Batlle en Esteio, discurso en portugués, cinta de la suerte

—¡Amigazo!, le cuento que el presidente Jorge Batlle vivió 16 intensas horas en la Feria Agropecuaria de Esteio, Brasil.

—Algo he oído, hubo saludos efusivos, una marcha de protesta frustrada, comida típica brasileña, la colocación por una "mae bahiana" de una cinta de la suerte en la muñeca, un amable duelo oratorio con mucha "sal", tanto de Lula como de Batlle y realmente muchos aplausos.

—¡Cambió la pisada don Jorge!

—Parecería, parecería.

—Le digo que inicialmente ambos intercambiaron, ante 5 mil personas, enormes elogios mutuos.

—¡Ni lo diga!, Batlle aludió a Lula como líder, estadista, un hombre que se creó a sí mismo...

—Hay que aclarar que es la primera vez que un presidente uruguayo en ejercicio viaja a Esteio, lo condecoraron con la medalla de honor "Farroupilha", máxima distinción a visitante extranjero.

—Y don Jorge, el de la justa, siempre aprovecha la mínima oportunidad, para exhibir su polifacética personalidad.

—Cuente, cuente.

—Inesperadamente fue invitado a pronunciar un discurso y ahí nomás el presidente se mandó un mensaje en portugués: "estou na minha casa", contó que vivió y trabajó en Porto Alegre en tiempos duros para Uruguay.

—No hay duda que don Jorge es un poco de todos lados. Ya vio que también es mitad argentino.

—Le cuento que fue aplaudido y muy saludado, tanto que sacudió dos veces su sombrero "panamá" hacia las tribunas.

—Y en un momento charlaron él y Lula con el público en tono chispeante, despertando risas y aplausos.

—¡Ojo!, también se observó la otra cara, carteles críticos, tanto para Lula como para Batlle, que decían: "Los cultivadores de Tapes marcan que la crisis es trabajo en los Estados Unidos".

—Pero también se preparaba algo más, los radicales-radicales establecidos en Porto Alegre, adherentes del Frente Amplio, habían preparado una manifestación en plena feria rural.

—Sin embargo todo quedó en nada, los grupos radicales, bajo cierta presión de gente de aquellos pagos, dieron vuelta la opinión, ya que "no quedaba muy bien" que Lula fuera anfitrión y se le hiciera una manifestación contra su invitado.

—¿Así que los revoltosos metieron violín en bolsa?

—Exacto, luego el presidente Batlle acompañado por el cónsul Oscar Demaría, el Secretario de la presidencia Dr. Raúl Lago y el ministro de Ganadería Martín Aguirrezabala, entre otros, decidieron probar manjares brasileños.

—Estaban en esas, comiendo las famosas "cocadas", entregadas por una auténtica bahiana, vestida de traje típico.

—Ella le explicó que conocía Punta del Este y Batlle le aclaró rápido: "la invitamos cuando quiera ir".

—Le sumo otra, el mandatario uruguayo dejó que la mae bahiana le colocara la famosa cinta de Nuestra Señora de Bom Fim para la buena suerte.

—Batlle la aceptó rápido y dijo a la morocha: "suerte voy a necesitar, ¿va a la derecha o a la izquierda" pregunto con un guiño y estiró ambos brazos.

—La morocha, canchera, le colocó una cinta azul en la derecha y otra en la izquierda.

—¡Oh, la, la!, don Batlle se abrió a toda la gama de posibilidades.

—Juéguesela, ¡Viene el cambio de pisada!

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