familias que durante 3 o 4 generaciones han venido haciendo el mismo trabajo y es muy difícil cambiar eso de un día para el otro".
Sin aventurar cifras, estimó que la cría ilegal de cerdos está centralizada en los departamentos de Canelones y Montevideo y aseguró que abarca "un número mucho más importante de criadores del que se pensaba en principio".
Entre las acciones futuras, figura la realización de un censo, "tanto de los propietarios" como de "las existencias de animales" y también "una identificación de los sitios de localización de esos animales". Lo que el MGAP busca es eliminar la alimentación de los suinos a través de restos orgánicos provenientes de la alimentación humana, así como los procedentes de mataderos y frigoríficos sin desnaturalizar, sin tener que llegar a medidas drásticas. Hoy se reunirán productores y el MGAP para seguir avanzando en una solución negociada.
Descartan la vacunación
La Dirección General de Servicios Ganaderos del MGAP volvió a descartar la posibilidad de inmunizar los cerdos contra la fiebre aftosa, ya sea los de los criaderos legalmente establecidos, como los procedentes de la cría ilegal.
"Precisarían el doble de la dosis que se le está dando a los bovinos y la vacuna tiene una inmunidad de no más de 3 meses", explicó el Dr. Recaredo Ugarte, director de la Dirección General de los Servicios Ganaderos. Si los técnicos oficiales salieran a inmunizar esta especie, "no habríamos terminado en el tercer criadero cuando ya deberíamos volver a vacunar en el primero".
Es por eso que, desde esferas oficiales, en lugar de vacunar, se prefirió "cortar la posibilidad de reinfección de aftosa, evitando la ingesta de alimentos o productos que pudieran ser vector de transmisión de la enfermedad, como es el caso de los restos de mataderos o frigoríficos".