El gran circo de California

Hace veinte años, cuando me hice amigo de Arnold Schwarzenegger, sus ideas políticas estaban a la derecha de Gengis Khan" dijo George Butler. El autor de esa broma había dirigido en 1976 un film documental llamado Pumping Iron, que ayudó a promover la carrera de Schwarzenegger en cine, pero cobra mayor actualidad ahora que el forzudo actor es candidato a gobernador de California para las elecciones del 7 de octubre. La postulación de Schwarzenegger ha convertido esa campaña política en un circo frente al cual el recuerdo de otros actores que ocuparon cargos públicos californianos (desde Ronald Reagan hasta Clint Eastwood) se convierte en un honorable antecedente frente al carnaval de hoy. Aunque había dudas sobre su carrera electoral, el propio Arnold se encargó de disiparlas el miércoles 6 de agosto, al confirmar su candidatura por el Partido Republicano desde el programa de televisión Tonight Show que conduce el famoso Jay Leno en la cadena NBC.

Según cuenta el columnista Mario Diament, la presencia de Schwarzenegger en el ruedo no es la única nota extravagante de ese circo. Entre los casi ochenta candidatos a la gobernación de California figuran además la actriz porno Mary Carey, el ex-actor infantil negro Gary Coleman, la actriz cómica Lorraine Fontanes (cuyo seudónimo Ab Zurd no requiere traducción), el editor pornógrafo Larry Flint (dueño de la revista Hustler), dos detectives privados, un predicador "inspiracional", una escort-girl llamada Angelyne (que publicita sus servicios en grandes carteles callejeros, con teléfono incluido) y la columnista Arianna Huffington, que "emigró mágicamente de ultraconservadora a demócrata progresista". Las posibilidades de obtener el cargo serán bastante sencillas en el acto de octubre.

Porque allí se plebiscita por un lado la destitución del actual gobernador, el demócrata Gray Davis, un hombre tan impopular que según dijo The New York Times "parece disgustar a todo el mundo, con excepción de su familia inmediata", y por otro lado se elige en ese mismo comicio a quien lo sustituirá. El recurso de desalojar a un gobernador está permitido en la Constitución californiana, pero sólo puede solicitarse juntando como mínimo las firmas del 12 por ciento de todos los votos emitidos cuando se lo eligió: eso obligaría a obtener 897.158 firmas, y sin embargo en la campaña contra Davis se lograron 1.356.408 voluntades. Cuando una nueva elección es simultánea a ese referéndum por la destitución, el ganador no requiere mayoría absoluta, de manera que Schwarzenegger, Ab Zurd o Larry Flint podrían resultar triunfadores con un 13 o un 15 por ciento de los votos.

California, que tiene un territorio y una población ligeramente inferiores a los de España, es el Estado con más habitantes de toda la Unión, es el tercero en superficie y produce la mitad de los alimentos que se consumen en el país, pero soporta un déficit fiscal de 38.000 millones de dólares, por lo cual "muchas calificadoras de riesgo lo comparan a un país del Tercer Mundo", como señalan los cables de las agencias. La irrupción de Schwarzenegger en su mapa político ha dejado estupefactos a muchos observadores de la actualidad norteamericana, convirtiendo la campaña en un reality show digno de la comarca en que funciona Hollywood: lo recordó la experta Sherry Bebitch Jeffe al escribir que "no debemos olvidar que el mundo del espectáculo es la mayor industria californiana. Por algo dicen que Washington es igual a Hollywood, pero con gente fea".

Más seriamente, The Washington Post opinó que ese panorama electoral "es un escándalo para la democracia" y representa "otro escalón en el descenso de Estados Unidos hacia una política de guerra constante" aludiendo a Irak pero también al carácter de las películas de Schwarzenegger, que se hizo famoso con Conan el bárbaro (1982) y acaba de estrenar Terminator 3, la rebelión de las máquinas, por la que cobró 30 millones de dólares. Los candidatos más serios (dos demócratas: Cruz Bustamante y John Garamendi) están en desventaja ante un individuo "con nombre tan reconocido, que por eso mismo lleva la delantera" y que incluso recibió el espaldarazo presidencial: "sería un buen gobernador" dijo George W. Bush cuando se enteró de la candidatura del físicoculturista.

Nacido en Graz (Austria) en 1947 y emigrado a Estados Unidos en 1968, Schwarzenegger se casó en 1986 con María Shriver, sobrina de John Kennedy, que además es una demócrata muy liberal. La prédica kennediana puede haber suavizado la ideología de Gengis Khan, pero de todas maneras "sigue siendo un misterio la opinión del candidato sobre las cuestiones más urticantes de California": el smog, las drogas, el aborto, el casamiento gay, la escasez de agua y de energía eléctrica o el desastre fiscal. En un país donde la imagen y la propaganda valen más que la inteligencia cuando alguien se embarca en el proceso electoral, un gigante (altura, 1.88; peso, 107 kilos; pecho, 145 cm.) tiene la victoria al alcance de la mano, sobre todo si ya fue elegido cinco veces Míster Universo.

Jorge Abbondanza

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