Domingo 14 de setiembre de 2003 | Año 86 - Nº 29489
Internet Año 8 - Nº 2599 | Montevideo - Uruguay
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Tabaré Vázquez

Edgardo Bolfarini | Montevideo

*|"El 24 de agosto, unos 500 frentistas se reunieron en La Teja para rendirle homenaje al doctor Tabaré Vázquez, quien defraudó las expectativas que habían creado sus declaraciones previas de que iba a contestar a quienes le reprochan, como ha sido probado y a mi juicio con toda razón, haber colaborado con la Dictadura Militar. Este intranscendente homenaje y la conducta del homenajeado dan para pensar en la falta de memoria de algunos y en la diferencia de conducta entre dos vecinos de La Teja que actúan y actuaron en política.

Hoy homenajean a Tabaré Vázquez que vivió en La Teja cuando era un hombre modesto y todavía no había comenzado su ascendente carrera en política y en negocios médicos. Lo han homenajeado a pesar de que sacó buen provecho de sus vinculaciones con la dictadura justamente para hacer carrera y llegar a ser un hombre de fortuna, cosas que, cuando las hizo, se mudó de barrio y se fue a vivir a la residencial zona del Prado donde actualmente se avecina en una mansión. Le habrá parecido que La Teja no es una zona adecuada para que viva en ella un candidato a la Presidencia de la República y poderoso empresario médico.

Vázquez vive en una zona residencia y usa La Teja cuando le conviene hacer algún discurso político.

En cambio, distinta fue la conducta del doctor Hugo Batalla, que durante la Dictadura no solamente no se acomodó, sino que actuó como abogado defensor de los principales dirigentes tupamaros, Sendic entre ellos, además del propio General Seregni, y por eso sufrió la persecución de los militares.

El Hugo se quedó a vivir en su querido barrio de La Teja, aun siendo Vicepresidente de la República con el cariño de la mayoría de los vecinos. Aunque la intolerancia de las minorías radicales terminaron por echarlo del barrio a fuerza de agredirlo por diferentes medios, haciéndole temer por la seguridad de su familia.

El Hugo se fue de La Teja muy en contra de su voluntad. Siempre nos decía que él nunca se iría del barrio y que su cortejo fúnebre iba a ser corto porque la calle Conciliación —donde vivió la mayoría de su vida— terminaba en el Cementerio de La Teja.

¡Qué injusta es la falta de memoria de los que hoy rinden pleitesías a Vázquez! Los mismos que persiguieron hasta lo insoportable a un hombre de bien que tuvo que mudarse para salvaguardar a su familia, hoy homenajean a quien se acomodó con la Dictadura para obtener títulos y facilidades empresariales.

Mientras que el doctor Vázquez hacía carrera y actuaba como representante del Poder Ejecutivo de la Dictadura en la Comisión Nacional de Energía Atómica o estaba becado en el exterior, el Hugo tuvo que vivir durante todo ese período con las ventanas de su casa tapiadas con chapa para prevenir posibles atentados a raíz de amenazas que había recibido.

A pesar de todo siempre estaba al servicio de cualquier persona que lo necesitara sin sacar ningún beneficio de ello, como alguna vez también lo hizo mi padre.

De más está decir que, si alguno de los que habían organizado el acto, esperaba oír a Vázquez contestar algo sobre su conducta durante la Dictadura se quedaron sin mensaje. Mucho hablar de sí mismo, pero nada dijo sobre sus vinculaciones, cargos obtenidos y beneficios logrados durante ese período.

En suma tenemos dos hombres y dos conductas: una que representa la dignidad republicana y el principismo, mientras la conducta de Vázquez representa el oportunismo sin escrúpulos".

Astori y Ancap

Aníbal E. Puga | Montevideo

*|"A propósito de la Ley de Ancap quiero felicitar al senador Astori que aconseja el voto racional para el día del referéndum, asimismo pide que el ciudadano se informe antes de ir a votar y que en los debates sobre dicha ley se hable de la misma en forma concreta.

