Puertas abiertas, pancartas colgando y una actitud de sosiego formaban parte ayer del panorama que se podía apreciar en los hospitales públicos de Montevideo. Tras un mes de conflicto, y en muchos casos varias semanas de ocupación, en la pasada jornada los centros de atención retomaron las actividades con normalidad, aunque los funcionarios se mostraron reacios al contacto con la prensa.
La puerta de acceso al Hospital Pereira Rossell, que da a la calle Lord Ponsomby, la que permaneció bloqueada durante los 23 días de ocupación, se abrió ayer al público finalmente.
Puertas adentro la tarea era la misma que días atrás, y los propios pacientes aseguraron a El País que no notaron diferencia en la prestación de los servicios.
Tres recientes madres que salieron ayer mismo de la internación con sus bebes en los brazos reconocieron que la atención "fue muy buena" y que el desarrollo del conflicto no afectó su estadía en el hospital.
EMERGENCIAS. En el Pasteur la emergencia estaba desierta, producto de que la puerta de acceso había sido clausurada y que quienes necesitaran atenderse debían acudir directamente a la entrada principal y pedir que les abrieran los portones. Allí contra las rejas aguardaban unas seis personas que iban entrando conforme explicaban su padecer.
En el Maciel la puerta principal se encontraba cerrada mientras que en el acceso de emergencias se apreciaban más de 20 personas esperando para ser atendidas. Los médicos y funcionarios no quisieron hacer declaraciones pero advirtieron que el servicio se estaba desarrollando con normalidad.
En cambio en el Vilardebó el portón de hierro estaba abierto de par en par y las visitas accedían con comodidad a visitar a los internos.
"Aquí todo sigue como siempre", aseguró uno de los funcionarios que estaba en la entrada. "Siempre se ha mantenido la atención y las visitas", enfatizó.
Para el Piñeiro del Campo ayer no era día de visitas y por lo tanto nadie entraba ni salía del centro. Una quietud total, solo salpicada por dos pacientes, una señora y un anciano, que cada uno por su lado paseaban en los jardines pese al frío reinante.
VESTIGIOS. Durante 30 días los funcionarios de la salud pública desde los distintos centros de atención se acostumbraron a hacer declaraciones y reclamos a través de la prensa, en el marco del conflicto que se venía desarrollando. Pero ayer las palabras eran contadas, cuando no inexistentes, y preferían que cualquier declaración proviniera de los directores de los hospitales que ellos mismos suplantaron durante el período de ocupaciones.
Parecía como si el conflicto hubiera quedado atrás en el tiempo y ya no hubiera más que hablar al respecto.
Salvo por alguna conversación entrecortada que sostenían los funcionarios, donde surgía alguna leve referencia, el único vestigio de los días de lucha por una mejora salarial eran los carteles y pancartas, que pese al levantamiento de las medidas permanecían intactos en sus lugares dando cuenta de lo ocurrido a todo aquel que acertaba a pasar por la puerta de los hospitales.