Turismo: Sólo los precios pueden arruinar el verano

Enrique Etchevarren Rosa Aguirre

Alentados por la recuperación argentina y el encarecimiento de precios en Brasil, los operadores turísticos uruguayos comienzan a pensar en la próxima temporada. La mayoría estima que será mejor que la anterior.

El ministerio de Turismo se apresta a lanzar a fin de este mes su batería de publicidad en Argentina, Brasil y Chile, con espacios contratados en diarios, revistas, televisión y mensajes en vía pública.

El ministro Pedro Bordaberry es optimista.

Pero cuando se le pregunta a los agentes uruguayos y extranjeros cuál será el factor clave para que la temporada sea realmente buena, todos coinciden: los precios. Sin embargo, ese es el factor donde aún no existen datos concretos.

¿Podrán los operadores uruguayos vencer la tentación de recuperar rápido las ganancias que no lograron en la última temporada? Todos están de acuerdo en que deberían hacerlo.

Martín Rossani, operador mayorista argentino que trabaja con Uruguay, cree que la próxima temporada uruguaya debería ser mejor. "El tema es la estabilidad: si Argentina se mantiene estable, la gente sabe cuáles son los costos y no hay modificaciones del dólar como antes, va a haber más visitantes", estima.

Rossani sostiene que una promoción exitosa del turismo en Uruguay debe pasar por un tema muy concreto: "más que nada tiene que apuntar a dar a conocer cuáles son los precios", afirma.

Cuando habla de "precios" Rossani dice que no se refiere sólo al costo del alojamiento "sino a la comida diaria, el refresco y hasta el café, que es lo que hace la diferencia".

El operador, que ha trabajado durante muchas temporadas con Uruguay, afirma que sigue siendo un destino muy atractivo para los turistas argentinos. "El argentino conoce Uruguay, le gusta la tranquilidad, sus playas, el medio ambiente, pero el tema de los precios influye mucho", insiste.

Los operadores turísticos argentinos advierten que el gobierno de ese país va a mantener una fuerte campaña de promoción del turismo interno, una estrategia que arrojó muy buenos resultados el año pasado.

Uno de los operadores comentó que las principales casas de Pinamar y Cariló ya están alquiladas.

"El (turista) que hace la diferencia entre una temporada buena y una mala no es el que tiene dinero y va a un hotel cinco estrellas, sino el público ‘tres estrellas’ que es el más complicado porque todavía no ha logrado reponerse de la crisis", advierte Rossani.

Ese público de clase media fue el más golpeado por los problemas económicos argentinos y constituyó el núcleo del fenómeno de crecimiento del turismo interno en ese país, que restó visitantes a Uruguay la temporada pasada.

"Los argentinos tienen la idea de que Uruguay es caro, no tanto por el alojamiento porque hay muchas promociones, sino por el costo de la vida", dice Rossani. Pero sostiene que si los precios uruguayos fueran similares a los argentinos, o aún levemente superiores, atraerían una buena cantidad de visitantes.

"El año pasado (los argentinos) apuntaron al interior por un tema básicamente económico: quienes ganaban 1.500 dólares pasaron a ganar 1.500 pesos que equivalían a 400 dólares. Con ese dinero en Argentina se podía hacer turismo sin problema", explicó.

OFERTA. No sólo los operadores turísticos uruguayos son optimistas sobre la próxima temporada de verano. En Argentina esperan una temporada tan exitosa como la del año pasado. Ese panorama implica que la competencia por el turista medio argentino será dura para Uruguay.

A pesar de que entre los operadores uruguayos hoy parece apresurado hablar de precios de alquileres, en Argentina los principales balnearios ya están registrando consultas y reservas.

Aunque advierten que son las primeras operaciones, existen ya precios de referencia.

Un informe publicado por el diario La Nación de Buenos Aires a principios de setiembre pintaba un panorama de gran expectativa.

Según el informe, los valores de alquileres no tendrán modificaciones con respecto a la temporada pasada, y ya se registran reservas en las inmobiliarias y hoteles de los principales balnearios.

En Cariló, balneario preferido por veraneantes de alto poder adquisitivo, alquilar una casa por enero cuesta, según el informe, entre un mínimo de 4.500 pesos argentinos (1.500 dólares) y un máximo de 25.000 (8.000 dólares), y a tres meses del comienzo del verano hay varias reservadas.

Pero esos son precios para turismo de alto nivel. En Pinamar el alquiler de un departamento de dos ambientes cuesta entre 1.700 y 2.500 pesos argentinos (algo más de 500 dólares), mientras que en Mar del Plata se consiguen por 700 o 900 pesos (230 a 300 dólares).

"POSIBLES". "Empiezan los calores y me empiezan a preguntar cómo va a ser la temporada. Las temporadas hay que evaluarlas al final, previamente no son buenas ni malas, son posibles", dice el ministro Bordaberry quien sostiene que pese a los pronósticos negativos el último verano fue bueno en materia turística.

"Esta (temporada) es posible", repite, "yo no digo que va a ser mala ni buena. Es posible si el ministerio hace la promoción adecuada, si se controlan los precios, si se mejoran los servicios y si se comunica bien".

