Peruanos piden retorno del ex presidente Fujimori

| Fujimori ha dicho que se propone regresar algún día para encabezar de nuevo a esta agobiada nación andina de 26 millones de habitantes.

Al igual que muchos peruanos, Martha Blas dice que está cansada del Presidente Alejandro Toledo y arguye que el mandatario ha hecho muy poco por el pueblo. Ofrece una solución sorpresiva: traer de regreso al ex presidente peruano, quien cayó por completo en el deshonor, Alberto K. Fujimori.

Fujimori ha vivido en el exilio, en Japón, desde el 2000, cuando su gobierno colapsó en un escándalo de corrupción. Al gobierno actual del Perú también le gustaría ver su regreso, pero por una razón muy diferente: para llevarlo a juicio bajo cargos que van desde malversación de fondos hasta traición.

Pero, eso no importa. Blas, de 30 años de edad, madre de dos hijos y empleada de una cocina económica subisidada por el gobierno, afirmó que las acusaciones en contra de Fujimori eran "políticas".

Desechó la represión que caracterizó su mandato de 10 años y recordó al ex mandatario como una persona fuerte y decidida. Por contraste, dijo, Toledo es débil, desorganizado y está llevando al Perú hacia la calamidad.

Atacado ferozmente por manifestaciones y escándalos personales, el índice de aprobación de Toledo ha caído hasta un desalentador 11 por ciento en comparación con el casi 60 por ciento que registró poco después de su elección, en el 2001.

Al mismo tiempo, analistas políticos destacan que si bien Fujimori ha registrado un índice de aprobación más bajo que otros y es visto por muchos en el país y en Washington como un corrupto hombre fuerte que secuestró la democracia, aún capta mayor respaldo popular que el Presidente Toledo en sondeos de opinión.

Cada semana, seguidores de Fujimori, ecléctica mescolanza que abarca desde jornaleros, pasando por algunos ex integrantes del Congreso, hasta publicistas, se reúnen en una oficina alquilada que fue renovada y cubierta con fotografías del ex presidente. Dirigen periódicos, incluyendo uno llamado Fuji News, que promueve con bombo y platillo los éxitos durante el gobierno de Fujimori, del cual aseguran que reparó una economía dañada y controló a dos grupos rebeldes: Sendero Luminoso y el MRTA.

En una sesión reciente, más de 100 de estos partidarios se dieron cita y escucharon a orador tras orador alabando a Fujimori y satanizando a Toledo. Después, estallaron en un canto, "¡Se siente, se siente, Fujimori presidente!"

Con la esperanza de apuntalar su propia base de apoyo, Toledo acaba de reemplazar a seis de sus ministros del Gabinete y designó a Beatriz Merino, especialista en impuestos educada en Harvard, como su Primera ministra. No obstante, el Presidente aún no ha logrado ganarse a los peruanos, a pesar del firme crecimiento económico del país, que, en 5 por ciento, fue el más alto en la región el año pasado.

La mayoría de los peruanos cree que el gobierno de Toledo no ha logrado cumplir promesas relativas a una vida mejor. Con las críticas que llegan del interior del partido de Toledo, muchos peruanos, así como analistas políticos, especulan que el Presidente pudiera no terminar su mandato de cinco años.

Con la ayuda de su decidido grupo de aliados, Fujimori, quien cuenta 64 años de edad, ha estado tratando de orquestar una posible resurrección política desde hace mucho. En su sitio en la Red, www.albertofujimori.org, así como en recientes entrevistas, incluyendo la que concedió al "The New York Times" en marzo, ha dicho que se propone regresar algún día para encabezar de nuevo a esta agobiada nación andina de 26 millones de habitantes.

En Perú, existe un precedente para una probabilidad tan remota, destacan algunos analistas. Alan García, cuya presidencia de cinco años en el decenio de los ’80 estuvo marcada por la hiperinflación y la corrupción, generalizada a tal grado que lo obligó a enfrentar su propio exilio, regresó a tiempo para postularse por la presidencia en el 2001 y perdió por muy poco. Actualmente es la figura principal de la oposición peruana, según una encuesta del grupo Apoyo, tomada en abril, que le daba el 42 por ciento del respaldo popular.

No obstante, el aspecto que complicaría el retorno de Fujimori es que incluso sus partidarios reconocen que, casi seguramente, enfrentaría acusaciones de corrupción y otros delitos.

El gobierno de Toledo está preparando una solicitud de extradición, de 700 páginas, enfocada a obligar a Fujimori a enfrentar dichos cargos. Con todo, Japón y Perú no tienen un tratado de extradición, y Tokio ha dejado en claro que no respetaría dicha solicitud. En Japón, Fujimori prácticamene tiene inmunidad; es ciudadano nipón en virtud de que sus padres nacieron en dicho país.

"Es en verdad inquietante que algunos peruanos al parecer tengan una memoria tan corta con respecto a una persona como Fujimori", destacó José Miguel Vivcanco, el director de la división de las Américas del grupo Human Rights Watch. "El era el jefe de un gobierno que corrompió, esencialmente, a todas las instituciones del Estado a través de sobornos e intimidación".

No está en claro hasta qué grado Fujimori efectivamente dirige desde el exterior las actividades de sus admiradores, aunque partidarios de alto nivel constantemente están en contacto con el ex mandatario.

© "The New York Times"

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