Astori, como buen caballero, está con la ley pero no va a hacer campaña a favor, su mensaje es que no se crean los disparates que están largando al vuelo los seguidores de Tabaré Vázquez tales como que Ancap se vende.

Un debate sin desperdicio fue el de los legisladores Mieres y Sendic en una aparición televisiva el 24 de julio de 2003.

Un lúcido y concreto Mieres jaqueó, desde el comienzo del programa, a un pobre Sendic que con cara de terror no podía contestar cuando el primero le decía que se recogieron firmas para lograr el plebiscito, pues recurrieron a la mentira. Ahora hay que debatir con el texto de la ley en la mano y punto.

Un segundo debate, también esclarecedor, fue el 31 de julio de 2003 en el mismo espacio televisivo que los anteriores legisladores, esta vez fueron el colorado Julio Herrera versus el socialista Reynaldo Gargano. El segundo de los nombrados del conglomerado de Sendic pero con mejor nivel en la discusión, tampoco pudo echar por tierra los sólidos argumentos del legislador Herrera.

Quedó claro, luego de ver ambas confrontaciones de ideas, que Ancap como está no funciona, tenemos una buena ley para que esta empresa estatal pueda asociarse con otras, la macana de que Ancap se vende es un burdo invento de un pedacito del Frente Amplio-Encuentro Progresista que está compuesto de Tabaré Vázquez y los radicales.

Blancos, colorados, Nuevo Espacio Independiente y el 50% de los frenteamplistas tenemos que demostrar, el día del referéndum, que somos más los que queremos que la ley no sea derogada".

Macumbas en la playa (I)

G. A. Núñez | Internet

@|"A la señora que en la edición de Ecos del día 11 de setiembre denuncia la existencia de una gallina muerta en la playa, en un sacrificio aparentemente atribuido a alguna religión afro, debo manifestar mi rechazo al afirmar ella que tales prácticas parecen cosas de indios.

La gente que hoy día en dichas religiones sacrifica animales nada tienen de indios. Muy por el contrario, son personas en muchos casos con un buen nivel cultural, que buscan a través de esos trabajos determinado bienestar económico, espiritual, sanitario, etc.

No comparto en ningún caso el sacrificio de animales, como tampoco que se enlode a nuestros antepasados indígenas gratuitamente, con actitudes discriminatorias.

En todo caso si tenemos que hablar de sacrificio ese fue el que tuvo que soportar el pueblo indígena al momento mismo de la llegada del hombre blanco a América, expulsados, odiados y asesinados en su propia tierra".

Macumbas en la playa (II)

Aldo Sanabria | Internet

@|Con respecto a la carta publicada ayer sobre sacrificios de animales, recuerdo un lector que dijo ser Pai de Umbanda y se pronunció en contra del aborto. Es muy importante que estas personas y sectas religiosas se incorporen activamente a la sociedad y manifiesten sus opiniones y a la vez reciban las opiniones de los demás. Las marginaciones siempre son negativas.

Ahora bien. Las sectas de origen afrobrasileñas deberían hacerse eco de que la sociedad uruguaya en el sigo XX repudia todo tipo de sacrificio, incluyendo el de animales, y porque esa es una frontera que separa el mundo civilizado del que no lo es. Ya ha pasado mucho tiempo en la historia de la humanidad y de la concepción de un Dios o de Dioses crueles que querían sangre y se ha pasado a la idea de un Dios generoso y tolerante, o también a la idea de un mundo aun sin Dios.

No se puede permitir el sacrificio de animales porque de la idea de que el Hombre es el rey de la creación se ha pasado a la de que toda forma de vida debe ser valorada y respetada. Hay que ser consciente entonces de que para ganarse la consideración de los demás hay que saber respetar los límites impuestos por la civilización.

