Llegó el día tan esperado. Esa tarde soñada por Juan Ramón Carrasco desde el mismísimo momento que su nombre estuvo en el candelero para dirigir a la selección uruguaya.
Uruguay debuta hoy en las Eliminatorias recibiendo a Bolivia. Y es la hora de cumplir las promesas. De hacer que los hinchas no sufran hasta el último minuto. De lograr que se disfrute la ida al Estadio Centenario. De ver un Uruguay protagonista, arrollador en ataque, ofensivo de principio a fin.
Es el día de "JR". Pero no puede olvidarse que también debe ser el día de Alvaro Recoba, de Martín Ligüera, de Diego Forlán, de Marcelo Sosa, de Carlos Bueno. Así como debe ser el día de los que gritan en la Amsterdam y en la Colombes. De los que se acomodan en la América. De los que aplauden en la Olímpica. De los que se pegan al televisor. De los que colocan la radio bien cerca del oído.
La tarea no parece ser tan sencilla. Bolivia va a encerrarse cerca de su área, va a cortar los caminos y va a tratar de impedir que su arquero sea azotado por un ataque verdugo de Uruguay. Esa postura, con otro técnico, ya casi les da resultado en el último enfrentamiento por Eliminatorias en el Centenario, y ese estilo es, por otra parte, el que hizo que la nueva celeste jugara su partido menos brilloso de los últimos tiempos (el amistoso disputado con Perú).
Por si fuera poco, Chile le demostró ayer a Argentina que no alcanza con el entusiasmo inicial. Y eso, precisamente, es lo que al Uruguay de "JR" le costó una derrota frente a los propios albicelestes en el amistoso disputado en Italia. Muy buen arranque y afloje final.
Es el día de empezar a cumplir las promesas. Que se te haga, Juan Ramón.
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NI 1.000 En la víspera volvió a registrarse, como en los últimos dos días anteriores, un bajísimo nivel de venta de entradas.
CAIDA Ayer se colocaron menos de 1.000 boletos, lo que contrastó nuevamente con lo ocurrido el martes y miércoles pasados: el primero de esos días, se vendieron 17.200, mientras que en el segundo se expendieron 14.300. El jueves, en cambio, el público sólo compró 3.950 localidades, el viernes 4.570 y ayer las adquisiciones no llegaron ni a 1.000.
¿BOICOT? En un primer momento, los expertos en la materia argumentaron que el fenómeno de la caída en picada de la venta de entradas podía obedecer a que los distintos predictores del tiempo pronosticaron lluvias para el fin de semana. Sin embargo, el decrecimiento ha sido tan sostenido y pronunciado, al extremo que no repuntó ni siquiera en la víspera, pese a la inminencia del compromiso de esta tarde, que los mismos especialistas se muestran sorprendidos y han llegado a preguntarse si no está pasando algo extraño. ¿Algún tipo de boicot, acaso?