Dramática situación reclama solución

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GUSTAVO TRINIDAD

Cuando Valentina Reina volvió a su rancho luego de treinta días en que se quedó a dormir en el Pereira Rossell cuidando a su hijo más pequeño, ya no estaba la construcción. Habían aprovechado su ausencia y lo habían tirado para que no lo volviera a construir. Vagó varios días con sus hijos durmiendo en la calle, hasta que encontró un parador abandonado sobre las arenas de la playa Pocitos y ahí se quedó.

Esto ocurrió en febrero de 2002 y paulatinamente fue llegando gente al pequeño parador recostado al murallón de la rambla a la altura de Rambla República del Perú y Massini.

"Empezó a venir gente que estaba como yo en la calle y me pedían para limpiar alguna parte y quedarse. Yo no les puedo decir que no, así que les fui haciendo lugar", cuenta Reina.

Hoy en día hay tres familias viviendo allí y otras personas solas. Se cuentan siete adultos y nueve niños, algunos de ellos de meses. La situación es dramática porque el pasado 26 de agosto la Intendencia de Montevideo llegó al lugar e intimó a las familias a que lo desalojen, cosa que deberían hacer en los próximos días. Según expresó Nelson Rodríguez en diálogo con El País, la Intendencia dijo que por el momento no tenían posibilidad de realojarlos y que solamente tenían que dejar el lugar, cerrado hace más de diez años. Por su parte el director de la región centro de la comuna, Jaime Igorra, dijo a El País que a la Intendencia no le compete realojar a las personas. De todas formas indicó que la comuna intentó buscarles un terreno pero sin suerte y que las familias se niegan a ir a los refugios porque exigen una solución permanente a su problema.

Igorra expresó también que la Intendencia quiere recuperar ese parador para el próximo verano. "Yo les dije que si me sacaban las cosas de acá sin darme un lugar adonde ir, me iba a poner en la rambla, con el carro y a armar una carpa donde meter a mi familia. No me dejan otra", aseguró Rodríguez.

La preocupante situación de estas familias se repite en decenas de casos a lo largo de las costas de Pocitos, Buceo y Ramírez. Según pudo constatar El País en muchas cabinas destinadas a guardavidas, pernocta gente que no tiene otro lugar para guarecerse. Con la luz del día se retiran pero pueden verse frazadas y otros objetos personales que guardan allí.

El paisaje de la rambla está cambiando y no puede ocultar la decadencia a la que muchos uruguayos fueron arrastrados por la crisis. Sobre la Rambla de Trouville, a poca distancia del lugar, una cartel de la IMM advierte: "Usted se encuentra en uno de los puntos más bellos de nuestra costa, cuidémosla". Una recomendación que la dura realidad parece empecinada en no respetar.

SOBREVIVIENTES. Era el mediodía del pasado miércoles y el sol brillaba con fuerza sobre la Playa de Pocitos. Los ocupantes del parador abandonado aprovechaban para sacar la ropa al sol. Reina trabajaba denodadamente para que no se le apagara el fuego que había encendido en el piso y con el que cocinaba las verduras que comúnmente juntan en la feria.

Irineo Homero, de 65 años, barría la arena que volaba obstinadamente para adentro de su pieza. Homero llegó al lugar en julio, con su esposa, luego de que fuera operado de la cadera y un brazo en el Instituto de Traumatología. Tiene una pequeña pensión y no puede trabajar. "Ni siquiera puedo ponerme los zapatos solo", explica.

Cerca suyo, Mario Barreto, un cuidacoches de la zona, aprovecha las bondades del día y toma sol. Barreto hace apenas tres días que se hizo de un lugar en el parador.

"La IMM quiere sacarnos porque damos una imagen fea. Nosotros queremos irnos a vivir en un lugar mejor, pero no nos dan nada. Yo trabajé toda mi vida. Soy ignorante pero no tanto como para no darme cuenta que nosotros ahora molestamos, pero no fuimos nosotros, los trabajadores, los que fundimos al país. La IMM nos dice que consigamos un terreno, pero ¿de dónde quieren que lo saquemos? Si tuviéramos un terreno no estaríamos acá" expresó Rodríguez.

DESALOJO. La Intendencia anuncia que está dispuesta a recuperar el parador ubicado en la Rambla y Massini. El director de la Región Centro, Jaime Igorra, sostuvo que la comuna debe comenzar a realizar obras de refacción en el parador para poder acondicionarlo para el verano.

"Nosotros simplemente estamos cumpliendo con la responsabilidad que tenemos de cuidar y tener en condiciones los paradores de la rambla y para eso estamos dando los pasos legales para desalojar a las personas que viven allí", dijo Igorra. Agregó que la comuna intentó trasladarlos a los refugios del Plan Invierno pero que los responsables de las familias no aceptaron.

"Los paradores no son viviendas. Son paradores y deben cumplir su función. No podemos empezar a solucionar los problemas de vivienda de las personas con los espacios públicos que hay en la ciudad", comentó.

Según el director municipal, hace más de un año que la Intendencia debe desalojar a diferentes familias de los espacios municipales.

Agregó que en cada caso se intenta buscar una solución alternativa para ubicar a las familias. "No podemos atender a todos los que arman carpas en las plazas. Tratamos de actuar lo más rápido posible para impedir este tipo de acciones", agregó.

