—¿Recuerda cuando Julia Pou, actual senadora, pudo ser candidata a la presidencia?
—Perfectamente, desde aviones lanzaban volantes con su postulación, allá por el 94.
—No lo logró, pero "ligereó" la lista 400 para diputados en Montevideo y Canelones y llegó a la Cámara Alta.
—Lo que dice es exacto, pero ahora desde las alturas herreristas y de la lista 71 repiten que Julita no aparecerá en las listas, acompañará con sus inteligentes observaciones y seguirá junto a nada menos que don Cuqui Lacalle en el ajetreo partidario, nada más.
—Hay gente que no piensa lo mismo y no quiere ver a doña Julita en el ostracismo político.
—Se refiere a mensajes que por correo electrónico circulan en las computadoras parlamentarios y de figuras conocidas, criticando a "los capitostes" del herrerismo y la 71, que no quieren que Julita integre sus listas.
—Los que se quejan del "serrucho" contra Julita refutan "no se la puede limitar a seguir las directivas, los caprichos, las intrigas y los bloqueos de los miopes".
—Agregan: "a esos nos rebelaremos y no los acataremos".
—Sostienen que con Julita en una lista al Senado pueden llegar a entenderse, sin Julita ni pensarlo.
—¡Oh, la, la!, se vislumbran tironeos internos.
—¡La guerra, señores!
—Pero al final, juéguesela, se irá para la casa.