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Los temas de El País . En medio de casos polémicos los jueces se exponen cada vez más al juicio público La Suprema Corte creó un equipo para mejorar la imagen de la Justicia
Jueces bajo el veredicto público

E. Echevarren - R. Aguirre

Un nuevo equipo de asesores en comunicación de la Suprema Corte de Justicia admite que la creciente exposición pública de los jueces es un "riesgo inevitable" para la imagen del Poder Judicial y apuestan a controlar la situación explicando los detalles técnicos de los casos, aunque sin entrar en la discusión sobre el acierto o error de los magistrados.

Herederos de una tradición que mantenía a los magistrados alejados de la atención pública, con una presencia nula en los medios de comunicación, los jueces actuales se han convertido en cambio en protagonistas de primer orden de la actualidad. Sus fallos, muchas veces controvertidos, los colocan en una posición a la que no están acostumbrados, ya que en el terreno de la opinión pública no suelen tener la última palabra.

"Nosotros no venimos a maquillar la realidad para que parezca más linda", afirma Raúl Oxandabarat, que fue nombrado recientemente portavoz del Poder Judicial y que trabaja con la especialista Teresa Herrera en el diseño de la nueva división de comunicación de la Suprema Corte.

"Tenemos un diagnóstico de que no todos los aspectos concernientes a la función de la Justicia se están dando a conocer en su debido término. Eso provoca confusión", sostiene.

Herrera, por su parte, dice que son concientes de que la exposición de los jueces es "imparable" ya que "somos una sociedad mediática y cada vez lo vamos a ser más. Pensar que un poder del Estado puede permanecer en su cúpula de cristal sin comunicarse es imposible".

Ambos explican que su tarea consiste en aceitar los canales de comunicación entre la Justicia, los medios y la población, para mejorar su imagen, pero a la vez defender la independencia técnica de los jueces.

Entre los cometidos de la oficina está facilitar fallos y documentos a la prensa, instruir a los funcionarios sobre cómo atender al público y capacitar a los jueces que lo deseen en materia de comunicación.

Sin embargo, los jueces no parecen demasiado preocupados por el nuevo escenario en que se mueven, y creen que la atención pública es resultado del "bombardeo" de casos políticos que deben atender.

"Antes los jueces no hablaban, estaban enfrascados en su tarea del juzgado, dictaban su sentencia y punto", dice Eduardo Borges presidente de la Asociación de Magistrados del Uruguay (AMU).

Borges no cree que ello esté provocando daños graves en la imagen de los jueces.

"Pese a las críticas que se hacen, sobre todo a las personas de los jueces, a raíz de estos últimos procesamientos y actuaciones referidas a delitos relacionados con corrupción a nivel político y empresarial, creo que la población en general percibe que el Poder Judicial en términos generales ha actuado correctamente", sostiene. (ver nota aparte).

Pero las críticas a los jueces no se limitan a casos en los que está involucrada la actividad política. Ciudadanos comunes escriben cartas a los periódicos relatando que han sido víctimas de delitos y entienden que la Justicia los ha dejado sin respuesta frente a los delincuentes.

Oxandabarat dice que en esos casos su división apostará a brindar información y a realizar "docencia" sobre cómo funciona el Poder Judicial.

"El juez es independiente desde el punto de vista técnico y es necesario que lo sea para que los particulares estén seguros que esa decisión no va a estar viciada. No es fácil explicarle a la gente que esta exigencia es una garantía para todos los ciudadanos".

Su plan consiste en dar la máxima información sobre los casos en que existan quejas, sin vulnerar la independencia del juez. "Tenemos que hacer docencia y que la gente sepa cómo es el proceso judicial", afirma.

MANO BLANDA. La tarea docente deberá ser muy efectiva para convencer a los protagonistas de algunos reclamos contra la Justicia que se centran en la supuesta "mano blanda" de los jueces frente a sospechosos de haber cometido delitos.

En una semana El País recogió testimonios de cuatro personas que, desde diferentes lugares cuestionaron la eficiencia de la Justicia Penal en casos en que estuvieron involucrados como víctimas.

Una persona que pasaba sus vacaciones en Maldonado se despertó una noche con un ladrón dentro de su casa, el individuo fue apresado, pero aunque llamó luego varias veces al juzgado dice que no logró que le explicaran por qué el hombre fue dejado en libertad.

Un productor rural de Florida sostiene que desde hace un año cazadores furtivos organizados diezman sus rebaños de ovejas cuando incursionan en sus campos matando carpinchos. Dice que los han detenido pero la Justicia los libera en pocas horas. El viernes pasado logró finalmente hablar con el juez del lugar quien dio instrucciones a los vecinos y a la policía sobre las pruebas que necesita para poder actuar.

SOSPECHOSO. Un hurto registrado en Montevideo hace dos semanas puede ser un ejemplo muy gráfico.

Un hombre que pidió ser identificado con sus iniciales R.B. retornaba a su casa en el barrio de Carrasco luego de un breve período ausente. Al llegar al lugar vio que su domicilio estaba rodeado por patrullas de la policía. Un vecino que había visto movimientos sospechosos en la casa había dado el alerta. Un agente policial detuvo en la esquina a un individuo que tenía en su poder un bolso que contenía efectos robados de su domicilio.

El 25 de agosto a las ocho de la mañana R.B. estaba en el juzgado, al igual que un testigo y el policía que aprehendió al sospechosos. Todos prestaron declaración en la sede judicial en un trámite que se extendió hasta las 14.00 horas.

