Martes 9 de setiembre de 2003 | Año 85 - Nº 29484
Internet Año 8 - Nº 2594 | Montevideo - Uruguay
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Identidad

José Luis Gómez | Internet

@|En la edición del pasado domingo, un lector bajo el nombre de Licenciado Picerno se ocupa de resaltar todo lo que considera inherente a los charrúas. Responde así a otros lectores que, de un modo u otro, subrayan la innegable pertenencia del Uruguay al repertorio occidental.

Soslaya apreciaciones tan representativas como la que enseña que hasta la palabra "charrúa" es española, según lo probó Daniel Vidart (alcanza con mirar un mapa de Galicia y Portugal para encontrar la palabra "charrúa", en verdad).

Se preocupa en cambio este ciudadano en señalar la relación entre Artigas y los charrúas. Omite decir que el término charrúa no era en tiempos del Protector ya referencia a esos primitivos pobladores del actual Uruguay y la actual Argentina (recordemos que los charrúas eran nómades, por tanto pasaban de un lado al otro del Río de la Plata). Charrúa significaba todo indígena con carácter rebelde y los antiguos charrúas apenas si conservaban algún elemento distintivo (recuérdese que los brutalmente exterminados en Salsipuedes portaban nombres tales como Rondó (por el Gral. Rondeau), Brown, etc.).

Pero lo que más preocupa no son estos datos, de por sí significativos. Lo que más preocupa es que no se acuse recibo de la relación de espiritualidad que tiene el Uruguay desde su nacimiento con el Viejo Mundo. No se trata de hacer un examen sanguíneo y ver quién puede portar una gota de sangre no europea (como si hubiera acaso ese tipo de sangre).

Lo único relevante es que el Uruguay tomó desde sus orígenes referentes de toda índole provenientes de lo que actualmente llamamos Europa. ¿Hubiera acaso podido tener Artigas su ideario de no haber existido la Revolución Francesa?. Son elementos tan obvios que ni vale resaltar.

Sin embargo, el Licenciado se preocupa en señalar que hay un porcentaje de personas que porta sangre charrúa y atribuye el relevamiento a la Universidad. No hay por fortuna una universidad (cabe inferir que se refiere a la de la República), pero sería bueno saber qué departamento de la universidad estatal se dedica a realizar estudios de carácter etnográfico. Pregunté en el Departamento de Antropología de la Universidad de la República y me hicieron saber que no existe nada al respecto.

Por otra parte, este señor y muchas personas, en los hechos, son propensos a unir simbólicamente la Banda Oriental con el actual Uruguay. Sin dudas que en tiempos de Artigas existió un país que tenía bastante que ver con elementos telúricos, que recibía influencia de algún modo de esas comunidades que estaban siendo burda y salvajemente aplastadas en todo el continente. Pero luego vino en el Uruguay un fenómeno que sólo se compartió masivamente con algunas provincias argentinas y el sur del Brasil y que se denominó el "malón gringo".

El Uruguay actual, guste o no guste, es el producto de inmigrantes legales y no tanto, que ocuparon el total del país. Se suele señalar italianos y españoles, se olvida que a mediados del siglo XIX predominaban los franceses. Montevideo llegó a tener hasta siete periódicos escritos en lengua gala (recuérdese que el primer periódico nacional, The Southern Star, fue justamente en inglés, durante las invasiones; los españoles nos habían negado la posibilidad de prensa propia). Pero este gran país de transplante que es el Uruguay (término que acuñó el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro) se nutrió de muy distintas comunidades; sirios y libaneses, israelitas, germánicos, Europa Central en general. Ya por 1846 un viajero británico, W. Whistle, señalaba que no había otro lugar en el mundo donde la comunidad se formara de tan distintas nacionalidades.

