"La izquierda tiene doble discurso"

| La dirigente del gremio de trabajadores municipales sostiene que el gobierno de Montevideo "tiene la misma escala de valores" que el Gobierno Nacional del presidente Jorge Batlle.

 portada ciudades 20030914 200x140

Alvaro J. Amoretti

La secretaria general de Adeom, Mabel Lolo, advirtió que la izquierda tiene "un doble discurso" que le lleva a criticar a nivel nacional las tercerizaciones y concesiones de servicios públicos a privados que la administración frenteamplista de Montevideo impulsa a nivel departamental, y dijo que el gobierno comunal y el del presidente Jorge Batlle tienen "la misma escala de valores" y están "igualmente condicionados" por los organismos multilaterales de crédito a hacer determinadas cosas.

En una entrevista concedida a El País, Lolo —que comenzó a militar en Adeom en 1976— reconoció que cuando la izquierda accedió al gobierno de Montevideo en febrero de 1990 "muchos trabajadores municipales" que habían contribuido con su voto al triunfo del Frente Amplio en la capital se pusieron "la camiseta de la administración frenteamplista" y empezaron "a mezclar su trabajo municipal con la militancia" política.

Lolo reconoció que esa confusión de roles, sumada al fuerte incremento salarial dispuesto al inicio de su gestión por la administración del entonces intendente Tabaré Vázquez, le garantizaron a aquel gobierno comunal una paz sindical de la que no gozaron ni los antecesores ni el sucesor del actual presidente del Frente Amplio, pero aseguró que contrariamente a lo que pueda pensarse durante aquel gobierno municipal "no fueron todas rosas" en la relación entre el ejecutivo departamental de izquierda y los trabajadores municipales.

El que sigue es un resumen de la entrevista.

—¿Le costó a Adeom, en tanto sindicato conducido mayoritariamente por dirigentes que simpatizaban con la izquierda, entender cuál debía ser su rol en un escenario en el que esa misma izquierda había dejado de ser oposición para transformarse en gobierno y, por tanto, en patronal?

—Y... lo primero que hay que reconocer es que cuando el Frente Amplio empezó a gobernar Montevideo muchos trabajadores municipales, que habían votado al Frente Amplio en las elecciones de 1989, empezaron a mezclar su trabajo municipal con su militancia frenteamplista. Hubo mucha gente que en ese primer momento se puso la camiseta de la administración frenteamplista, y que con esa camiseta puesta terminó por excederse en sus funciones.

—¿De qué manera?

—Depende. Cuando la administración frenteamplista lanzó la idea de la descentralización, muchos municipales corrieron a anotarse para hacer descentralización y para salir a trabajar a los centros comunales. Y lo hicieron como militantes, más que como trabajadores municipales, en esa o en otras áreas. Y como militantes, comenzaron a trabajar diez horas en lugar de ocho, porque pensaban que la causa lo justificaba.

—¿La administración les reconocía de alguna forma esa dedicación extraordinaria?

—No. Y ahí se produjo el quiebre. Con el paso del tiempo esta gente se dio cuenta de que esa mayor dedicación no era reconocida, porque su mayor trabajo no le reportaba ninguna compensación o beneficio. Y entonces, conforme fueron pasando los años, esos trabajadores, que al comienzo se habían confundido, comenzaron a abandonar su condición de militantes y a comportarse nuevamente como trabajadores municipales, reclamando los beneficios que otros percibían y haciendo valer sus derechos.

—¿Esa confusión de roles de una parte importante de los trabajadores municipales contribuyó para que Vázquez disfrutara durante su gestión de una paz sindical de la que no gozaron ni sus antecesores ni su sucesor?

—Yo creo que sí.

—¿Y no pesó también en la gestación de esa paz el hecho de que, tras asumir, la administración Vázquez otorgara a los trabajadores municipales un aumento ciertamente inusual de salarios, que para sus opositores fue el origen del déficit que hoy arrastra la administración municipal de Montevideo?

—Sí. Los municipales estábamos en ese momento muy sumergidos e incluso ganábamos menos que los funcionarios de Salud Pública, y puede ser que eso haya pesado. Pero ojo, que ya en aquel primer período no fueron todas rosas, ¿eh?

—¿No?

—No. Por lo pronto Vázquez, que había prometido gobernar con los trabajadores y los vecinos, no nos permitió sentarnos a la mesa cuando llegó el momento de trabajar en el nuevo Sistema Integrado de Remuneraciones como sí lo había hecho, por ejemplo, el Partido Colorado en el período anterior a la hora de discutir la reestructura. Y eso hay que decirlo, porque es la verdad. Y porque hasta ahora no hemos tenido, de parte de la izquierda en el gobierno, la posibilidad de que los trabajadores se sienten a la mesa a hablar con la administración.

—¿Y por qué creen ustedes, como gremio, que las administraciones frenteamplistas de Montevideo han asumido esa actitud frente a los trabajadores municipales?

