CONSULTORA SERAGRO
En el seguimiento continuo que hacemos del precio del ganado en la región, finalmente quedaron patentizadas las variaciones al alza de las haciendas uruguayas, superando claramente a los valores que reciben las de los países linderos. En la gráfica adjunta puede apreciarse la tendencia de suba, claramente definida, de los novillos cotizados por INAC, a lo largo de los dos últimos meses, y cómo se distanciaron de los ganados argentinos; algo similar ocurre en relación a Brasil.
Para que se aprecie más nítidamente, marcamos la fecha aproximada de la reapertura del mercado estadounidense, que coincide con el inicio de la trepada, pero que no es la única razón que explica el fenómeno. En esos mismos días, en París, la OIE —la Organización Internacional de Sanidad Animal—, devolvió a Uruguay sus credenciales de país libre de aftosa, esta vez con vacunación, lo que, entre otras cosas, le permitiría (en los papeles, no en la realidad posterior) reanudar las relevantes ventas de carne con hueso a Brasil. El hecho decisivo, sin embargo, para explicar el carácter vertiginoso de la suba de nuestros ganados, que se distanciaron tanto de los ganados de los vecinos, tiene que ver con la escasez de animales gordos, aptos para faena, a la cual se han referido largamente todos los opinantes en estos días.
CONSUMO Y COMERCIO. Entre otros efectos, la suba del ganado arrastró como consecuencia inevitable, el precio de la carne al consumo, que tanto impacto ha tenido en la opinión pública en las últimas semanas.
La diferencia de precio en dólares a favor del ganado uruguayo respecto al argentino, constituye un fenómeno insólito, que sólo se da en circunstancias de distorsiones cambiarias, y por poco tiempo. Lo novedoso, es que actualmente no existe esa anomalía; el nivel de los precios relativos responde a otras razones, más genuinas.
Con las relaciones de precio que se han definido en la región, podría ser rentable importar ganado para faena, o carne destinada al consumo, y ambas cosas se han intentado por parte de los distintos operadores. Como se sabe, la intención de importar ganado brasileño se complicó por la protesta de los importadores del Nafta, que a su vez temen una intervención de sus autoridades sanitarias, ya que ni Brasil ni Argentina están aún autorizados a exportar a esas plazas. Es una protesta totalmente infundada, porque no existe ningún riesgo para ellos, pero la amenaza de tener alguna traba en mercados que hoy adquieren cerca de la mitad de nuestras exportaciones, provoca pánico en nuestro medio, por lo que las gestiones de importación seguramente no prosperen hasta que el punto no quede totalmente aclarado ante los compradores norteamericanos.
La carne argentina está más barata, así como está más bajo el ganado —siempre referidos a dólares—; y al ingresar desosada, envasada al vacío, en cortes destinados al consumo directo, ofrecerían aún menos flanco a las dudas.
Las gestiones oficiales frente a los frigoríficos y carniceros —haciendo jugar el contundente argumento de los reintegros—, consiguió imponer alguna baja en determinados cortes del delantero, pero sobre todo, consiguió frenar la sicosis colectiva que había inundado la plaza: el tema del precio de la carne dejó de ser la principal noticia del día.
MERCADOS Y PRECIOS. Los precios en Argentina no despegan, porque el mercado interno —que sigue siendo por lejos el mayoritario para la carne—, sigue deprimido; y porque sus ventas externas están acotadas a mercados de poco valor. Las exportaciones se benefician del mejor precio del Hilton, pero el siguiente mercado de colocación es Chile, que está muy lejos de los precios que paga EEUU por los mismos productos. Como resultado, el precio del novillo argentino en Liniers ronda los $ 2 en pie, que equivalen a U$S 0,68 cts. al tipo de cambio actual.
Brasil también consume internamente más del 80% de la carne que produce, y su consumidor también está resentido en su poder de compra, con una economía aún en recesión, con altos niveles de desocupación.
En cuanto a las cotizaciones, existen muchos mercados, según el Estado que se trate. Pero en general, en las principales zonas ganaderas, el precio del ganado está en alza: hoy cotizan entre R$ 54 y 58 la arroba (15 kilos) la carne en gancho, que al tipo de cambio actual, equivalen a valores de U$S 1,24 a 1,28. La cotización para la segunda balanza en nuestro medio es de U$S 1,45, según la última información de INAC, pero habrá de aumentar para la próxima semana.
Factores conyunturales decisivos
La diferencia de precio de los novillos uruguayos con los de los países vecinos se debe, entonces, a la combinación de tres factores: escasez local de haciendas gordas, acceso a mercados del Nafta, y el más importante: la limitación que aún impone el diferente status sanitario respecto a la aftosa en la circulación de ganados y de carne en la región. Cuando estemos equiparados, el año próximo, seguramente, y los vecinos puedan también exportar su carne a los mercados norteamericanos, puede ocurrir que una parte del consumo local nuestro se atienda con ganados o con carne brasileña o argentina, aunque, en todo caso, se moderarían las diferencias de precio existentes, porque también ellos podrían valorizar algo su producción al mejorar sus mercados de colocación externa.
Continúa la suba
En la gráfica puede verse el novillo INAC promedio cotizando a 80,4 cts. de dólar el kilo en pie, en la última semana informada, pero seguramente se registre una nueva suba en la próxima semana, cuando ingresen los negocios más valiosos realizados en estos últimos días.