El Uruguay por cierto debe respetar y honrar a todos sus grupos étnicos, provengan de donde provengan. Ese acervo cosmopolita fue su mayor riqueza y sigue siéndolo (el Cerro, símbolo fundacional del país, fue denominado Cosmópolis para albergar justamente a los inmigrantes). Resulta a todas luces absurdo que el Uruguay insista en imitar a sus hermanos latinoamericanos, tratando de hallar cualquier ícono que lo separe de Europa. Es clara la intencionalidad política y resulta sorprendente que algunos legisladores no lo comprendan. Por cierto mucha gente tiene un afecto más que legítimo por esos indígenas mitológicos idealizados y resignificados a través de gestas deportivas (con las que, según creo, no tuvieron mucha relación...). Pero cuidado cuando este remanente del romanticismo se convierte en estrategia nacional; es bueno dotarse de un pasado remoto y heroico. Pero cuidado cuando la construcción simbólica se convierte en resistencia a Occidente.

El Uruguay es una metástasis de la Europa mediterránea, esa proyección de la Magna Grecia. Quitar, o sólo pretender mitigar nuestra pertenencia a ese gran occidente es empequeñecernos. Es además y fundamentalmente faltar a la verdad.

Como decía un lector, el que busca encuentra. Me pregunto si alguien se pusiera a investigar sobre la sangre celta en el Uruguay. Los celtas estaban en Galicia, norte de Italia, sectores de Francia, ni qué hablar en el Reino Unido. Uruguay tiene descendientes de todas esas regiones; tal vez seamos el país más celta del mundo.

Lo importante, nuestra gran receta histórica ha sido hacer de esas nacionalidades que nos fueron poblando un gran país universalista y receptivo a todas las corrientes. Eso fue el Uruguay, eso no debe dejar de ser.

Rebaja del IRP

Liberales de Maldonado | Montevideo

@|El Poder Ejecutivo está estudiando la posibilidad de bajar el impuesto a las Retribuciones Personales, tanto a pasivos que ganen entre 0 y 6 salarios mínimos, como activos que ganen entre 3 y 6 salarios mínimos. Esta medida beneficiará a gran parte de la población, en especial a las clases bajas y medias, que se han visto empobrecidas en estos últimos años.

En lo que me es personal, según mis cálculos, pasaré aproximadamente a percibir $75 más al mes, lo que da unos $900 más al año. Seguramente, como a muchos, este dinero no me permitirá cambiar el auto, o proporcionarme una vacaciones en el exterior. Pero sí, con esos escasos $75 podré permitirme, por ejemplo, ir al almacén de la esquina y comprarme 200 gramos de fiambre, 200 gramos de queso, y hasta darme el gusto de un refresco de dos litros. Así mismo, varios compatriotas con su adicional, tendrán la oportunidad de comprar en el almacén de su barrio, en la verdulería, o tal vez en la ferretería pintura para mejorar el aspecto de su casa.

Por eso hoy, aplaudo esta medida del Poder Ejecutivo de eliminar dicho Impuesto.

Qué bueno si próximamente mis congratulaciones sean dirigidas hacia un Sector Político capaz de impulsar la eliminación del COFIS.

De esta forma todos los Orientales podremos comenzar a reactivar paso a paso la economía de este País, con una menor carga impositiva.

Para UTE

Contribuyente sufrido | Montevideo

@|¿Hasta cuándo Catalina abusarás de nosotros?, no he encontrado ninguna otra referencia más precisa que esta expresión pronunciada en el Senado Romano, para catalogar el abuso que sobre los ciudadanos de cuarta se ejerce por las empresas públicas o por la también muy manida aseveración de las empresas de todos los uruguayos, en este caso UTE.

Los ciudadanos que aún tenemos energía eléctrica cuando contratamos un servicio nos adjudican una carga, por ejemplo de 2,2 kw. Instalan un contador y una llave limitadora de carga, que en caso de excedernos en algún instante de 2200 watt. esta corta el suministro. Como en la actualidad esta potencia es ínfima para la cantidad de electrodomésticos que disponemos y el hecho de tener que salir hasta el contador a cada momento para levantar la llave o si somos más cuidadosos cada vez que encendemos un aparato apagar otro, no deja de ser bastante incómodo, por lo cual la lógica nos dice llamemos al 1930 a los efectos de realizar la correspondiente consulta para no volvernos unos maníacos calculadores de consumos. Nos informan que debemos realizar un trámite de ampliación de carga, que por supuesto, como todo lo que se refiere a los servicios públicos tiene costo. El cambio de carga nos cuesta la suma de $ 2.952,00 más $ 547,00, pero la primera en un acto de desprendimiento y solidaridad para con la población la podemos abonar en 20 cuotas de $ 170,00. Al escuchar la propuesta me sentí invadido por la emoción y al colgar no tuve más remedio que agradecer al funcionario.

