LA PAZ - Escaramuzas entre manifestantes y policías se registraron hoy en el centro de La Paz, cuando los uniformados respondieron con gases lacrimógenos a las piedras lanzadas por los manifestantes, constató un fotógrafo de la AFP.
Decenas de marchas recorren las calles de La Paz para exigir la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, luego de las decenas de muertes provocadas por la represión en el último mes de protestas contra los planes de exportar gas a través de Chile.
La ex defensora del pueblo Ana María Romero, quien impulsa una campaña de huelgas de hambre en respaldo a la exigencia de la dimisión del mandatario, pidió a la policía y la fuerza pública no disparar contra los manifestantes.
"Queremos pedirle al Comandante de las Fuerzas Armadas y al Gobierno no disparar contra el pueblo y a los dirigentes sindicales no provocar para evitar una nueva masacre", indicó Romero al señalar que se mantendrán en ayuno, mientras el Jefe de Estado no renuncie.
Una 50.000 personas se concentraron en la plaza de San Francisco mientras largas columnas de marchistas descedían a pie desde las laderas miserables que rodean la Paz y también desde la vecina ciudad de El Alto, también escenario de duros enfrentamientos, que en todo el país provocaron la muerte de por lo menos 80 personas.
Más de 80 muertes han quedado en un mes de conflicto social, según la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia.
La cifra de la Asamblea (APDHB, independiente) se basa en conteos realizado con fuentes hospitalarias, mientras el gobierno no ha divulgado ningún balance oficial.
Los líderes visibles del movimiento social que tiene arrinconado hace una semana a Sánchez de Lozada, el cocalero Evo Morales y el aymara Felipe Quispe, calificaron de burla la propuesta al no disponer de carácter vinculante.
Además, "después de la cantidad de compañeros acribillados, la posición del pueblo boliviano es dejarlo fuera del gobierno", resumió Morales, diputado nacional y líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), la primera fuerza de oposición en el Congreso.
En la misma línea, el líder indígena Felipe Quispe, cuyas huestes ocupan las rutas del altiplano hace un mes, fundamentó que "hemos invertido demasiada sangre como para aceptar su propuesta".
Según relatos de vecinos, al menos dos aviones militares aterrizaron anoche en el único aeropuerto de La Paz transportando víveres que, de acuerdo al gobierno, surtirán los desabastecidos mercados públicos y privados, que estaban al borde del colapso.
Una huelga de hambre iniciada por intelectuales, artistas, empresarios y sacerdotes, además de activistas de los derechos humanos, se amplificaba a diez puntos del país, según la ex Defensora del Pueblo, Ana María Romero, articuladora del movimiento que aglutina a los sectores de clase media.
Además de varias iglesias en La Paz, otros grupos de ayuno estaban siendo instalados en otras ciudades del interior como Cochabamba, Potosí, Tarija y Santa Cruz.
AFP