Huracán Isabel flagela campos y ciudades de Estados Unidos

| La policía solicitó a los residentes que permanecieron en la zona, escribir su nombre en el brazo, "para facilitar el reconocimiento" en caso de muerte

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AP

WASHINGTON | ANSA

El huracán Isabel arrasó ayer gran parte de la costa atlántica estadounidense con una fuerza devastadora, mientras Washington, la capital, se transformó en una ciudad fantasma, con transportes interrumpidos y medio millón de personas en varios estados sin electricidad.

Las autoridades no reportaron muertos a causa del fenómeno.

La mayor fuerza del huracán alcanzó las ciudades ribereñas y marítimas de Virginia y Carolina del Norte al atardecer de ayer jueves, con vientos de casi 200 km por hora, para luego continuar hacia el interior, a Washington, Maryland, Baltimore y Pensilvania.

Isabel transformó en ciudades fantasmas a localidades turísticas de la costa más expuestas al impacto inicial del fenómeno, como Virginia Beach y los Outer Banks: quienes desafiaron la orden de evacuación de las autoridades, permanecen encerrados en sus hogares, con las ventanas protegidas por placas de madera y provisiones de alimentos.

NOMBRE. La policía de Virginia Beach solicitó a quienes se quedaran, que escriban su nombre en su brazo, "para facilitar el reconocimiento" en caso de muerte.

El estado de emergencia fue declarado en Virginia, Carolina del Norte, Maryland, Delaware, Pensilvania, Virginia occidental y en la capital, donde fueron cerradas las oficinas federales.

Escuelas y universidades fueron cerradas, como casi todas las oficinas y comercios.

Centenares de refugios de emergencia fueron abiertos en Virginia y Carolina del Norte, donde desde anoche miles de personas habían acampado.

La Casa Blanca informó que Bush declaró "zona de desastre" a parte del Estado de Carolina del Norte y que extenderá créditos a tasa baja para reconstrucción de edificios.

El gobernador de Virginia, Mark Warner, pidió "por favor, quédense en casa, no salgan", a la vez que convocó a miles de trabajadores para reparar con la mayor rapidez las líneas eléctricas.

El Centro Nacional de Huracanes de Miami clasificó a Isabel como un huracán de fuerza 2 (sobre un máximo de cinco), recordando al mismo tiempo que hace cuatro años, el huracán Floyd, también de fuerza 2, había provocado la muerte de 56 personas y daños por más de 4.000 millones de dólares.

Grandes cantidades de bolsas de arena y de contenciones fueron preparadas en las ciudades más expuestas al peligro de inundaciones.

AUDACIA. Recostado contra una pared, agarrado a su micrófono, el enviado de la cadena de información estadounidense MSNBC en la costa atlántica se tambaleaba ayer y desapareció brutalmente de la imagen: el huracán Isabel acababa de arrojarlo al suelo.

Al igual que muchos colegas de prensa, Brian Williams, una de las estrellas de la información televisiva en EE.UU. abandonó la tranquilidad de su estudio neoyorquino para "cubrir" la noticia del huracán.

Todos los reporteros competían ayer para ver quién era el más audaz, y algunos asumían verdaderos riesgos al intentar acercarse hacia "el ojo" de la tormenta.

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