Guerrilla presiona por intercambio humanitario

BOGOTA n La guerrilla de las FARC rompió esta semana un largo período de silencio y a través de Raúl Reyes, el segundo hombre en importancia de esa organización, manifestó su disposición para dialogar con la ONU y la iglesia Católica colombiana, al tiempo que reiteró la urgencia del intercambio humanitario.

Desde el fracaso de las negociaciones de paz con el gobierno del entonces mandatario Andrés Pastrana, el 20 de febrero de 2002, las FARC sólo habían hecho esporádicos pronunciamientos sobre temas puntuales a través de su página internet.

Por eso, las declaraciones dadas por Reyes a comienzos de esta semana y la entrega de pruebas de supervivencia de destacados políticos y militares en poder de las FARC, algunos de ellos desde hace más de cinco años, abrieron en algunos sectores de la opinión pública colombiana una luz de esperanza en torno un nuevo proceso de negociación.

Reyes, antiguo negociador del grupo insurgente en el proceso con Pastrana, aseguró que su organización está dispuesta a recibir a algún representante de la Iglesia Católica "para facilitar un proceso" a condición de que no actúe a nombre del gobierno del presidente Alvaro Uribe.

Igualmente, indicó que las FARC tienen intención de reunirse lo más pronto posible con el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, para "explicarle nuestro punto de vista, de manera que pueda entender cómo es que nosotros vemos la problemática del país, cuáles pueden ser las soluciones".

NECESIDAD. Reyes reafirmó la necesidad de un intercambio humanitario de al menos 400 guerrilleros presos en las cárceles, por un grupo de políticos, militares y policías secuestrados, pero reiteró las condiciones impuestas para ello.

Dichos requisitos, rechazados por el gobierno, consisten básicamente en la desmilitarización de los sureños departamentos de Caquetá y Putumayo, con unos 120.000 km2, un diálogo directo con el Ejecutivo y no a través de la ONU, como lo pide Uribe y que sus hombres sean liberados en Colombia, en contravía de lo señalado por el mandatario de que serán llevados a otro país.

También se niegan a liberar a la totalidad de los secuestrados en su poder, y sólo acceden a dejar en libertad a unas 70 personas, entre ellas tres norteamericanos.

Las declaraciones suscitaron de inmediato la reacción de la Iglesia Católica, y el obispo Luis Augusto Castro, miembro de la comisión del gobierno encargada de buscar contactos con las FARC, dijo estar dispuesto "a ir a donde quieran".

"Hemos recibido con mucha satisfacción el mensaje de Raúl Reyes. Creo que esto es ya un abrir la puerta al diálogo", dijo monseñor Castro. AFP

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