Circule por la derecha

Jorge Savia

Edgard Alvarez y Fabián Estoyanoff tienen características que, si bien no son similares, resultan complementarias. Son "cóncavo y convexo", como dice la letra de una melodía que cantaba Roberto Carlos. Y Peñarol ha sabido transformar esa concurrencia, más que coincidencia, en la principal usina generadora de sus jugadas de ataque.

Se podrá decir, y con razón, que de esta manera los aurinegros "cargan" demasiado la gestación de su ofensiva por el costado derecho de la cancha y que, por ese "modus operandi", se vuelven demasiado previsibles.

Como también es cierto que a los equipos que arrancan, desbordan y llegan por los laterales, se les suele tirar arena en el engranaje, enfrentándolos con dos líneas de cuatro o, por lo menos, con volantes que ayuden a la retaguardia, jugando recostados sobre los flancos del mediocampo. Pero, justamente, la doble función, el 1-2, que montan el hondureño y el "Lolo" con una gama relativamente amplia de definición de los ataques —desborde, centro, pase al medio, pared entre ellos o con algún compañero que les haga de poste, y remate al arco— le agrega "horas extra" a la tarea defensiva de sus rivales. Además, no son fuertes ni potentes. Pero son rápidos. Y entre los dos, juntos o cada uno por su lado, hacen daño.

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