WASHINGTON - El gobierno presionó hoy al Congreso para obtener los 87.000 millones de dólares pedidos por el presidente George W. Bush para la campaña militar y reconstrucción de Irak pero varios legisladores están reticentes a darle un cheque en blanco al mandatario.
El subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz dijo en una audiencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado que sería difícil exagerar la necesidad de fondos para estabilizar a Irak.
"La guerra no ha terminado", dijo Wolfowitz. "Esta batalla en Irak hoy es la batalla principal en la guerra contra el terrorismo", agregó el número dos del Pentágono, haciéndose eco de las declaraciones del presidente George W. Bush en su discurso del domingo pasado.
El general de la Fuerza Aérea Richard Myers, presidente del Estado mayor conjunto también advirtió contra toda intención recortar los fondos solicitados por la Casa Blanca para financiar las operaciones militares.
"Nunca ha estado tanto en juego", dijo Myers. "El fracaso no es una opción, debemos ganar", afirmó.
Por el contrario, el senador Carl Levin, propuso retener parte de los fondos hasta que la administración muestre pruebas claras de que se propone "dar más que una importancia verbal" a la búsqueda de apoyo internacional para la reconstrucción de Irak.
"Antes de otorgar los fondos para reconstrucción -en parte para asegurar que esos fondos sean usados efectivamente en un esfuerzo que tenga éxito- debemos asegurarnos que la administración está dispuesta a dar más que una importancia verbal a lograr el apoyo de la comunidad internacional para que envíe tropas y recursos para la larga batalla que se presenta en Irak", dijo Levin.
Wolfowitz remarcó que unas 30 naciones están ayudando a la estabilización de Irak y añadió que Washington está procurando contar con más países.
Estados Unidos quiere "más tropas internacionales para compartir el peso de desplegar fuerzas de estabilización", añadió Wolfowitz.
La Casa Blanca solicitó 87.000 millones de dólares -como suplemento de los 79.000 ya autorizados por el Congreso para la reconstrucción de Irak- para incrementar estabilizar y reconstruir Irak y Afganistán.
Los críticos acusan a la administración de subestimar los costos de la ocupación de Irak y sobrestimar los eventuales ingresos provenientes de la exportación de petróleo iraquí y afirman que el Congreso no debe entregar un cheque en blanco al presidente en un período en el que el déficit federal se dispara.
"Por mi parte no pondré sin más mi sello a la solicitud de la administración", declaró el senador demócrata Robert Byrd de Virginia occidental (este).
El senador Ted Kennedy (Massachusetts, noreste), afirmó que la invasión y ocupación de Irak en sí mismas, son política y militarmente erróneas.
"Creo que esta es la guerra equivocada en el momento equivocado", dijo Kennedy.
Pero el senador John Warner, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado dijo que está convencido de que la solicitud de la Casa Blanca merece pleno apoyo, si se quiere evitar futuros ataques devastadores en territorio estadounidense.
"Debemos recordar cuál fue el costo del 11 de setiembre", dijo Warner refiriéndose a los atentados en Nueva York y Washington en 2001, en los que murieron unas 3.000 personas.
"Ahora no es momento de evaluar lo que se hizo bien y lo que se hizo mal", aventuró Warner.
Ocho senadores demócratas pidieron a la Cámara que se obligue a Bush a rendir en los próximos 60 días un informe detallado sobre la situación en Irak.
"Tras muchos meses de evadir preguntas, de dar respuestas a medias y de ignorar los pedidos del Congreso, éste es el momento de que la administración hable sinceramente al Congreso y al pueblo" estadounidense, dijo la senadora Dianne Feinstein, una de las firmantes de la iniciativa.
AFP