PAYSANDU | SANDRA KANOVICH
Hasta el momento sin resultados, la Policía sanducera continúa en la búsqueda de los responsables del robo del que fue objeto la casa del ciclista Milton Wynants, mientras su familia se encontraba en Montevideo, para recibirlo en su regreso de los Juegos Olímpicos disputados en Santo Domingo. Aunque en un primer momento se informó que el botín se restringía a unos 6.000 dólares que se encontraban en una caja, en el placard del dormitorio principal de la vivienda, en las últimas horas del miércoles y en la mañana de ayer, la familia constató que también faltaba una pulsera de oro y otra de bijouterie, de menor valor.
Fuentes de la investigación dijeron a El País que de acuerdo a la información primaria obtenida, cuatro personas han sido detenidas e indagadas respecto al hurto, pero que en todos los casos debieron ser descartados como sospechosos, por lo que recuperaron su libertad. También se realizaron diversos allanamientos, los cuales tampoco resultaron productivos.
Por lo tanto, la investigación permanece en el nivel de las averiguaciones, especialmente orientadas a personas del barrio en el que reside la familia y a otras que pudieran estar en contacto con ellas y que pudieran ser conocidas por la policía por anteriores acciones delictivas. Por otra parte, se procura analizar las huellas digitales que fueron recabadas por los técnicos policiales, especialmente las que habrían quedado en el vidrio de la ventana que fue roto por los intrusos para ingresar a la vivienda. La Policía también está alerta a las posibles maniobras que los delincuentes puedan intentar realizar con el dinero robado, que en su totalidad era en dólares americanos.
El hecho se habría producido entre la madrugada del martes y la del miércoles, cuando el suegro de Wynants concurrió a la casa, alrededor de la 1.15 horas. Fue entonces que descubrió el desorden que los intrusos habían provocado en el dormitorio de la pareja, en la planta alta de la vivienda. Alertados los efectivos de la Seccional Tercera que corresponde a la zona, las acciones en procura de resolver el hurto no se hicieron esperar.
Mientras tanto, el doble medallista se aprestaba a regresar a su ciudad natal, a donde llegó en horas del mediodía. Poco antes de llegar fue enterado del episodio, pero tanto él como su familia advirtieron en todo momento su voluntad de que lo ocurrido no empañara la alegría y la algarabía del regreso triunfal y su consuelo por constatar que ninguno de sus otros trofeos, incluida la medalla olímpica, habían sido hurtados.