Por Edward Piñon
Enviado en Corea del Sur
SEUL
De visitante, de hecho lo fue porque la afición se volcó decididamente en favor del equipo que tenía dos jugadores coreanos, y contra una terna arbitral que lo terminó acorralando contra su arco porque sancionó tiros libres y corners que no existieron, Nacional encontró el mapa que lo puede llevar al millonario tesoro de la Copa de la Paz.
Tras la victoria por 3 a 1 frente al PSV Eindhoven, el público que fue a venerar a su gran ídolo Guus Hiddink —el técnico que lo llevó al cuarto lugar en la Copa del Mundo—, terminó aplaudiendo de pie a los dirigidos por Daniel Carreño.
El plan montado por el entrenador fue casi perfecto. Hubo mayor concentración, especial atención en el control de la pelota y un esfuerzo físico impresionante para impedir que la dinámica de los europeos les hiciera daño. Gracias a ello, aunque los holandeses manejaron el trámite en los primeros 20 o 25 minutos de juego, Gustavo Munúa no tomó contacto con el balón.
Las líneas se movieron en forma compacta y hubo un permanente movimiento en bloque para no romper la figura defensiva. Esa tarea recién se resquebrajó desde el minuto 25 en adelante. Por el lado de Benoit, el más flojo del fondo, el PSV comenzó a amenazar con ponerse en ventaja y lo consiguió a los 27’ merced a una aparición del zurdo Robben, quien había ingresado por el brasileño Leandro.
El gol pudo haber caído como un balde de agua fría, pero sin embargo Nacional salió como tromba en busca del arco rival y tan sólo un minuto después, merced a una gran corrida de Juan Manuel Ortiz por la punta izquierda y una perfecta habilitación para la entrada de Diego Scotti, Nacional apagó los festejos de los holandeses y de los 30.000 coreanos que estaban en las tribunas.
A partir de ahí, Nacional se soltó mucho más y comenzó a amenazar con pasarle por arriba a los ayer vestidos de celeste. Entonces, Peralta hizo otro fantástico truco, le ganó una carrera al zaguero coreano Pyo Lee, le hizo una pisada estupenda a Ooijer y cuando le salió el arquero también lo dejó tirado en el césped del World Cup Stadium de Seúl. Waterreus no soportó el quedar en ridículo y lo bajó a Peralta cuando era el último hombre: penal, roja y oportunidad para dar vuelta el encuentro.
Como Gustavo Munúa no perdonó, a los 41 minutos del primer tiempo, el tricolor se puso en ganancia y quedó en inmejorable condición de llevarse el triunfo.
Esa misma sensación se pudo apreciar en el arranque del segundo tiempo. Es que Nacional siguió jugando agrupado y como el PSV se empezó a descuidar, aparecieron los espacios como para liquidar el pleito de contragolpe. Empero, faltaba un pequeño detalle, el juez Kwon Jong Chul estaba dispuesto a darle un poco más de esperanza a los holandeses y a sus compatriotas que concurrieron en buen número al escenario en el que se inauguró el Mundial 2002.
Las tarjetas amarillas para un lado, los ojos tapados para el otro y una roja para Méndez llevaron a que el partido tomara otro cauce. Entonces, Nacional se vio obligado a protegerse aún más para evitar que se viniese un aluvión sobre su área. Allí apareció la categoría de Alejandro Lembo, la prestancia de Daniel Leites y una vez más la enorme seguridad de Munúa. El arquero sacó dos remates de gol y despejó cuanto centro cayó sobre su zona, para lograr de esa forma que el rival se fuera desmoralizando lentamente.
Hasta que Eguren cerró el partido con una acción personal en la que corrió de izquierda a derecha para luego sacar un remate que rebotó en un defensa y se coló en el arco del PSV.
La victoria, en definitiva, dejó a Nacional como líder de su llave y con enormes posibilidad de clasificar a la final. Por eso, aunque el tricolor ya le aguó la fiesta a uno de los equipos preferidos de la afición, si los de Carreño siguen así, no van a tener más remedio que Corea(r) Nacional. Caso contrario, tendrán que robarle el mapa o cambiar el tesoro de lugar.