De regreso a su hogar recibió una llamada de la seccional policial pidiéndole que fuera a retirar sus pertenencias. "Me dijeron que el juez había decretado la libertad del ladrón y el archivo del caso".

"La indignación es tan grande que no sé qué hacer..." escribió en una carta publicada en El País poco después. "A mis hijos les tuve que decir que el ladrón había quedado preso para que no crean que en este país no es delito violar la propiedad privada".

En su carta, R.B. sostiene que incluso el sospechoso llegó a amenazarlo con volver.

LA EXPLICACION. Oxandabarat supo del caso por la carta y lo investigó para dar una respuesta. Entrevistado por El País explicó la situación.

"En este caso, la información que nos llega del juez es que el policía no puede asegurar que esa persona fue la que salió de la casa y además, el sospechoso que estaba con el bolso habría hecho ademán de acercarse al patrullero porque, según su versión, ese bolso lo encontró en la calle", dice Oxandabarat.

"Esa es su versión y como nadie puede fehacientemente identificar a esta persona como la que salió de la casa robando, el juez no puede procesarlo porque no tiene ninguna prueba más allá de que la persona tenía un bolso. La actitud de esa persona no fue sospechosa, no salió corriendo, casi que entregó el bolso a la policía", explica.

Oxandabarat cree que el caso es claro, pero los involucrados en el episodio se preguntan si el juez también indagó el motivo por el cual el sospechoso estaba en ese lugar, por qué tomó el bolso con efectos robados o si, por ejemplo, era un ciudadano común o tenía antecedentes delictivos.

EL FUTURO. "Los jueces pueden ser cuestionados, no somos una casta de intocables, como cualquiera nos equivocamos y por eso existen las apelaciones para que un tribunal enmiende el error", dice Eduardo Lombardi, ministro de un tribunal de apelaciones penal y director del Centro de Estudios Judiciales (Ceju) que imparte formación a jóvenes abogados que quieren ser jueces.

El Ceju aplica un mecanismo de selección para los aspirantes a tomar los cursos que incluye no sólo un análisis de su competencia técnica sino también aspectos sicológicos.

Todos los aspirantes deben ser abogados, se analiza su escolaridad universitaria y luego se los somete a una prueba de aptitud en el mecanismo de tomar decisiones. Por último se les realiza un test sicológico y una entrevista personal.

Lombardi informó que de los 170 inscriptos para un curso 30 fueron finalmente seleccionados.

"No hay un perfil de personalidad preestablecido", explica, "lo que hay es interés en que no se incorporen a una magistratura personas que tengan un perfil decididamente incompatible".

Como ejemplo señala que un aspirante "exageradamente autoritario o muy dubitativo al que le cueste tomar decisiones, no sirve para ser juez".

"Tiene que poseer una personalidad suficiente como para reconocer y asumir la responsabilidad que se le entrega", señala, aunque reconoce que siempre "debajo del sello de juez hay una persona que se puede equivocar y por eso existen mecanismos procesales para remediarlo".

Los remedios técnicos y procesales sin embargo no constituyen consuelo para los ciudadanos que sostienen que no encuentran respuestas a sus problemas cotidianos. Para algunos de ellos los jueces son casi inaccesibles.

Rodolfo Mullin vive en Salinas y su casa fue rodeada por personas que ocuparon terrenos baldíos, construyeron fincas precarias y, según dijo a El País, le vuelven la vida imposible apedreando su hogar y haciendo ruidos que le impiden dormir.

Mullin afirma que la policía concurre al lugar cuando la llaman, pero nunca ha logrado que la Justicia remedie la situación. Algunos vecinos se han mudado de la zona.

"La realidad es que hemos estado más tiempo sin poder dormir y en vueltas con la Policia, no con los jueces porque ellos tienen una pantalla y uno nunca llega a ellos".

Un rapido paso a la notoriedad

En cuestión de semanas Carlos Colmenero, el desconocido magistrado de un pueblo tranquilo como es Carmelo, se convirtió en uno de los jueces más nombrados. Primero por el allanamiento que realizó en la estancia que los hermanos Carlos y José Rohm tienen en Conchillas, que derivó en una cascada de medidas como otros allanamientos en estudios jurídicos de Montevideo.

Segundo por la investigación que inició en Aduanas que derivó en el procesamiento con prisión del ex director, Víctor Lissidini. Esta decisión puso al juez en el ojo de la tormenta, ya que desde todos los partidos políticos le llegaron críticas por su decisión, incluido el propio presidente Jorge Batlle.

De repente Colmenero empezó a ser nombrado en las radios, filmado en los canales y fotografiado por diarios y revistas.

Hay jueces cuyos nombres suenan y mucho porque sus caras se han visto en la prensa. Las últimas actuaciones judiciales relacionadas con delitos vinculados con corrupción política o empresarial pusieron en la palestra a jueces como José Balcaldi que intervino en los casos Braga, Banco Comercial y Cordero; a Juan Carlos Contarín por la Publicidad Oficial; y a Pablo Eguren que procesó a jugadores de Nacional y Peñarol después de riñas en un clásico, a Carlos De Avila ex director de cárceles, y a los Peirano.

Tanto Eguren como Balcaldi, luego de procesar a los banqueros, aceptaron ser entrevistados por la televisión para explicar los alcances de sus decisiones.

Hay jueces que directamente no atienden a la prensa. Un ejemplo de ello es el juez Sergio Torres que actuó en el caso Areán, o el juez Rolando Vomero que intervino en el caso de la seccional 20.

Otros jueces como Alvaro Beyahut, Gerardo Peduzzi o José Ferreira se caracterizan por ser muy poco mediáticos.

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