BUENOS AIRES | AP
Una serie de decisivas elecciones provinciales que se resolverán en el transcurso de siete días, será clave para determinar la influencia del presidente de Argentina, Néstor Kirchner, en el electorado argentino.
El llamado de las urnas, que incluye la cita del domingo 14 de setiembre en los distritos de Buenos Aires y la Capital Federal, dio comienzo ayer en la provincia de Santa Fe, donde estaba en juego la hegemonía peronista.
El socialista Hermes Binner desafiaba 20 años de justicialismo en unos comicios que transcurrieron en calma, a pocos meses de que Santa Fe (tercer distrito en importancia del país) fuera arrasada por las peores inundaciones de su historia, con un saldo de 23 muertos, 20 desaparecidos, millares de evacuados y 800 millones de dólares en pérdidas.
Encuestas previas y a boca de urna indicaban anoche una ventaja preliminar para Binner, alcalde de la ciudad de Rosario, apoyado a nivel nacional por Afirmación para una República Igualitaria (ARI), de Elisa Carrió.
El peronismo presentó cinco candidatos bajo el sistema de ley de lemas y el mejor posicionado en las encuestas a boca de urna era Jorge Obeid, compañero de militancia de Kirchner en las juventudes peronistas.
Sea cual fuere el resultado, Kirchner saldría fortalecido, según analistas, debido a que el Presidente tiene afinidades políticas con ambos contendientes.
Alberto Hammerly, candidato de Reutemann a la gobernación santafesina, aparecía relegado en las encuestas, pero adelante de otros peronistas menos favorecidos, como Héctor Cavallero, Jorge Giorgetti y Daniel Peressotti.
La Junta Electoral indicó anoche que las tendencias oficiales del escrutinio se conocerán hoy.
En Santa Fe se elegía gobernador, vicegobernador, tres senadores nacionales, diez diputados nacionales, 69 legisladores provinciales así como alcaldes y ediles en 42 municipios.
Se presentaban diez lemas (o partidos) y más de 160 sublemas, con un total de 40.000 candidatos.
PROXIMA SEMANA. Las elecciones programadas para el próximo domingo en la Capital Federal y en las provincias de Buenos Aires, Santa Cruz, Jujuy y Chaco servirán de prueba para los planes presidenciales de edificar un respaldo político propio que exceda a su heterogéneo partido.
En la segunda vuelta para elegir jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Kirchner apoya la reelección del centroizquierdista Aníbal Ibarra, mientras el aparato peronista de la capital se alineó con el derechista Mauricio Macri, empresario y presidente del club Boca Juniors.
La elección en la provincia de Buenos Aires, la mayor de la Argentina, no parece anticipar sobresaltos para el gobierno. Todas las encuestas anticipan una holgada victoria del gobernador peronista Felipe Solá, que busca la reelección.
En Santa Cruz, provincia natal del presidente y en Jujuy los candidatos a gobernador peronistas apoyados por Kirchner parecen tener asegurada la victoria.
No ocurre lo mismo en Chaco, un baluarte de la opositora Unión Cívica Radical (UCR), cuyo candidato Roy Mikisch lleva ventaja en las encuestas sobre el peronista Jorge Capitanich.
Encuestas en Buenos Aires
A siete días de la segunda vuelta de los comicios para elegir al próximo jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, las últimas encuestas arrojan un empate técnico entre los candidatos Aníbal Ibarra y Mauricio Macri.
Según las consultoras OPSM y Research International-Analogías, Ibarra, actual alcalde porteño, obtendría algo más del 43,6% de los votos, frente al 40,5% del empresario futbolístico Mauricio Macri.
La consultora Rouvier disiente con las mediciones anteriores y sostiene que la intención de voto favorece a Macri en un 38,5%, frente al 36,1% de Ibarra, mientras los indecisos suman el 13,5%.