JERUSALEN | AP
Por primera vez en los últimos veinte años, Israel golpeó el corazón de Siria al bombardear con aviones de combate una base de entrenamiento del grupo extremista Yihad Islámica en ese territorio, en represalia por el atentado dinamitero suicida que dejó 19 muertos en Haifa el sábado.
El ataque israelí, horas antes del inicio de Yom Kipur, el día más sagrado del calendario judío, aumentó los temores de que la violencia israelí-palestina se extienda a países vecinos, y mostró que Israel busca nuevos objetivos en sus esfuerzos por poner fin al terrorismo.
El bombardeo contra Siria fue deplorado por la comunidad internacional. Damasco pidió una convocatoria inmediata del Consejo de Seguridad de la ONU para votar una condena al Estado hebreo.
La Liga Arabe, por su parte, acusó a Israel de querer arrastrar a la región hacia una espiral de violencia, tras mantener una reunión de urgencia anoche en El Cairo.
En Cisjordania, Yasser Arafat proclamó el estado de excepción, en un decreto en el que también anunciaba la formación de un gabinete de emergencia.
ATENTADO. El sábado, una mujer palestina detonó explosivos atados a su cuerpo en un restaurante frecuentado por árabes y judíos en la playa en Haifa. Diecinueve personas murieron, incluidos cuatro niños.
Yihad Islámica se adjudicó la responsabilidad del atentado, uno de los más mortíferos en los pasados tres años.
Además del ataque en Siria, Israel cerró partes de Gaza dividiendo la franja costera de 30 kilómetros en cuatro secciones para evitar movimientos de extremistas y armamento.
También atacó el campamento de refugiados de Boureij y la casa de un líder de Yihad Islá- mica.
En Cisjordania, fuerzas del ejército en Jenín destruyeron la casa de la familia de Hanadi Jaradat, una mujer de 27 años identificada como la atacante suicida de Haifa. Los soldados también destruyeron la casa del líder de Yihad Islámica en Jenín.
OBJETIVOS. El ataque israelí en territorio sirio incluyó diversos objetivos en el campamento de Ein Saheb, unos 22 kilómetros al noroeste de Damasco, según funcionarios de seguridad israelíes. La base era usada por organizaciones terroristas, entre ellas Hamas y Yihad Islámica, según un comunicado del ejército.
Imágenes no fechadas del campamento divulgadas por el ejército israelí y tomadas de la televisión iraní, muestran a un oficial dirigiendo una gira por el sitio. En una habitación había cientos de armas, incluyendo granadas, con marcas en hebreo, lo que indica que las habrían robado de Israel. Otra escena muestra una serie de túneles repletos con armas y municiones.
El último ataque israelí contra Siria fue en noviembre de 1985, cuando cazas del estado judío que sobrevolaban el Líbano persiguieron a aviones sirios hasta el espacio aéreo sirio, y los derribaron.
El 16 de abril del 2001, cazas israelíes destruyeron una estación de radar siria en el Líbano, donde Siria ejerce el poder real, matando a tres soldados sirios.
El ataque fue en represalia por un ataque de guerrilleros respaldados por Siria, en el cual murió un soldado israelí.
BASES. Abu Emad El-Refaei, vocero de Yihad Islámica en Beirut, negó que hubiera bases de la organización en Siria. "Todas nuestras bases están dentro de los territorios palestinos ocupados", dijo en entrevista con la televisora islámica al-Yazira.
Un comandante del grupo radical Frente Popular para la Liberación de Palestina-Comando General, con sede en Damasco, dijo que el campamento era suyo y que estaba abandonado. Un guardia civil resultó herido en el ataque, agregó.
Otro dirigente del Frente Popular, que pidió no ser identificado, reconoció que existe una estrecha colaboración entre su organización, Yihad Islámica, Hamas y el grupo guerrillero libanés Hezbolá.
Los cuatro se adiestran de manera conjunta, la mayor parte del tiempo en el Líbano, pero también en Siria, dijo.
Israel, que acusa a Siria de albergar y financiar a Yihad Islámica, ha dicho que atacará a los terroristas en cualquier sitio en la región. "Cualquier país que albergue al terrorismo, que lo entrene, lo apoye y aliente, tendrá que responder", dijo el portavoz gubernamental Avi Pazner.
Siria exige condena en la ONU
NACIONES UNIDAS
Siria convocó ayer al Consejo de Seguridad de la ONU y pidió una condena del ataque aéreo israelí a una presunta base de entrenamiento palestino cerca de Damasco.
El embajador sirio ante la ONU, Fayssal Mekdad, pidió al consejo que condene el ataque como una "agresión militar".
Por su parte, el embajador israelí Dan Gillerman acusó a Siria de proporcionar "abrigo seguro, instalaciones para el entrenamiento, fondos, apoyo logístico" a organizaciones terroristas. El proyecto de Siria, el único país árabe entre los 15 miembros del consejo, también "exige a Israel que desista de actos o amenazas que puedan conducir a un deterioro peligroso que amenace la paz y seguridad internacionales, y exponga la situación ya deteriorada de la región a consecuencias funestas".
Israel calificó la incursión aérea de "respuesta defensiva moderada" y "acto claro de autodefensa".
El representante israelí acusó al consejo de dar muestras de doble moral, al no haber convocado a una reunión tras el atentado suicida del sábado en Israel.
"Que Siria ahora llame a una reunión del Consejo de Seguridad es como si Osama bin Laden hubiera pedido una reunión del Consejo de Seguridad después (de los atentados) del 11 de setiembre" de 2001 contra Estados Unidos, sostuvo Gillerman.
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, John Negroponte, no condenó de forma directa los ataques, pero pidió a "todas las partes evitar generar tensiones y pensar cuidadosamente las consecuencias de sus acciones". También acusó a Siria de albergar terroristas.
Negroponte afirmó que el gobierno estadounidense considera que Siria "está en la parte equivocada en la guerra contra el terrorismo". Otros diplomáticos del consejo condenaron los ataques.
"Pensamos que este ataque es una violación inaceptable del derecho internacional", dijo el embajador francés Jean-Marc de La Sabliere. El embajador británico, Emyr Jones Parry, dijo que la acción israelita "es inaceptable".
El embajador paquistaní, Munir Akram, dijo que el ataque israelí era una "violación de la ley internacional". AFP y AP