Luego comencé a realizar un análisis de lo que esta empresa de todos cobra y llamé nuevamente solicitando ampliación de información, preguntando qué tipos de obras y modificaciones deberían realizar en mi domicilio. Se me contestó que el cambio de la llave limitadora y ninguna otra.

A esta altura ya no podía salir de mi sorpresa y consulté a una casa de venta de artículos eléctricos solicitando el costo de la llave que UTE me pretende cambiar al costo que antes mencioné; la misma cuesta $ 112,00 impuestos incluidos. Por supuesto que este es un costo al público y por una unidad; el costo de UTE que debe comprar por cientos debe ser algo más bajo.

Entonces $ 2.952,00 menos $ 112,00 da la suma de $ 2.840,00 más los $ 547,00. Esta sería la cifra que el ente de todos los uruguayos cobra por concepto de mano de obra, lo que considero algo excesivo.

Me pregunto si la Dirección de Defensa del Consumidor, desconoce estos abusos.

¿Hasta cuándo los Directorios de las empresas de todos abusarán de nosotros...?

Carritos

Mónica Peralta | Montevideo

@|Estos días se llevó a cabo en Montevideo un congreso mundial de Derecho Laboral. Por casualidad, sostuve una conversación con dos asistentes a estas sesiones, dos especialistas, uno de Chile y otro de un país latinoamericano que no recuerdo (Perú o Ecuador). Lo cierto es que mientras expresaban su asombro por la diversidad y riqueza de la arquitectura nacional (sosteníamos un accidental diálogo próximo a Plaza Zabala), pasó un carrito conducido por un niño de no más de ocho años. Ambos señores empezaron a contemplar la escena realmente despavoridos. Me dijo uno algo así como eso no es el Uruguay que conocíamos. El otro tomó su cámara fotográfica para registrar el hecho con infinitas fotos.

Para mí era como una tortura; una indescriptible vergüenza me invadió en esos momentos. Cómo hombres de derecho, llevaron el tema a su disciplina y me preguntaron cómo en un país regido por códigos que fueron ejemplo para el mundo (recuerdo que el Código del Niño de la doctora Sofía Demichelli fue de avanzada internacional en 1934), se permite tal acto de barbarie. Me preguntaron si no hay juicios contra la municipalidad, en fin, no salían de su asombro. Llegaron a cuestionar que estaban en un país democrático.

Los carritos son el pelo en la sopa, tal como sostenía un lector. Borran automáticamente toda la buena imagen que alguien se puede hacer de este país fundado por europeos progresistas. Parece que hay una vocación en hacernos tercer mundo; uno puede entenderlo como una estrategia del viejo marxismo. El tema es que afecta la salud de todos los ciudadanos, los más elementales derechos civiles, la reputación del país.

¿Qué hace el gobierno nacional con los carritos?. Nada de nada. Se siguen escudando en que no les compete, en que es un problema de la IMM. No se quieren dar cuenta que para la IMM es un negocio redondo: sirven como recolectores gratuitos y contribuyen a que la gente crea que vivimos en un país misérrimo. Propaganda electoral, ya que estamos.

Río Guadalquivir de Montevideo

Armando Ayala | Montevideo

@|Este mensaje es un llamado de atención al COMUNAL ZONAL 10 y A LAS DIVISIONES que correspondan.