Aun más: creemos que la Justicia debería, teniendo en cuenta las fronteras de la libertad de cultos, actuar en consecuencia y prohibir estos actos salvajes".

La identidad charrúa

Lic. José E. Picerno | Montevideo

@|"Con motivo de comentarios de quien firma como José Luis Gómez respecto a mi enfoque de la necesidad de estudiar el tema charrúa con seriedad, sin ideologías, para realmente apreciarlos tales como fueron, y cuál fue su aporte, brevemente haré algunas aclaraciones.

En la investigación histórica no hay intereses políticos. Menos en el caso de los charrúas que carecían de divisas. No eran ni blancos ni colorados, ya que recién en 1836 surgieron las divisas. Quizás hay un cierto temor de algún partido en que se investigue y se difunda el conocimiento sobre los charrúas, pero entonces, quien politiza no es quien investiga. En concreto mi persona está totalmente ajena a ninguna tendencia ni enfoque político ni ideológico.

Me critica el Sr. Gómez porque asocio a los charrúas con Artigas. Bien, hay partes de Artigas en que los cita elogiándolos en el combate (a la caballería charrúa, por ejemplo). También el Reglamento de Tierras menciona a los indios, y en varias cartas, en que está el pensamiento de que ellos tienen el principal derecho y que no son culpables de la desgracia en que viven, etc.

Pero si no existieran las palabras de Artigas, hay algo indiscutible: el Escudo de la Provincia Oriental (la pre-República) de 1816, aquel que dice "Con libertad ni ofendo ni temo". Si Uds. lo observan con detalle, están en los bordes varios símbolos charrúas: una lanza (de palo), un carcaj, flechas, y sobre el escudo una corona de plumas charrúas. ¿No es esto un reconocimiento y homenaje a la participación de estas personas que daban su vida por la libertad que al fin se consiguió, también con su ayuda?

Sobre si el nombre charrúas significa máscara y lo descubrió Vidart, es cierto. Y también que había desfiles carnavalescos de "Charrúas" en 1880 pero no eran de indios,... sino de máscaras! Sobre el nombre, no se sabe el origen: primero los españoles les llamaron "jacroas" -en 1527-, luego "charruaes" por Lope de Sousa en 1531, Centenera les llamó "charruahas" así lo escribe de su mano en los versos, y varios nombres más, al final queda "Charrúas".

Pero ellos, de alguna manera se nombrarían. Eso no se sabe. También nombrarían de alguna manera al Río Uruguay, al Cerro Batoví, y a todos los accidentes geográficos de esta tierra, aunque no trascendió sus nombres, como tampoco trascendían sus nombres personales. Apenas han quedado 60 voces entre palabras, oraciones y números.

Bien, yendo a otro punto, el Sr. Gómez aclara que la base cultural nuestra es española e italiana, también francesa, pero eso es algo ya muy sabido, no es una investigación.

Lo que hay que descubrir, estudiándolo, es lo charrúa en nosotros. Ya había dicho que tenemos una herencia biológica, -lo mayor-, una pequeñísima herencia cultural -principalmente en los Valores Eticos, el mate, algunas formas de domar, etc- y casi nada material (puntas de flechas, bolas, poca cosa). Sobre la herencia biológica, hay muchos estudios, principalmente de la Antropóloga Dra. Mónica Sans en relación a la cantidad de descendientes de indígenas en todo el país. Hay alrededor de 500.000, aunque la inmensa mayoría de ellos desconocen su linaje.

Pero lo importante es que antes de italianos, españoles o franceses, lo que en principio había acá eran "charrúas", eran los aborígenes, los naturales de la región con una fantástica historia. Vale la pena conocerla, entrar a ella sin preconceptos, ni con la mentalidad afectada por el colonialismo ni la política, que han dejado conceptos negativos acerca de ellos, "salvajes haraganes", etc. para tener una justificación para eliminarlos y tomar sus tierras. Algunos antropólogos también pretenden ignorarlos, ya que no quieren recurrir a la Historia, única fuente, pero complicada. El valor ético de la Libertad lo tuvieron antes que sus descendientes, los gauchos, los mestizos que fueron lo que se reconocen como haciendo patria. Pero eran producto del colonizador y la madre nativa oriental, que era la mujer charrúa. Es una historia verdadera que debemos respetar".

