La belleza de lo cotidiano

| CRITICA / ALICIA HABER La mirada de Manuel Alvarez Bravo Museo Nacional de Artes Visuales Parque Rodó Miércoles a domingo de 15 a 19 horas.

Manuel Alvarez Bravo es una de las más grandes figuras de la historia de la fotografía y a la vez es uno de los más célebres artistas mexicanos del siglo XX. Su figura atrajo la pluma de los escritores más reconocidos, no solo de los especialistas en arte sino de los literatos. En 1939, cuando André Breton hizo la presentación de la exposición dedicada al surrealismo mexicano, en la Galerie Renou et Colle de París, sostuvo que Manuel Alvarez Bravo se había elevado a lo que Baudelaire llamó el estilo eterno. Octavio Paz, lo calificó de foto-poeta. Los mejores poetas mexicanos como Luis Cardoza y Aragón y Xavier Villaurrutia escribieron sobre su obra pues sintieron una afinidad electiva y un elemento lírico que los unía. La reconocida escritora Elena Poniatowska publicó diversas reflexiones sobre el trabajo del creador mexicano. Sostiene Poniatowska:" Él estuvo en París, Francia y Holanda de donde tomó algunas fotografías, pero esto no lo llevó a retratar esos países, ya que nada de aquellos lugares lo motivaba. En cambio México ha sido el motor de su obra, desde sus fotografías más reconocidas como el Obrero en huelga asesinado, en el Istmo de Tehuantepec, una foto célebre que aparece casi en todas sus exposiciones, hasta La buena fama durmiendo, que es una foto que le pidió André Breton para el catálogo de una exposición surrealista de Inés Amor, en cuya portada aparece la modelo Alicia de San Carlos, a quien vendó como a los deportistas, los tobillos, las muñecas y las piernas para tomarle una foto que ha recorrido el mundo entero. Manuel Alvarez Bravo nombró a sus fotografías basándose en Góngora y Quevedo porque es un hombre muy culto. Así, en la foto que tituló Las lavanderas sobreentendidas, no hay lavanderas, sólo hay ropa tendida en la punta de los magueyes... si hubo lavanderas ya se fueron, sólo quedó la ropa. Otra se llama El ensueño y es una niña que se asoma a un balcón de una vecindad imaginando cómo va a ser su futuro o quién va a ser su príncipe azul. Hay otra fotografía Un poco alegre y graciosa y sólo se ve un comal sobre el piso con algo que está calentándose y los pies de una niña que se alejan, hay un pie y una pierna.

trayectoria.Manuel Alvarez Bravo llamó la atención de sus colegas desde un principio. En los comienzos de su trayectoria la reconocida Tina Modotti, lo respaldó y le presentó el grupo de intelectuales y artistas de varias disciplinas más fermentales de México y el célebre estadounidense Edward Weston, luego de ver sus tomas le escribió en 1929: "la fotografía tiene la fortuna de tener alguien con su punto de vista, no es frecuente que que me entusiasme hasta este punto un grupo de tomas. Cuando empezó a fotografiar en los años veinte y treinta, su capacidad innata fue reconocida por artistas de la talla de Paul Strand y Henri Cartier-Bresson".

Fue tanto una de las figuras faro de la fotografía surrealista de los años 30 y 40 como un notable retratista de campesino mexicanos y un singular fotógrafo de la vida de su país. Es evidente su simpatía por la clase obrera, una toma emblemática es Obrero en huelga, asesinado (1934) Para la historiadora del arte Teresa del Conde esta foto muestra la eterna ofensa: "...ese cuerpo esbelto, fajado por un cinturón talabarteado de cierta elegancia, rebasa y con mucho la condición de lo patético. La ofensa se vuelve inmortal (por lo tanto viva siempre) a través de su terrible belleza..."

Otro elemento fundamental fue la pasión que tuvo por los valores populares. Cabe señalar su búsqueda de la pureza indígena tal como lo refleja la Muchacha mirando pájaros, (1931) otra foto significativa. Su preocupación por la muerte y el misterio fueron muy evidentes. Tuvo Manuel Alvarez Bravo una capacidad para animar los objetos y la magia aparece en las imágenes. El Violín Huichol de (1965), es una obra muy característica de ese espíritu.

Son importantes su documentacióin del trabajo de los muralistas mexicanos como Diego Rivera, sus desnudos, su registro del arte folclórico mexicano y de los rituales mortuorios de su pueblo. Encontró belleza primigenia en lo cotidiano. Rescató la gente común y valorizó su subsistencia cotidiana. Buscó símbolos en la vida. No tuvo necesidad de idealizar la realidad. Inclusive sus desnudos son de mujeres comunes, cotidianas.

Una de la cualidades notables de sus tomas son los juegos de luces y sombras que parecen replicar los diálogos de la vida y la muerte. Asimismo, es muy singular su rechazo del pintoresquismo fácil, algo muy difícil en un país tan seductor como México.

Ver su obra en Montevideo es todo un privilegio. Manuel Alvarez Bravo. Retrospectiva 1902-2002, es una selección que comprende ciento veinte fotos provenientes del Museo de Arte Moderno de México y forman parte de la producción de Alvarez Bravo, que murió ya centenario el año pasado. Ver ese despliegue es emocionantes porque para usar palabras de Octavio Paz, en su obra ...."la realidad es más real en blanco y negro" .

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