Vivo en la calle Guadalquivir entre Santa Teresa y Ravon. Esta calle estaba ya hace bastantes años en mal estado, con pozos y hundimientos en el pavimento, debido al tránsito diario y también a la mala composición de las diferentes capas que hay debajo del mismo, ya que antes de hacer un trabajo de estas magnitudes como es una calle, se debería hacer un estudio de la composición del suelo y ahí los Ingenieros (que digo yo los tendrán) junto a los laboratoristas, sabrán qué clase y cuántas capas de material se deberá utilizar para que de futuro no haya pozos y menos aún se produzca un hundimiento de los llamados "Paños".

Es de público conocimiento que por diferentes medios se realizan campañas para evitar el "dengue", entre otras emfermedades, asesorando a la población para que no dejen recipientes con agua.

Digo yo: los encargados de arreglar las calles ¿no deberían arreglar ese recipiente de más de 400 metros de largo por 4,5 metros de ancho que se llama calle "Guadalquivir" y que es una constante de agua putrefacta, estancada por donde se debe circular todos los días del año?

¡¡DIGO YO!! ¿los niños que deben ir a la escuela todos los días se merecen que en sus zapatos y en sus ropas (túnicas) vaya impregnado el hediondo olor de la calle?

DIGO YO: ¿se merecen personas ancianas (de 2 a 3 por semana) caerse debido al musgo que se produce en la calzada cuando van hacer sus "mandados" (compras o tareas varias)?

Y así puedo continuar enumerando varias cosas más... pero para qué, si a los del Comunal (ediles, concejales) no les interesa la calle Guadalquivir... a ellos les interesa o interesaba Belloni (para nombrar algo reciente) porque ahí es donde se moviliza el comercio, ahí es donde están los comercios a quienes les pueden pedir algo cuando necesitan algún premio para algún evento o tal vez alguna otra cosa...

La calle Guadalquivir comenzó a empeorar cuando se realizaron las recientes últimas obras en la Avda. Belloni. Debido a eso, los vehículos se desviaban por las paralelas ( Manantiales, Tupambaé, Masoller, Sebastián Rodríguez, Guadalquivir) y el tránsito pesado hizo mella en esas débiles calles, débiles de pavimentación que más del camión que reparte las garrafas o el de la leche no aguantan...

Algunas fueron repavimentadas, otras emparchadas pero Guadalquivir ninguna de las dos.

Espero que alguien al leer esta nota tome conciencia y arregle la calle por la salud de todos. Aquí no hay individualismo ninguno.

Aquí lo que hay que hacer es tomar conciencia, para mejorar el lugar y de esa manera hacer uso de una mejor calidad de vida ya que para eso PAGAMOS debidamente todos los impuestos...

P.D: este ejemplo que di es de cuando hay buen clima, dejo a que ustedes se imaginen lo que es cuando llueve... no es la calle río Guadalquivir... son las cataratas del Niágara...

Los vecinos de la calle Guadalquivir, agradecidos.

Agradecimiento

José Luis de la Peña | Internet

@|Deseo por este medio agradecer y felicitar públicamente a guarda y conductor de la unidad 142 de la empresa Cuctsa, que el día jueves 14 de agosto, a las 13:00 horas, detuvieron la marcha en calle San José, a pocos metros de Zelmar Michelini, para recoger de la calle el celular que se me había caído segundos antes al descender de mi automóvil.

El chofer tuvo además la gentileza de aguardar algunos instantes en el lugar para devolverme el aparato.

Como la impaciencia de los demás conductores ya se hacía sentir, (el tráfico a esa hora hora era muy intenso) no tuve tiempo para preguntarles los nombres; sólo atiné a decirles "mil gracias".

Creo que actitudes como ésta deben ser destacadas, máxime en estos tiempos tan duros como los que estamos viviendo.

Soy del interior, del lejano norte, y la amable actitud de estos sacrificados trabajadores del transporte comprueba una vez más que "gauchos" de los buenos hay en todos lados.

Reitero mi emocionado agradecimiento.

La justicia hoy

Escorpiano | Montevideo

@|Gracias por ECOS. Ante los hechos asombrosos protagonizados por algunos jueces y fiscales, al procesar con prisión a ciudadanos de bien y sin antecedentes penales, hechos que han causado alarma y gran preocupación a toda la sociedad uruguaya, cabe preguntarse ¿Adónde vamos? ¿Qué nos espera?