Paseo por Lagomar

José Muñoz | Internet

@|"El otro día fui a visitar a una familia amiga al balneario Lagomar, y quedé realmente maravillado. Yo que pensaba pasar un domingo al estilo uruguayo, o sea tranqui, me encontré de golpe haciendo turismo aventura. O mejor aún, deporte extremo.

Nunca imaginé que la Ciudad de la Costa estuviera tan "en onda". Los baches son tan increíbles y están tan juntos que no imagino un ingeniero capaz de realizar una obra tan perfecta y a un costo tan barato.

Atravesar Lagomar en un "cuatro ruedas", desde Av. Gianatassio hasta la rambla es un milagro, ... si llega, claro está. Son tantos los baches, que no da ni para hacer bicicross, imposible motocross, ni hablar de los skates. Debe ser el lugar de menor venta de este implemento en el mundo, ya que debe ser más factible hacer caminar un skate en el Sahara que en las calles de Lagomar.

A la vuelta decidí tomar por la rambla y nuevamente, adrenalina al mango, porque se ve que la Intendencia, con muy buen tino y con un toque mágico de romanticismo, ha resuelto iluminarla con la luz de la luna: no se ve nada, los cordones del cantero central no están pintados y tampoco las líneas laterales de la calle. Un cantero central que se ensancha sin previo aviso y la concentración de baches "mais grande do mundo", tanto donde empieza como donde termina "la obra".

Creo que la Intendencia podría complementar esta obra con algunos carteles que digan algo así: "Peligro manejar", o mejor aun, "Prohibido manejar y tenga cuidado al caminar", o... "No corra, es imposible" o "si pierde algo, no lo busque, porque no lo va a encontrar".

Escuché al intendente decir que se va a volver a presentar en futuras elecciones, porque está convencido de que la gente lo apoya, porque reconoce positivamente su gestión (?). Como sea, si lo llega a lograr, sin duda, a este señor de gran imaginación, habría que llamarlo "El Gran Mago De La Costa".

Homosexualidad

Piedra Alta | Montevideo

*|"En las primeras etapas de las escalas vegetal y zoológica hay ejemplos de reproducción asexuada, mientras que ascendiendo en las mismas estos ejemplos desaparecen. Si por ejemplo el óvulo (femenino) de un ave no fuera fecundado por el espermatozoide (masculino) del ave de la misma especie esta produciría huevos estériles y por tanto se extinguiría dicha especie.

Si así sucediera con las especies vegetales y animales que tienen solo reproducción sexuada, por ejemplo nosotros, los Homo Sapiens, que tan alto hemos llegado en el arte, ciencia, técnica, etcétera.

Por tanto considero que desde el punto de vista biológico y tomando la vida del planeta en conjunto, la homosexualidad es una aberración biológica que de extenderse a todos los campos de la vida llevaría consigo al fin de las manifestaciones superiores de la vida misma, queda ésta solo limitada a los estadios más bajos de sus manifestaciones".

"Basta de feos"

Gabriela Petit de la Villéon | Montevideo

@|"En la sección Carta de los Lectores de la revista Paula de fecha 12 de setiembre se publicó una carta con el título "Basta de Feos" firmada por Gabriela Petit.

Como ese nombre me involucra quiero aclarar que nada tengo que ver con dicha carta y con los conceptos que allí se exponen que además no justifican la publicación de la misma".

¿Y Carini?

Pablo C.| Internet

@|"Ya comprobamos lo que todos sabíamos: que Munúa es como la Venus de Milo para los centros. ¿Qué estamos esperando para llamar a Carini, de gran trayectoria en la selección?"