El Centro Comunal Zonal 5, que abarca la zona de Pocitos, sigue acumulando quejas de parte de los vecinos que solicitan el traslado de las familias que viven en el parador abandonado. El secretario de la Junta Local, Jorge Rosa, dijo a El País que la comuna presentará el caso ante el Instituto Nacional del Menor (Iname) para que se haga cargo de los niños que viven allí. Según Rosa los menores están en "peligro" porque "no viven en buenas condiciones". Puntualizó que el local no tiene baño.

"Sabemos que fueron testigos de un hecho de sangre y sobre la noche corre la bebida y otras cosas", comentó.

El plazo de desalojo sigue corriendo para las familias que viven allí y salvo la denuncia al Iname anunciada por Rosa y que tal vez provoque la separación de los niños de su madre, hasta el momento no hay autoridad que proponga una solución.

(Producción: Soledad Acuña, Renzo Rossello)

Tres instituciones involucradas en un tema arduo

La franja costera es jurisdicción de la Armada Nacional, pero también de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). En relación con el asentamiento irregular de personas en las playas de la capital, fuentes de la Armada informaron a El País que dicho problema es resorte de la comuna.

"La Prefectura Nacional Naval realiza rondas periódicas y, como en el caso de estas familias que se ubican en la zona de Pocitos, nosotros nos limitamos a informar de la situación al Centro Comunal", explicaron las fuentes navales consultadas. "Las competencias de Prefectura son de orden netamente policial, por lo que sólo actuamos si la Justicia nos lo solicita de igual manera que lo hace la Policía por ejemplo al tratarse de un desalojo", agregó el informante.

La Intendencia, por su parte, tiene facultades de fiscalización sobre edificaciones de cualquier naturaleza hechas en la playa y, en esta materia, actúa como "policía de la construcción". En este caso constatado en Pocitos la competencia alcanza a la División de la Región Centro, a través del departamento de Espacios Públicos que administra y concesiona los paradores ubicados en las playas.

Al constatar la irregularidad la IMM lleva el caso ante la Justicia y de allí emana la decisión de desalojar a los intrusos. En otro caso reciente, las cuatro familias que se habían ubicado bajo el puente de la avenida Sarmiento, tras la intimación a abandonar el sitio la comuna permitió el realojamiento en un predio perteneciente a uno de los afectados y donó los materiales de construcción.

Por su parte, el Ministerio de Vivienda recibe todos los días denuncias o pedidos de personas que no tienen dónde vivir. La directora de la División Social, Pamela Laviña, explicó que en cada caso la secretaría de Estado realiza un relevamiento de la familia con un asistente social. Luego la ficha es registrada en el Ministerio.

Laviña indicó que a través del registro se intenta buscar una solución habitacional que puede ser desde un terreno o una vivienda hasta el pago del alquiler de una pensión.

La jerarca informó que hay 250 casos de emergencia que esperan una respuesta. "No todos son familias en la calle, algunos tienen parientes internados y no se les puede dar el alta porque no tienen a donde vivir y otros están en un asentamiento", comentó.

Retirarán cabinas de guardavidas

El próximo invierno las cabinas de los guardavidas no quedarán en las playas de Montevideo.

Las autoridades municipales estudian diferentes mecanismos para retirar las cabinas durante los meses de invierno y así evitar que grupos de personas las utilicen para dormir en los días más fríos, según informó a El País la directora de la División de Turismo y Recreación de la comuna, Lilián Kechichián.

La jerarca explicó que éste es el primer invierno en el que los refugios de los guardavidas quedan en las playas fuera de la temporada de verano, por dificultades que tienen que ver con el tamaño de los mismos.

"Los refugios que había antes eran mucho más precarios que los actuales, por lo que se retiraban con facilidad pero este año modernizamos el diseño y por eso no los pudimos sacar porque son estructuras mucho más pesadas", comentó.

Kechichián sostuvo que si bien al final del verano las cabinas fueron selladas para que permanecieran así durante el invierno, algunas personas lograron violar la seguridad y las utilizaron como refugio.

La directora de Turismo y Recreación recordó un caso que se registró hace diez días en la playa de Malvín y explicó que cuando la Intendencia recibe una denuncia de ese tipo es Prefectura la encargada de solicitar al ocupante que se retire.

Agregó que actualmente una guardia de salvavidas recorre las playas para controlar la situación y asegurarse de que las cabinas permanezcan vacías y en buen estado. "No es raro ver de vez en cuando un bolso o unos zapatos en la puerta. Sabemos que la gente no tiene techo pero las cabinas cumplen otra función y no podemos permitir que se utilicen para dormir porque para el verano deben estar bien cuidadas", concluyó.

Asediados por la yeta

En el mes de julio Reina pidió ayuda a Canal 4 para que denunciara su situación y recurrir así a la solidaridad de alguien que le facilitara un lugar para vivir con sus hijos y su esposo.

Luego de la nota la buena noticia llegó y una mujer se comunicó con el canal para ofrecerles un lugar en una chacra de Canelones. Reina recibió en sus manos la dirección de la chacra y un teléfono para que se comunicara con la señora dispuesta a ayudarla. La suerte irónicamente les jugó una mala pasada y el papel con la dirección se mojo con el agua de la lluvia y se deshizo. Reina recurrió nuevamente al canal para solicitarles que le vuelvan a dar la dirección pero también allí la dirección se había perdido. La solución habitacional para Reina y sus hijos está en algún lugar desconocido de Canelones.

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