El aniversario tiene un significado de sangre y muerte: hace tres años estalló la intifada en una zona del mundo que ya había sido escenario de guerras y tiene turbulenta historia. Más allá del hecho puntual que es señalado como la chispa que encendió la hoguera —la visita del entonces líder de la oposición israelí Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén— la situación ya era explosiva en la región, aunque lo que marcó la intifada fue una nueva forma de acción de los palestinos en su enfrentamiento con Israel, que se mantiene hasta el presente y ha cobrado más de 3.000 vidas.
El mundo ha observado con dolor la reiteración casi cotidiana de escenas de enfrentamiento en las calles de ciudades de Cisjordania y Gaza entre palestinos y soldados israelíes, y cómo los grupos terroristas que siempre están prontos para lanzar el zarpazo, han atacado en numerosas oportunidades a Israel, mediante comandos suicidas, sin importarles que en esas acciones mueran civiles indefensos.
Tres años han transcurrido y la situación no presenta signos alentadores porque la violencia se mantiene con los mismos parámetros que desde el comienzo de este proceso, aunque, por cierto, la historia de desavenencias y enfrentamientos tiene un origen mucho más lejano en el tiempo.
En este clima donde se impone la fuerza de las armas y los explosivos, surgió la esperanza de una salida, a través de la llamada "Hoja de Ruta" que elaboraron y presentaron Estados Unidos, Unión Europea, Naciones Unidas y Rusia, que establece etapas hacia la paz en Medio Oriente.
No bien surgió esta posibilidad, los grupos terroristas reanudaron su misión destructora, debido a que no pueden permitir que aparezca siquiera un atisbo de solución. Después de anunciar una tregua, volvieron a atacar y ello desencadenó un círculo de violencia con las respuestas de Israel a esos golpes.
Pese a que han surgido planteos con contenidos de valor conceptual, como es el hecho de que el presidente George W. Bush haya propuesto y ratificado su posición en favor de crear un Estado palestino, existen pocos elementos que permitan avizorar el final de esta dura realidad, en la que se siguen sumando muertos. La amplia mayoría del mundo desea que haya paz.