El precandidato blanco, Sergio Abreu, y el asesor del Frente Amplio, Walter Cancela, ingresaron ayer en un contrapunto sobre las bases de la ley de asociación de Ancap en lo que refiere a la "confianza" en la instrumentación de la norma por parte del gobierno, debido a la ausencia de un "marco regulatorio" que opere como control, según observó el técnico de la coalición de izquierdas.
Cancela y Abreu comparecieron junto al director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Ariel Davrieux, a una nueva instancia del ciclo El Debate Impostergable que organiza el Foro Batllista en la casa del Partido Colorado.
La cita, bajo el título El Papel de las Empresas Públicas, tenía un contexto particular: Cancela apoyó la ley de asociación de Ancap durante la discusión en el Parlamento, a pesar de que cumple funciones como asesor del doctor Tabaré Vázquez, que encabeza la campaña de oposición a la ley en el Frente Amplio.
Precisamente, Cancela fue interrogado sobre su postura por uno de los asistentes a la asamblea, pero prefirió no ingresar en una polémica. "Las diferencias que pude tener las manifesté en los órganos correspondientes; se tomaron las decisiones y acepto la disciplina partidaria", respondió.
Cancela dijo que la "posición de fondo" de la izquierda "es favorable a la asociación" pero con "requisitos" que hoy "no cumple la ley" que será sometida a referéndum.
En ese sentido, marcó que la asociación debe suponer "un agregado de capital" al patrimonio acumulado y recordó que la norma aprobada no tiene un marco regulatorio que "permita establecer condiciones de transparencia y regulación del mercado".
"La ausencia de un marco regulatorio y de capacidad de contralor político —dijo— trae desconfianza en la competencia de quienes administran el proceso, para que se haga en sintonía con los intereses nacionales".
Cancela afirmó que la "experiencia" lleva a "justificar" estas "desconfianzas", aludiendo a las asociaciones que en diferentes ámbitos ha instrumentado Ancap. Dijo que la "incompetencia" y "la forma de designación de los directores" —donde la calificación no fue precisamente el horizonte ordenador— provocaron "pésimos negocios" en algunos de los 16 emprendimientos en que está involucrado el ente en Uruguay y en el exterior.
RESPUESTA. "Si Ancap no se asocia, cierra", sentenció por su parte el ex ministro Sergio Abreu. "Tiene una refinería chica, hay que llevarla a 50.000 barriles, tiene que producir gasoil sin azufre y nafta sin plomo, no produce el crudo que refina (...). Se especula con un concepto de soberanía muy relativo: soy soberano de recursos que no tengo. El tema, entonces, es buscar la asociación", reafirmó.
De inmediato, Abreu salió al cruce a las presunciones y desconfianza con relación al gobierno. "Lo que a mí no me sirve es cuando se dice que no se puede dar un paso porque no se confía en el gobierno. Si vamos a utilizar esa argumentación para el futuro, nunca más vamos a adoptar una resolución", consignó.
"Esta es una ley pasteurizada. Fue procesada industrialmente en el Ministerio de Industria, y le pusieron valor agregado para hacerla digerible. Y terminó en algo que tampoco es digerible", añadió, aludiendo al proceso de discusión en el Parlamento con la participación de todos los partidos, y que el Frente Amplio, finalmente, resolvió no apoyarla.
"Hay dogmáticos que dicen que la refinación no debería existir y la gran concesión que se hizo al camino de la tolerancia es que la refinaría exista", apuntó Abreu.
Cancela dijo que sus apreciaciones no estaban referidas a la "desconfianza" en el gobierno, sino a una "desconfianza" en el marco institucional vigente y regulatorio "para que esta ley funcione bien".
Asimismo, en su intervención, Davrieux reconoció dificultades en el proceso de reforma de las empresas públicas, pero subrayó que están "en el camino correcto"."Vamos un poco lento y arrastrando los pies", acotó.
Directorios y Lacalle
El ex ministro de Industria, Sergio Abreu, confesó que tuvo una relación agitada con los directorios de las empresas comerciales del Estado.
"Un ministro de Energía frente a un ente y una empresa que factura U$S 800 millones (...) tampoco quiere compartir amablemente la información con el resto de la administración. Uno queda con los nudillos gastados de pedir información", dijo. Asimismo, hizo un par de comentarios sobre el Partido Nacional. "Entre los blancos, el enemigo está adentro y el adversario afuera", señaló con ironía. Y consultado sobre sus discrepancias con Lacalle, precisó que no había llegado a la casa del Partido Colorado "a desnudar" las diferencias con sus compañeros.