ALVARO GIZ
Utilizando como principal excusa la campaña para defender la vigencia de la ley de Ancap, los distintos precandidatos con los que cuenta el Partido Nacional se han lanzado en las últimas semanas a recorrer a lo largo y a lo ancho el país, adelantando la disputa interna que tendrá lugar en junio y no en abril de 2004, tal como quedó definido el martes por la Cámara de Senadores.
Tal como sucedió en los comicios de 1999, el Partido Nacional está mostrando que su elección interna será intensa, la más intensa de las tres que se entablarán dentro de los partidos políticos.
No obstante, para esta instancia parece existir entre los precandidatos blancos un acuerdo tácito para que no se produzcan los duros cruces de acusaciones que quedaron en evidencia en aquel entonces, y que según muchos fueron la principal causa de la derrota sufrida luego en las urnas.
Entonces, el conductor de Desafío Nacional, Juan A. Ramírez, se enfrentó duramente con el líder del Herrerismo, Luis A. Lacalle, abriendo una herida interna que luego no fue posible restañar en la elección nacional, cuando el ex presidente nacionalista debió pugnar por la primera magistratura ante el colorado Jorge Batlle y frentista Tabaré Vázquez.
Los blancos quedaron relegados al tercer puesto y el balotaje se dirimió entre Batlle y Vázquez.
Pero internamente, Lacalle prácticamente se quedó con los dos tercios del partido, aunque en adelante sufrió algunos desgajamientos notorios, como el del senador Francisco Gallinal primero y del senador Carlos Garat y del diputado Carlos González Alvarez, más recientemente.
A pesar de ello, Lacalle continúa ostentando la mayoría partidaria y por el momento dirige el grupo que cuenta con la mejor estructura.
En las últimas semanas, el ex presidente ha vuelto a recorrer pueblos y ciudades del interior para defender el mantenimiento de la ley de Ancap, pero fuentes de su sector reconocieron que la gira también ha permitido "reforzar el contacto" con la estructura de dirigentes, "que a nuestro juicio se encuentra intocada".
Pero los opositores a Lacalle tampoco han permanecido de brazos cruzados. Alianza Nacional, sector encabezado por el senador Jorge Larrañaga, también se ha lanzado al interior.
Este dirigente, quien se ha caracterizado por mostrarse reacio a acordar posiciones con el gobierno —de hecho fue el principal promotor del alejamiento del Partido Nacional de la coalición—, esta semana volvió a marcar perfil y declaró su respaldo a la campaña de recolección de firmas para promover un plebiscito para que los recursos hídricos permanezcan en manos del Estado, la que es promovida por los sindicatos y la izquierda.
Tampoco se ha quedado quieto Gallinal, quien esta tarde anunciará que acepta la precandidatura a la presidencia en nombre de su sector, la Correntada Wilsonista, y de Manos a la Obra, que orienta el embajador uruguayo en Argentina, Alberto Volonté.
Fuentes allegadas a este legislador dijeron que Gallinal y Larrañaga están trabajando en establecer un acuerdo para presentar una opción conjunta en las internas partidarias, aunque por el momento no se ha definido el mecanismo que se seguirá para determinar quién será el que encabece la lista.
Las fuentes reconocieron que las posibilidades de triunfo sobre el Herrerismo "disminuyen sensiblemente" si los dos sectores se presentan por separado.
En filas blancas se ha especulado que ese entendimiento podría incluir al precandidato de Reconstrucción Nacional, Sergio Abreu.
Precisamente Abreu —quien cuenta con el apoyo y la estructura del Movimiento Nacional de Rocha—, también anunció el viernes que en los próximos días iniciará una gira para defender la ley de Ancap. Al grupo de aspirantes hay que sumar los nombres de Ramírez —quien por el momento se ha mostrado poco activo— y al conductor de Línea Nacional, Arturo Heber, que está decidido a presentar su propuesta, marcar votos en la interna y dejar los acuerdos electorales para la Convención blanca que se realizará luego de los comicios.