—Porque ellos evalúan, desde el gobierno, que nosotros tenemos que estar a su servicio. Ellos son la patronal y nosotros los empleados, que tenemos que acatar.

—¿Esa postura fue común a las administraciones de Vázquez y de Arana?

—Sí, aunque ahora la cosa está peor.

—¿Por qué?

—Porque esta administración tiene una estrategia muy clara. Ellos alargan todas las cosas, no dan respuesta a nada y no abren ninguna instancia de negociación. Y para colmo, ni siquiera cumplen los fallos judiciales cuando éstos le dan la razón a los trabajadores.

—¿Tan así?

—Sí, tan así. En este momento hay 25 compañeros que están esperando que la Intendencia les pague un dinero que el Tribunal de lo Contencioso Administrativo ha determinado que les corresponde cobrar. ¿Y qué hace el gobierno de la izquierda? Nos dice que sólo les va a pagar la cuarta parte de lo que corresponde, por lo que nos va a obligar a hacerle otro juicio. Y uno hubiera pensado que, con un gobierno de izquierda, cuando un trabajador tenía razón la administración le daría la razón. Pero no, siempre hay otra biblioteca. Y por cualquier cosa mandan al trabajador a demandar ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo. ¿Y sabe por qué lo hacen? Porque saben que allí un fallo demora dos o tres años, y cada escrito sale 500 pesos de timbres. Y porque el trabajador muchas veces no sigue adelante, porque no tiene 500 pesos para presentar un nuevo escrito. Y ellos lo hacen como estrategia.

—¿Cómo estrategia para afectar a los trabajadores?

—Sí. Y mire que yo no me olvido que esta administración mandó a los Coraceros a la cantera municipal. Y tampoco me olvido que durante la huelga municipal del año pasado esta Intendencia habilitó el registro de asistencia a través del envío del fax o de la presentación de una nota. Y con eso la administración de la izquierda estaba desvirtuando lo que es una ocupación de un lugar de trabajo. ¿Porque, para qué se ocupa una fábrica? Para que quien no acata la decisión del sindicato no pueda trabajar. Pero ahora las patronales privadas tienen lo que hizo la Intendencia como ejemplo de lo que hay que hacer para terminar con una ocupación.

—¿Y cómo observa Adeom, que como gremio ha participado junto a otros sindicatos y al Frente Amplio de diversas campañas de recolección de firmas para impedir la privatización o incluso la asociación de empresas públicas con capitales privados, el hecho de que en el gobierno de Montevideo ese mismo Frente Amplio concede a privados el estacionamiento tarifado, la limpieza de la zona central de la ciudad, la remodelación del Hotel Carrasco, la pavimentación de calles, etc.?

—Y... ¿a usted qué le parece? Lo que observamos es que lo que se critica a nivel nacional, se hace igual a nivel departamental.

—¿Ustedes esperaban que una vez que la izquierda llegara al gobierno de Montevideo dejara sin efecto las tercerizaciones y concesiones de servicios a privados, y remunicipalizara, por ejemplo, la recolección de residuos en la zona que operaba la empresa privada?

—Sí, lo esperábamos. Pero ya ve, agregaron más concesiones.

—¿Usted cree que la izquierda tiene un doble discurso cuando a nivel nacional se opone, por ejemplo, a que Ancap se asocie con privados, y a nivel departamental concede a privados servicios como la limpieza y el control del estacionamiento tarifado, entre otros?

—Sí, lo creo. No tengo dudas de que la izquierda tiene un doble discurso en ese tema.

—¿Y por qué cree que la izquierda no hace a nivel departamental lo mismo que proclama a nivel nacional? ¿Porque no quiere o porque no puede?

—Porque vivimos en medio de un modelo neoliberal que considera que ya no hay más lucha de clases y que quien lo regula todo es el mercado. El Uruguay es un país en el que todo está regulado por el mercado, y en el que predomina en la escala de valores la idea de que hay que terminar con el Estado y que hay que entregar los servicios públicos a empresas transnacionales que vienen, hacen sus "componendas", sacan su ganancia y cuando ya la sacaron se van del país.

—¿Y Adeom advierte que la administración frenteamplista de Montevideo gobierna de acuerdo a ese mismo modelo neoliberal?

—Lo que decimos es que el gobierno de Montevideo tiene la misma escala de valores que el gobierno nacional. Y se entiende, porque ambos tienen el mismo nivel de relacionamiento con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Y ese relacionamiento los condiciona a hacer determinadas cosas. ¿O no es cierto que la Intendencia puso la Tasa de Saneamiento porque el Banco Mundial se lo exigió?

—¿Adeom considera que el gobierno frenteamplista de Montevideo está tan condicionado por los organismos multilaterales de crédito como el gobierno nacional?

