CIUDAD DEL VATICANO - Días después que algunos cardenales dieron sombrías descripciones sobre su estado de salud, el papa Juan Pablo II encabezó hoy una prolongada y vibrante ceremonia para dar a la Iglesia tres nuevos santos. El pontífice coronó su presentación dando la vuelta a la Plaza de San Pedro en su papamóvil , para saludar a decenas de miles de feligreses que lo aclamaban con entusiasmo.
El Papa, de 83 años, leyó lentamente un largo texto en latín consagrando como santos a los misioneros Daniele Comboni, de Italia; Arnold Jansen, de Alemania, y Josef Freinademetz, de Austria.
El pontífice sufre del mal de Parkinson. La enfermedad, una degeneración del sistema nervioso central, ha avanzado en los últimos años afectando su habla y haciendo virtualmente imposible que pueda caminar por su cuenta. Pero se mantuvo bastante bien durante las dos horas y media de la ceremonia, aunque cerca del final de la misa tuvo dificultades para pronunciar algunas palabras.
El Papa cantó varias plegarias con una voz fuerte y clara, saludó a una larga fila de importantes funcionarios uno por uno, y observó con atención mientras bailarines africanos y asiáticos danzaban en honor de los tres misioneros consagrados como santos.
A comienzos de la semana, varios cardenales expresaron con desusada franqueza que la salud del Papa se había deteriorado.
El cardenal austríaco Christoph Schoenborn dijo que el pontífice estaba agonizando. Eso marcó un drástico cambio en relación a la reserva con que hasta ahora se había hablado de la salud de Juan Pablo II.
Uno de sus más cercanos asesores, el cardenal alemán Joseph Ratzinger, dijo a fines de septiembre que el Papa estaba mal y que necesitaba más descanso para recuperar fuerzas.
Hacia el final de la ceremonia, el Papa lució aliviado cuando logró pronunciar un largo fragmento de su discurso sin problemas.
Previamente, había leído la mayor parte de su homilía, pero dejó que un funcionario del Vaticano, el cardenal alemán Walter Kasper, leyera tres párrafos en alemán. Aunque el alemán es uno de los idiomas que el políglota pontífice conoce mejor, el mal de Parkinson ha endurecido sus músculos faciales, dificultándole la pronunciación de muchas palabras.
El Papa dijo que la ceremonia subrayó la necesidad en estos tiempos del entusiasmo y la pasión apostólica exhibidos por los nuevos santos.
Cada cristiano es enviado en una misión , dijo Juan Pablo II, pidiendo a los fieles ser auténticos testigos de Cristo .
Luego de la ceremonia, el pontífice fue ayudado a subir al papamóvil para hacer una recorrida de 10 minutos por la plaza de adoquines.
Agarrando con firmeza una barra de seguridad en la mano izquierda, Juan Pablo II agitó su mano derecha o dio su bendición a la multitud que lo aplaudía o le tomaba fotos.
Fue la 50 misa de canonización oficiada por Juan Pablo desde que asumió el pontificado en 1978. En total, ha canonizado a 476 fieles, con la esperanza de que sean modelos de vida que ayuden a fortalecer la fe de los católicos.
Provenientes de países de todo el mundo, e incluyendo tanto clérigos como seglares, los santos ofrecen una variedad de profesiones y senderos de rectitud que emprendieron en sus vidas.
Los inscribimos en el santoral y establecemos que en toda la Iglesia, ellos sean honrados devotamente entre los santos , dijo Juan Pablo al aludir a los misioneros consagrados hoy.
Juan Pablo II, sentado en una silla tapizada y equipada con ruedas, fue llevado al centro de las escalinatas de la basílica de San Pedro. Muchos de los 30.000 fieles que se congregaron en el lugar vitorearon al pontífice.
Las canonizaciones suelen durar más de dos horas. La realización de la ceremonia representaría un indicio de que los médicos del pontífice lo consideraron apto para presentarse.
Juan Pablo II cumple este mes 25 años de pontificado. Además de las celebraciones del aniversario, hay varios actos previstos durante octubre, incluida la beatificación de la Madre Teresa y un consistorio en el que serán nombrados nuevos cardenales.
El Papa dijo a la multitud que si Dios quiere irá el martes a Pompeya, cerca de Nápoles, para visitar el santuario erigido en honor de la Virgen María.
AP