En materia de comunicación Bordaberry afirma que tiene todo pronto y que a fin de mes la oferta turística uruguaya va a estar en los principales medios de comunicación de la región.

El ministro señaló que está manteniendo una ronda de contactos con operadores de los principales balnearios a quienes ha dado a conocer los resultados de estudios de mercado encargados por su ministerio en Argentina y Brasil.

Uno de esos contactos ocurrió el viernes pasado en Punta del Este. Allí Bordaberry se reunió con los integrantes de la Liga de Fomento a quienes trasmitió un panorama optimista. "Por primera vez en muchos años los precios en Brasil son más caros y esa es una ventaja comparativa", dijo a los empresarios.

Pero también alertó sobre el tema de los precios pidiendo a los operadores que fueran prudentes.

"Queremos la misma conducta que se tuvo el año pasado en materia de precios. Hubo mucho cuidado, no nos enloquecimos y eso nos dio una temporada de 4 o 5 meses", señaló.

Entre los planes del Ministerio para este año está mantener el sistema de información por Internet sobre los precios de una canasta básica turística. Ese sistema se actualiza cada semana en una serie de supermercados, restaurantes y otros comercios vinculados al turismo.

SERVICIOS. Bordaberry dijo que otro de los aspectos en que trabaja su ministerio es en la coordinación con las intendencias y otros organismos del Estado a fin de mejorar la infraestructura turística y los servicios.

En ese terreno admite que hay problemas como por ejemplo el caso de la refacción de la Ruta 1, la principal entrada turística del país, que está cortada desde febrero del año pasado. La empresa acaba de pedir seis meses de prórroga para terminar las obras. (ver nota aparte).

Bordaberry dijo a El País que está preocupado por esa situación y que su ministerio la está siguiendo de cerca. "El Ministerio de Transporte nos aseguró que antes de la temporada de verano el desvío va a estar terminado", afirma.

El caso de La Paloma también es un motivo de inquietud a raíz del mal estado de la carretera de acceso. En ese caso se piensa utilizar a los trabajadores enrolados en los planes de trabajo solidario del gobierno para realizar el bacheo y mejoramiento de las vías de comunicación.

De todas formas, el Ministro dice que "en la mayor vidriera que tiene el Uruguay eso está muy bien", refiriéndose a Maldonado y también cree que Montevideo puede mejorar su presentación perjudicada por los carros de hurgadores.

ESTRATEGIA. "No puede ser que temporada a temporada estemos esperando a ver qué pasa", protesta Aldo Lamorte, gerente del hotel Paladium y vocero de un grupo de 31 hoteles que mantienen una puja con el gobierno pidiendo facilidades para el pago de créditos que pidieron dos años atrás.

Los hoteleros sostienen que la baja en el nivel de actividad turística de las últimas temporadas echó por tierra sus previsiones y piden nuevos planes para pagar los créditos promocionales con los que invirtieron en hoteles en épocas de bonanza.

El Ministro de Turismo dijo a El País que el Banco República está estudiando cada situación por separado y que ha brindado facilidades en cada caso.

Pero Lamorte sostiene que como telón de fondo de esa disputa no existe una política definida en materia de turismo y que los agentes privados no han sabido juntar fuerzas para captar el turismo que no llega a Uruguay.

"El Ministerio (de Turismo) y los particulares no tienen una política definida. No hay lineamientos generales para saber cómo posicionarse", afirma.

El empresario sostiene que en materia de promoción turística existen emprendimientos puntuales pero no una estrategia global. "Todos queremos que la temporada sea buena, pero es una cuestión de voluntad, no hay un plan establecido", afirma.

Una luz de alerta en la ruta principal

La Ruta 1, la principal vía de acceso de turistas a Uruguay, está en obras desde diciembre del año pasado y si bien el contrato para repavimentar nueve kilómetros cerca de la ciudad de Colonia venció esta semana, la empresa constructora pidió una prórroga de seis meses.

Los cortes implican que los vehículos que ingresan al país debieron desviarse por un camino de tierra mal señalizado —aún en horas de la noche— en un tramo de 4 kilómetros y medio.

Juan Echeverz, director de Vialidad del Ministerio de Transporte, dijo a El País que las obras se habían visto dificultadas por las lluvias e inundaciones de comienzos del invierno, pero que el plan es "que estén terminadas en diciembre".

Fuentes de la empresa contratista explicaron a El País en Colonia que el martes pasado había vencido el plazo de 9 meses que tenía originalmente la empresa para reparar la ruta 1 en el tramo comprendido entre los accesos a la ciudad de Colonia (km 173.500) y el km. 164.600.

Informaron que la empresa pidió al MTOP una prórroga de seis meses para concluir las obras. La fuente dijo que se estimaba que los seis meses no iban a ser necesarios para terminar la tarea y que se prevé que efectivamente terminen los trabajos para fin de año.

El primer tramo en reparación de 4 kms. —que demandó 9 meses de trabajo— está a punto de ser terminado. El plan establece que ahora se cortará en otro punto la ruta. El camino alternativo será la ruta 1 vieja, también de balasto.

Un total de 57 obreros componen la plantilla que lleva adelante los trabajos.

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