BUENOS AIRES La perspectiva del balotaje para definir al jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires presenta un panorama de incertidumbre y todo indica que la definición que tendrán que sostener el próximo 14 de setiembre el empresario Mauricio Macri y el actual mandatrio porteño Aníbal Ibarra será sumamente reñida.
La diferencia que obtuvo Macri es analizada como de escaso margen, ya que se considera que lo conseguido por el empresario en las elecciones de este último domingo es casi su techo, en tanto que Ibarra espera obtener un importante caudal de votos del candidato izquierdista Luis Zamora, del radicalismo y de otras fracciones menores.
Según algunos analistas políticos argentinos, Macri solamente podría subir algo en la medida que pueda captar algún porcentaje de los votos que fueron a Patricia Bullrich, integrante de la coalición partidaria que encabeza el ex radical Ricardo López Murphy.
Lo cierto es que se puede percibir que será un final muy reñido y que eso está generando una gran expectativa y cierto temor a nivel del Gobierno nacional.
En el entorno del presidente argentino Néstor Kirchner se considera que un triunfo del ahora candidato oficialista Aníbal Ibarra le daría mayor sustento político al actual mandatario.
Por el momento, los asesores presidenciales coincidieron en que lo importante de haberle dado un fuerte respaldo a Ibarra es que con eso se logró frenar las posibilidades concretas de ganar que tenía Macri.
Claro que si Ibarra no logra imponerse eso será un revés bastante difícil de sobrellevar para el Gobierno nacional y de allí es que en las últimas horas algunos asesores políticos del presidente Kirchner no ocultaban sus dudas acerca del respaldo que se le debería ofrecer al actual jefe de gobierno porteño en su búsqueda de la reelección.
Para poder llegar a ese triunfo, Ibarra deberá conseguir más de la mitad de los votos que logró Zamora, algo que quizás no sea tan fácil de lograr teniendo en cuenta la volatilidad que muestra el voto de los ciudadanos de Buenos Aires.
Hay que considerar también que la Capital Federal es el segundo distrito electoral del país, con una gran incidencia hacia el interior del país.
Si el actual presidente logra que sus candidatos triunfen en Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, el efecto inmediato será que aumentará notablemente su caudal político a pocos meses de haber asumido como primer mandatario de la Argentina, con tan solo el 22% de los votos. FERNANDO NOLE