El señor de Río Grande

Alfredo Valdes del Pino | Montevideo

*|"Hace pocos días, cuando me enteré de la muerte repentina de mi amigo brasileño, necesité refugiarme en la frondosa correspondencia que manteníamos, tratando de recuperar algo de lo que se me había ido tan inesperadamente. Mi asombro fue mayúsculo al comprobar que había documentación traspapelada sin enviar.

Luis Flodoardo Silva Pinto, que así se llamaba, vivía "enancado" en esos dos mundos que son Uruguay y Brasil. Como genuino hombre de campo, culto y actualizado, conocía todos los temas referidos al agro, así como al comercio internacional relacionados con esta actividad.

Pero su pasión secreta, que sólo conocí hace dos años, pues su modestia era igual a su grandeza, fue la Historia de nuestros pueblos: su entrañable postura frente a Río Grande del Sur no le iba en saga al sentimiento que profesaba por nuestro país y por los uruguayos. Fue así que de golpe conocí sus libros: "La Triple Alianza", "Teoría y Escenario de lo Autóctono" y "Las Misiones Jesuíticas".

Yo lo ayudaba consiguiéndole iconografías y biografías en el Sodre y el Museo Histórico que otorgaban las correspondientes autorizaciones para su reproducción. Sus preferidos eran algunos famosos cuadros de Blanes y, sobre todo, Leandro Gómez y el Sitio de Paysandú.

El 2 de enero me llamó para brindarme su convincente optimismo sobre el futuro uruguayo "que ya comenzaba a verse mejor". Ese mismo día le prometí enviarle algunos documentos oficiales, una carta personal y la novela de Mario Delgado Aparaín "No robarás las botas de los muertos", cuyo argumento gira en torno al Sitio de Paysandú. Increíblemente en esta fecha se cumplían 138 años de la muerte de Leandro Gómez en las ruinas de la Ciudad Homérica, que enfrentó 16 mil soldados con apenas 600 héroes.

Al dedicarle el libro extraje unos párrafos del prólogo donde dice: "Nunca admires al Poder. Nunca desprecies a los que sufren. Nunca odies a tus enemigos... Nada está a salvo del Destino".

El mismo Destino que misteriosamente unía dos fechas en el tiempo y arrojaba sobre mi escritorio y mi conciencia un libro dedicado, unos certificados oficiales y por sobre todo una carta personal, muy íntima, en la cual le hablaba de entrañables recuerdos de nuestros Países, que nunca llegarían porque su destinatario, el Señor Brasileño, había muerto.

Por esta insalvable razón, por el inexcusable error de haberme confundido, por la necesidad de gritar mi impotencia frente al amigo que no pudo avisarme que moriría, quiero publicar estas líneas y esa carta sin importarme nada, ni lo confesional, ni lo íntimo. El corte tan abrupto de un diálogo de tantos años, alegre y respetuoso como el de la buena gente de campo, precisa terminar de otra forma, porque la amistad como la gratitud es la memoria del corazón...

"Flodoardo: Mi vinculación y afecto por Brasil ha pasado varias etapas en mi vida. De la misma forma "descontraída" en que los amigos se sientan frente a una copa o un mate, he querido contártelas porque descubrí en tu personalidad, en tus dichos y ahora en tus libros los mismos puntos de contactos que reafirman mi convicción.

Hace mucho tiempo, yo tenía 17 años en ese momento, la vieja Estancia materna "Los Pinos", que no tenían ningún árbol de esa especie y sí muchos "pinos humanos", se erguía orgullosa y desafiante en lo alto de una cuchilla cercana a la frontera con Brasil. Detrás de la casa principal, igual a las de Figari, había una hermosa quinta de naranjos donde se levantaba junto al molino y al horno de pan, un prolijo rancho de barro cuyos ocupantes y encargados era una pareja de negros brasileños, Don Dionisio y Doña Dorotea, como los llamaba respetuosamente, descendientes directos de esclavos norteños.

