Mitos, historias y cuentos del fútbol

| Mazurkiewicz solo ante Pelé, Manga y su gol de arco a arco y el día que Peña "colgó" a Bengoechea

JOSE MASTANDREA

El fútbol, digan lo que digan, sigue siendo pasión de multitudes. Aún hoy se recuerdan las grandes conquistas, las hazañas, los mitos, las historias y los cuentos que rodean al más popular de los deportes.

En la Copa Libertadores de 1966, por ejemplo, hubo un hecho que marcó al fútbol uruguayo. El debut de un arquero-niño: Ladislao Mazurkiewicz. El que recuerda aquel equipo es Héctor "Lito" Silva, uno de los símbolos del Peñarol "campeón de todo". "Llegamos al tercer partido con el Santos con saldos y retazos. Con varias bajas, entre ellas, la de Luis Maidana. "El Chiquito (Mazurkiewicz) debutó en el primero de Peñarol ingresando en un segundo tiempo en un partido contra La Luz. Pero en la Copa, lo hizo contra el Santos de Pelé", indica "Lito". El encuentro definitorio se jugó el 18 de mayo de 1966 en Buenos Aires, donde Peñarol ganó 2 a 1. En aquel equipo había hombres de mucha experiencia. Pero no le aconsejaron nada. Ni siquiera le dieron aliento. Lo único que me dijeron fue: "atajá como atajaste en Racing contra nosotros. Nada más botija...".

"Es que Mazurkiewicz se había mandando flor de partido en un partido Peñarol-Racing. Esa tarde fue un fenómeno. No podíamos hacerle un gol de ninguna manera. Contra el Santos anduvo bien. Muy bien. Me acuerdo que cerca del final, Pelé y Coutinho hicieron una pared y Coutinho quedó mano a mano con él. Amagó a tirarle fuerte pero tocó la pelota contra un palo y el Chiquito le adivinó la intención y la sacó. El estadio se caía abajo con los aplausos", cuenta Silva. Aquel Peñarol Campeón de América, formó con Ladislao Mazurkiewicz, Pablo Forlán, Carlos Pérez, Luis Varela y Omar Caetano; Néstor Gonálvez, Pedro Virgilio Rocha, Ernesto Ledesma, Héctor Silva, José Francisco Sasía y Juan Joya.

La mayoría de aquellos jugadores terminó su carrera jugando en Peñarol. Era una época en que cualquier partido en el estadio no llevaba menos de veinte mil personas.

DE ARCO A ARCO. El 30 de mayo de 1974, cuando el gran equipo de Nacional Campeón de América y del Mundo se había disuelto, Manga, el único sobreviviente, sostenía con sus atajadas al conjunto tricolor de aquella temporada. El brasileño era el símbolo de aquel equipo tricolor. Quizás por eso, por sus atajadas y por ser el estandarte de ese Nacional, el destino le tenía reservada una sorpresa. Esa fría tarde de mayo, hizo ¡un gol de arco a arco!. El brasileño, que le pegaba muy bien a la pelota, sacó desde su área y desde 81 metros voleó una pelota que superó al desprevenido Posadas, arquero de Racing. Carlos Calcaterra, centrodelantero tricolor de aquel día, acompañó la pelota con la mirada, siguiéndola de cerca y la dejó entrar al arco sin tocarla, seguramente, pensando en el momento histórico que estaba reservado para su compañero de equipo.

Manga fue campeón Uruguayo en 1969, 70, 71 y 72. Esa tarde confesaría: "le pegué fuerte, con alma y vida, cuando la pelota entró, no lo podía creer". Airthon Correia de Arruda, no sólo quedó en la historia grande Nacional por sus atajadas, sino por aquel golazo de arco a arco, el primero que se hacía en el fútbol.

¡Lluvia de silbidos!

Los silbidos que llovieron en el Estadio Monumental sobre la selección argentina después del empate frente a Chile (2 a 2) en la primera fecha de la Eliminatoria no sorprendieron al ex-jugador Roberto Perfumo. Así lo confirmó en el programa "Hablemos de Futbol" que conduce junto a nuestro compatriota Víctor Hugo Morales: "¿a mí me van a hablar de silbidos? Cuando quedamos eliminados del Mundial de México ’70 me silbaron durante seis meses en todas las canchas del fútbol argentino. Para colmo, en esa época, los arqueros no sacaban con el pie desde el área chica, lo hacíamos los defensas. Yo le decía a (Agustín) Cejas... apurate... no seas hijo de p... ¿no ves que no paran de silbarme?. El iba lo más tranquilo a poner la pelota en el vértice del área y a mí ¡se me venían las cuatro tribunas encima!".

Un clásico sevillano

Cuando Wanderers transfirió a Pablo Bengoechea al Sevilla, se pactó un amistoso. El técnico era Gregorio Pérez y antes del partido le habló a los jugadores bohemios: "no lo marquen, tiene que ser el mejor partido de Pablo, déjenlo jugar". Apenas empezó el partido, "El Pelado" Enrique Peña lo mató de un patadón. El partido siguió y otro patadón de Peña a Bengoechea. En el banco bohemio se miraban y nadie entendía nada. El árbitro lo amonestó y le dijo que era la última que le permitía... "¿qué quiere? ¿que no lo marque?", le preguntó Peña y se fue caminando moviendo la cadera y las manos como si fuese una modelo. La rechifla fue imponente y desde las tribunas llovieron los almohadones. Los pocos supieron es que le habían dicho al "Pelado" que el Betis se había fijado en él...

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