Como sus colegas, Heber está recorriendo el país todas las semanas, conformando en cada lugar la corriente departamental de Línea Nacional.
La lista de precandidatos nacionalistas se amplió hace dos semanas, cuando el presidente del Latu y ex postulante a la Intendencia de Montevideo, Ruperto Long, anunció su intención de intervenir en la contienda, no sin antes plantear que es necesario "cambiar radicalmente las actitudes y prácticas políticas imperantes en el país", una afirmación que despertó molestias en dirigentes herreristas, y particularmente en Lacalle.
Conflicto largo y duro
La Administración del presidente Jorge Batlle logró esta semana poner fin al conflicto más largo y duro que le tocó enfrentar en lo que va de su gestión.
Durante un mes entero, los servicios de la salud estatal estuvieron prácticamente paralizados y casi una decena de hospitales permanecieron bajo control de funcionarios y médicos.
Los gremios en conflicto obtuvieron casi todas sus demandas. De los 15 millones que inicialmente ofrecía el gobierno para cubrir el planteo salarial, la cifra finalmente se elevó a 183 millones.
El gobierno se mostró titubeante hasta último momento. Al mediodía del martes el propio presidente Batlle dijo que no habría acuerdo si los funcionarios no aceptaban un aumento de la carga horaria a cambio de ello una mayor retribución, y por la noche se terminó conviniendo en el Ministerio de Trabajo una fórmula que no contenía ese planteo.
Además, el gobierno sólo pudo aplicar a medias el decreto de esencialidad de los servicios y la forma como se aplicarán los descuentos por faltas será negociada por una comisión bipartita.
Por su lado, el sindicato de funcionarios también dejó expuestas fisuras en su organización a la hora de poner fin al diferendo, ya que si hubiera sido por los trabajadores de varios centros —entre ellos el emblemático Pereira Rosell—, se debería haber continuado la pelea.
Esto quedó reflejado en que una de las caras más visibles del gremio, la dirigente Beatriz Fajián —quien no es ninguna moderada—, fue reiteradamente insultada por funcionarias del Pereira, según pudo constatar El País en el propio hospital.
Astori y Vázquez en otro round
El líder frentista, Tabaré Vázquez, y el senador de Asamblea Uruguay, Danilo Astori, quedaron nuevamente enfrentados esta semana, luego de que se conociera el contenido de un libro que recoge conversaciones desarrolladas con el primero por el periodista Carlos Liscano.
Las desavenencias entre ambos dirigentes de izquierda han sido una constante a lo largo de los últimos años y según allegados al conductor de Asamblea Uruguay prácticamente no han sostenido reuniones.
Para agravar las cosas, Vázquez dijo en el libro que Astori ha cambiado su pensamiento con relación a la deuda externa. "Tiene un pensamiento que se ha ido adecuando en el tiempo (...) con planteos disímiles que me llaman poderosamente la atención en temas sustanciales", dijo.
Y agregó: "Por ejemplo en 1984, en la Conapro, Danilo se expresa partidario de una huelga de deudores contra la deuda externa (...) Luego fue evolucionando, la realidad también... lo vimos en esta última etapa en el tema de los bonos del Tesoro, que es una parte de la deuda externa, completamente alineado con el planteo del gobierno".
Al ser consultado por El País, Astori replicó que los dichos de Vázquez revelan "una confusión conceptual" y que "a la Conapro llevábamos las posiciones del Frente y el Frente jamás propuso una huelga de deudores".
Como "la segunda confusión, quizás la más grave de todas", Astori señaló la actitud de Vázquez "de comparar aquella deuda de 1984 con la que el país tiene hoy".
Finalmente, el legislador manifestó que mientras Vázquez entiende que debe hacerse oposición al gobierno "confrontando permanentemente" él entiende "que hay que brindar el aporte cuando Uruguay lo necesita".
Por eso, con Vázquez "tenemos conceptos distintos acerca de cómo hacer oposición en Uruguay", remarcó Astori.