Yo salía muy temprano al campo junto con los peones. Era buen jinete y manejaba con destreza lazo y boleadoras, y con el pretexto de bañar mi caballo en el molino, todas las mañanas me arrimaba de a poco al fogón siempre encendido de Don Dionisio. Este, retacón, fibroso y con una mota blanca como el algodón, siempre me recibía con alegría. Su risa contagiosa iluminaba el rancho. Ellos no sólo me enseñaron a fumar "zarzaparrilla", sino que a partir de esos felices días conocí la feijoada, carreteiros, negrinhos, papo de anjo y decenas de delicias más de la cocina brasileña, que ya no tuvieron secretos para mí hasta el día de hoy.

A mi estómago satisfecho se unía la febril imaginación de un joven de 17 años, donde contrabandistas, revolucionarios, cuatreros y bandidos borraban todo mi repertorio libresco "porque estos eran reales puesto que los había contado Don Dionisio"...

Y para culminar el ensueño, Doña Dorotea preparaba la mejor "caipirinha" que nadie pueda imaginar, porque había logrado plantar ese limón especial que era determinante para darle el gusto apropiado a esa bebida tan típica de tu País.

Te confieso que me costaba mucho regresar a Montevideo y a mis estudios. El recuerdo cariñoso de aquellos negros con sus historias y su cultura culinaria me hablaban de un Brasil del cual yo solo conocía la misteriosa frontera, si bien y al igual que los personajes de "Doña Flor" y "Como agua para chocolate" el sentimiento entraba por los gustos y el sabor.

Treinta años después mi actividad industrial y el destino me llevaron a Porto Alegre, a mediados de los 70. Mis tareas me obligaban a viajar por el interior del Estado y con asombro descubrí algunas cosas que me impactaron. Que mi venerado caudillo blanco era Saraiva y no Saravia. Que el primer documento histórico que firmaron los futuros socios del Mercosur fue en tus pagos de Uruguayana con motivo de la Triple Alianza. Que el "Martín Fierro", orgullo de los argentinos, había sido escrito en Santana. Que el contenido dramático del mensaje póstumo de Getulio Vargas, al pie de un monumento en Esteio o Sapucaia, era una de las piezas literarias más conmovedoras que hubiera leído.

Y así fui comprendiendo a través de hechos, encuentros y circunstancias la esencia del ser brasileño. Al final de esa década y antes de regresar a Montevideo teníamos en la fábrica un gauchito de Santana, muy inteligente, que cumplía tareas peligrosas. Nos habíamos hechos muy amigos, entre otras cosas porque nos unían los cuentos de la frontera.

Cuando se produjo un abultado robo de mercaderías, Valmir, que así se llamaba, se me apersonó, humildemente, y en su particular portuñol calmo y firme, me ofreció la vida de esos "malandros", porque "ellos me traicionaron".

Sin ofenderlo al rechazar su primitivo gesto comprendí que en ese código fronterizo de honores y lealtades pesaba más la traición al amigo que el robo...y la muerte.

A mediados de los 80 Brasil y Río de Janeiro me llamaron nuevamente, y allí redondee más aún la imagen brasilera.

Flodoardo: ¿conoces la sensación del que abre una compuerta de agua serrana contemplando extasiado su caída? A mí me ha pasado lo mismo con estas líneas desordenadas y confusas escritas a "mano libre", pero con la tinta del corazón.

He sido inmodesto al concebirlas y he cometido el pecado que los franceses califican de poco elegante como es hablar de "uno mismo".

La verdad es que tu generosa opinión y aliento para este Uruguay, que también es tuyo, me produjo tal efecto que quise abrirte aun más la compuerta de mis afectos. "Aquellos dos paisanos —decía Mario Andrade— tenían alma de criollos, que es lo mismo que tener alma de lealtades y horizontes. Muchas gracias y un abrazo sin fronteras".

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