—Exactamente. Y está condicionado incluso ideológicamente, porque ahora se ha sumado a eso de que "el trabajo es una política social". Y no es así, porque el trabajo es un derecho. Y con ese concepto, están eliminando en la Intendencia puestos de trabajo permanentes y aumentando los "jornales solidarios" o las áreas de acción de las organizaciones no gubernamentales. Hacen lo mismo que el gobierno nacional está haciendo, cuando la obligación de un gobierno es generar trabajo.

El peor día del conflicto IMM-Adeom

La secretaria general de Adeom Montevideo se refirió al episodio en el cual los sindicalistas insultaron a quienes iban a trabajar a la Intendencia durante el conflicto, con referencias durísimas a algunos jerarcas, como, por ejemplo, al recientemente fallecido Ernesto de los Campos, a quien le gritaban "canceroso".

—En la mente de los uruguayos todavía está fresca la imagen de los trabajadores municipales insultando a los jerarcas de la Intendencia Municipal de Montevideo que ingresaron a trabajar durante la huelga del año pasado y hasta gritando "canceroso" al rostro del viceintendente Ernesto de los Campos, que por entonces ya estaba afectado por un cáncer terminal que meses después terminaría con su vida. ¿Qué balance hace Adeom de ese episodio?

—Y... yo siento que fuimos criminalizados, por la prensa y por la propia Intendencia Municipal de Montevideo.

—¿En qué sentido?

—¿Quiere que le diga la verdad? Nunca pude entender por qué los directores políticos, que siempre entraban por otro lado, ese día tuvieron que entrar justo por el lugar donde los trabajadores estábamos haciendo los piquetes.

—¿El sindicato cree que de parte de algunos jerarcas hubo una intención expresa de generar las situaciones que luego se vivieron?

—Sí. Al punto de que cuando se habla del episodio con De los Campos, no se dice que los que querían entrar eran los secretarios políticos de De los Campos. Y ellos son los que lo fueron a llamar. Y venía De los Campos caminando, y venían ellos atrás. Y De los Campos entró, pero ellos no. Pero nadie dice que esos secretarios políticos, o asesores, o "amigos" de De los Campos, lo usaron a él y a su enfermedad. Y yo lo lamento, porque a pesar de discrepar con él yo siempre lo aprecié porque era una buena persona, un hombre franco. Por eso me duele que lo hayan usado como lo usaron.

—Pero los insultos hacia De los Campos, así como hacia otros jerarcas, existieron. ¿O no?

—Los insultos eran personales. Los que insultaban eran gente que se sintió defraudada y traicionada por esos jerarcas. Pero no fue una expresión del gremio como tal. Y cuando yo estuve a cargo de esa puerta, le dije a la gente "compañeros, acá aplaudimos". Y se aplaudió, y nada más. De todos modos, reconozco que no siempre se pudo organizar bien.

—¿No debió el sindicato municipal haber tomado distancia en aquel momento de el o los afiliados que le gritaron "canceroso" a un jerarca que padecía precisamente de esa enfermedad?

—La verdad es que nunca sentí ese grito. No sé si en algún lado está esa imagen, pero yo nunca la vi. Hay directores que dicen que se les decían cosas al oído. Y yo sé que a algunos directores les decían cosas al oído cuando entraban, pero no puedo decir qué les decían.

"Pusieron asesores políticos que no saben nada"

—¿Es diferente el estilo de Arana del que impuso Vázquez?

—Sí.

—¿En qué?

—Y... ante la primera presunta irregularidad en su entorno Vázquez destituyó a los responsables, ¿no?

—¿Arana no ha actuado de la misma forma?

—Bueno... ahora no es igual. Uno advierte una permisividad mayor. Porque hay normas del TOCAF que hay que cumplir, y que en la Intendencia de Montevideo no se cumplen. Porque hay que llamar a licitación y acá muchas veces no se llama. Y porque a veces hay casos donde todo viene predeterminado para adjudicarle algo a alguien. Esas son las desprolijidades que vemos.

—¿Y a qué atribuye esas "desprolijidades"? ¿A simples descuidos o a mala fe?

—De repente a que algunos políticos que llegan a la administración no se dan cuenta que en un gobierno hay que respetar las normas. Y entonces dicen que las normas los trancan, que hay burocracia. Y es mentira. Lo que pasa es que no saben aplicar las normas. Meten gente que no sabe nada, que no tiene capacitación.

—Cuando usted dice "meten gente", ¿a qué se refiere?

—A que han reemplazado a funcionarios de carrera por asesores, que son políticos y que no saben nada.

—¿En este último período?

—Sí, en esta administración.

—¿Y cómo ingresan a la administración?

—Entran como contratados. Ganan 14 o 15 mil pesos, que es el doble de lo que gana en promedio el grueso de los trabajadores municipales.

—¿Arana, los defraudó?

—Las expectativas que teníamos respecto de su gobierno las perdimos hace mucho.

—¿Y qué es Arana para el sindicato de trabajadores municipales?

—El patrón.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar