Feriado violento en la frontera de Rivera

RIVERA | FREDDY FERNANDEZ

La muerte de dos hombres jóvenes, en hechos absolutamente distintos, y un adolescente con una herida de bala en la espalda, colocaron un violento matiz al fin de semana largo.

Un hombre ejecutado de tres balazos, a escasos metros de la línea divisoria; la autoeliminación de un funcionario del Banco República, sucursal Tranqueras, que segó su vida pocas horas antes de que en la dependencia comenzara una auditoría a raíz de presuntas irregularidades, y el intento de ejecución de un joven fugado del Iname, marcan una inesperada ola de violencia que preocupa a las autoridades.

La muerte del bancario L.A.L. generó profunda conmoción en Tranqueras, donde era sumamente querido dada su vinculación con diversas entidades sociales y deportivas de prestigio.

Las dificultades financieras del hombre no eran ajenas a sus amigos, al punto tal que varias personas venían tratando de reunir el dinero necesario para ayudarlo a hacer frente a sus compromisos. Sin embargo, la presión de los acontecimientos, ya que esta semana comenzaba una auditoría en el banco estatal, condujo a una fatal determinación que sacudió a la sociedad tranquerense.

Tanto este como otros dos casos están en la órbita del juez Nestor Valetti, quien concurrió al lugar donde ejecutaron a Roberto Fernández Mello Oliva (26) años, con domicilio en la Calle Teniente Rinaldi, en Montevideo, donde había sido procesado por "violencia doméstica".

Entre las primeras hipótesis que se manejan, no se descarta un eventual ajuste de cuentas, restando determinar cuál es el verdadero móvil del violento ataque.

De acuerdo con versiones primarias, un vecino escuchó varias detonaciones, y cuando salió al exterior de la vivienda, ubicada en Cerro Caqueiro, a escasos metros de la línea divisoria, observó a una persona caída, al tiempo, que marcha atrás, un automóvil blanco se alejaba del lugar.

Otro testigo, que llegó segundos después a la escena del crimen, declaró que había escuchado dos disparos, y luego tres más. Posteriormente, se pudo comprobar que la víctima tenía un balazo calibre 6.35 alojado en la nuca, y otros dos en la espalda.

En delicado estado se encuentra un joven, que recibió un disparo calibre 22, en la espalda, que según sus declaraciones "mientras caminaba por la línea divisoria, sentí un fuerte dolor en la espalda, como si me hubieran pegado una pedrada, sin embargo, esta versión despierta una serie de dudas entre los funcionarios que investigan el insuceso. JRN de 16 años que se había fugado de Iname en Tacuarembó, dependencia en la que había sido alojado por disposición del Juez Letrado de 1º Turno, al declararse responsable del hurto de 150 motos.

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