Igualó el próximo rival
SEUL | E.P
El cartel dice "siga la flecha". Imaginariamente está clavado en el propio World Cup Stadium de Seúl y marca el camino que hay que seguir para meterse en la final de la Copa de la Paz.
Apunta hacia Ulsan, lugar en el que Nacional enfrentará mañana a las 7:00 horas de Uruguay al equipo de TSV 1860 Munich, que ayer, en el otro encuentro de la jornada, igualó 0 a 0 con el Galaxy. Es que indefectiblemente, hay que "seguir la flecha" o ir por el mismo rumbo si es que se pretende tener la oportunidad de pelear por el premio de 2.000.000 de dólares.
Con la misma filosofía.
Daniel Carreño recién iba a analizar profundamente al rival de turno en la madrugada uruguaya, lo que impide saber con certeza cuáles son los cambios que producirá, si es que finalmente opta por modificar la oncena teniendo en cuenta que sus características son diferentes a las del PSV.
A juzgar por lo visto y dicho, es difícil que hayan cambios en el arco y la línea de cuatro. Es más, todo hace indicar que el ataque se repetirá, aunque no puede descartarse el ingreso de Marcelo Guerrero, un jugador cuya principal arma es también la velocidad. La diferencia puede estar en la mitad del terreno. Seguramente se volverá a pagar una multa para que Gustavo Méndez siga en el equipo, sus actuaciones así lo están ameritando, y sólo cabe esperar algún cambio por el lado de Scotti o Delgado.
Nacional tiene a favor un factor muy importante: es el único equipo de la serie que depende de sí mismo para clasificarse e, incluso, hasta perdiendo por un gol de diferencia puede lograrlo. Lo cierto es que si los tricolores le ganan mañana al TSV 1860 Munich, serán finalistas, sin depender de nadie. Si empatan o caen derrotados, entonces deberán aguardar por el resultado del partido que disputarán el PSV Eindhoven y el Galaxy.
En la otra serie, mientras tanto, es líder el Seongnam Ilhwa, de Corea, que tiene 6 puntos, le siguen el Besiktas de Turquía y el Lyon de Francia con 3, y está último el Kaiser Chiefs, de Sudáfrica, sin puntos ganados.
POSICIONES
Equipos PJ PG PE PP GF GC PTS
Nacional 2 1 1 0 3 1 4
PSV Eindhoven 2 1 0 1 4 5 3
L. A. Galaxy 2 0 2 0 0 0 2
1860 Munich 2 0 1 1 2 3 1
el espiritu
HINCHADA No hay caso, el suceso que Guus Hiddink tuvo con Corea del Sur en la Copa del Mundo 2002 convirtió al técnico holandés en tremendo ídolo de la afición coreana. Así quedó expuesto en el cartel que los propios hinchas llevaron al World Cup Stadium: "Hiddink recordamos tu espíritu".
APOYO Por otra parte, la juventud coreana que asistió en gran número al escenario deportivo lo hizo luciendo la indumentaria del PSV Eindhoven. Además, cuando el técnico entró a la cancha recibió una gran ovación y fue objeto de el furibundo ataque de un centenar de cámaras fotográficas.
URUGUAYOS Por el lado de Nacional, se observaron una bandera con el escudo tricolor y el emblema nacional, así como dos banderas uruguayas colgando del balcón del segundo anillo en lo que sería la tribuna Amsterdam.
MUNDIAL A diferencia del estadio de Jeonju, en Seúl no hay dentro del escenario un cartel que recuerde a la Copa del Mundo. Mientras en Jeonju esos carteles fueron tapados por los que anunciaban la Peace Cup, en Seúl no hubo necesidad de tapar nada, ni siquiera en los dos tableros electrónicos.
MUSEO Sin perjuicio de ello, lo que sí impacta al llegar al escenario mundialista es el museo que se montó con la actuación de Corea en su Copa del Mundo. Obviamente, la imagen de Guus Hiddink festejando en cada partido sobresale sobremanera.