CIUDAD DEL VATICANO | ANSA
El Papa Juan Pablo II iniciará hoy la nutrida agenda de festejos por sus 25 años de pontificado, que cumple mañana jueves, inmovilizado y casi sin habla por un evidente deterioro de salud que preocupa al mundo.
Hoy, en vísperas de su XXV aniversario como Pontífice, el Papa ofrecerá la audiencia general en la plaza San Pedro pero no está prevista su presencia en el convenio que reunirá por la tarde al Colegio Cardenalicio, que comenzará a rendirle homenaje con relaciones escritas.
Mañana Juan Pablo II firmará y entregará la Exhortación postsinodal sobre los obispos y pronunciará un discurso ante esa cúpula de la Iglesia: los cardenales del mundo entero, los presidentes de las Conferencias episcopales, los jefes de dicasterios de la Curia romana (el gobierno central de la Iglesia) y los Patriarcas (jefes de las iglesias católicas de rito oriental).
Por la tarde, a las 18:00 hora local, el Papa presidirá la misa de acción de gracias por sus 25 años de pontificado, a la misma hora en la que fue elegido "sucesor de Pedro".
El viernes está previsto el descanso del Pontífice durante el día y el cardenal arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio será uno de los tres altos prelados que explicarán su Exhortación apostólica en la sala de prensa de la Santa Sede, mientras continúa en el Vaticano el convenio de los purpurados.
CONCIERTO. Al atardecer, el Pontífice asistirá al concierto ofrecido por el Coro y la Orquesta de Leipzig, en el cual interpretará la Novena Sinfonía de Beethoven y Ecce Sacerdos Magnus de Bruckner.
Al día siguiente, sábado, los cardenales darán por terminado su convenio y entregarán su mensaje al Papa, quien responderá con un discurso y más tarde almorzará con ellos.
El domingo 19, frente a una multitud estimada en 200.000 peregrinos, el Papa beatificará a la Madre Teresa de Calcuta.
El Pontífice creará 31 nuevos cardenales el martes 21 de octubre y al día siguiente les entregará el anillo y evocará ese día que se cumplen 25 años de su primer Angelus.
Ya nadie minimiza los límites físicos del Papa, de 83 años, y las cadenas de oración por su salud se multiplican en el mundo.
Sin embargo, quienes están más cerca de él subrayan que sigue en el timón de la Iglesia en ésta que —para algunos— es "su hora más gloriosa".