Como ha quedado probado, a través de innúmeras opiniones de prestigiosos profesionales y catedráticos del Derecho que han brindado públicamente su dictamen, recogidos por esa prestigiosa página, donde se destacan los preclaros escritos del Dr. Gonzalo Aguirre, los procesamientos del Dr. Juan C. Blanco, primero, y del Dr. Lissidini ahora, son clarísimos casos de "horror" jurídico, y de aviesa arbitrariedad y contumacia, por arte de los jueces y fiscales de los respectivos casos. No nos corresponde agregar un solo tilde a tan enjundiosos juicios, y sólo expresar nuestro profundo pesar por lo acaecido.

El proceder de los jueces y fiscales de dichos casos, a más de mostrar un afán de protagonismo (hoy de moda), han causado un grave deterioro al prestigio de nuestra Justicia, de la cual todos nos enorgullecíamos y a la que considerábamos nuestro escudo y adarga, nuestra tranquilidad.

Esto constituye, a mi ver, algo más importante que el manoseo y la injusticia puntual que afecta a dos ciudadanos de bien y que sólo quisieron servir al país, pues el daño hecho al prestigio de la Justicia del Uruguay, será muy difícil de reparar.

Es bien sabido que cuando un una imagen se desdibuja, resulta casi imposible recuperarla en su totalidad, y en todo caso, el porcentaje que se logre, será siempre inferior a lo perdido.

Basta ver el caso de la Argentina donde el escándalo enchastró a la propia Suprema Corte de Justicia.

Como bien se señaló en su momento en varios editoriales de El País, en el caso del Dr. Blanco, primó y se impuso a todo criterio sensato y justo, un afán de revanchismo; y en el caso del Dr. Lissidini, surge una interrogante gravísima, pues incuba sospechas de motivaciones turbias. En efecto, el editorial de El País del domingo 17 deja claro la total ausencia de fundamentos jurídicos y aún de veracidad en las justificaciones del juez Colmenero, en su pretensión de justificar su conducta, aludiendo a la "alarma social" del caso Lissidini, ¡cuando la real alarma social la produjo este procesamiento increíble!

Como bien dice el editorialista citado, un verdadero "cambalache", y ahora ladrones y contrabandistas, están de fiesta y se ríen en nuestra cara. (Qué dirá ahora el diputado Lara). ¡Qué lástima por la Justicia Uruguaya! ¡Qué lamentable para toda la ciudadanía, el perder la confianza en un Poder del Estado!

Una última reflexión: La Asociación de Magistrados no hace bien en salir a defender lo indefendible, cuando debería en estos casos, cursar a sus afiliados una recomendación de prudencia y cautela en sus actuaciones.

Aunque saber que los sucesos comentados aquí, se inscriben en el deterioro general que invade aceleradamente todos los campos del mundo, ello no es ningún consuelo, y no podemos cruzarnos de brazos ante hechos tan graves, por cuanto ellos comprometen nuestra tranquilidad actual y la futura también.

Lo del principio: ¿Adónde vamos? ¿Qué nos espera?

Cuotificar Universidad

C.I. 954.915-0 | Montevideo

*|"¡Qué bonita fue la época del dilettantismo! Cada uno estudiaba aquello que quería sin importar si el país precisaba o no de ese conocimiento. Luego vino el ajuste lógico".

Estas son palabras que pronunciara algún día un nostálgico viejo profesor con relación al hecho de que hoy la empobrecida ciudadanía (pensionistas, jubilados y los activos) deben pagar los estudios de profesionales que no van a hallar trabajo en el país en la rama que han elegido sólo por dilettantismo.

Los nuevos tiempos exigen sensatez. Copiemos a aquellos países que cuotifican el número de estudiantes universitarios y eligen de entre los mejores.

Se terminó el tiempo de jugar. Empezó entonces el momento en que la clase política debe pensar más en el país que en el costo en votos de una medida a primera vista antipática pero que en el corto plazo habrá que tomar sí o sí.

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