LA HABANA Francia invitó ayer a disidentes cubanos a celebrar su fiesta nacional en su embajada en La Habana, según resolución de la Unión Europea tras una ola de represión de anticastristas, en tanto el gobierno de Cuba organizó actos paralelos, en respuesta al diferendo que mantiene con los Quince.
La conmemoración del nuevo aniversario de la Toma de la Bastilla amenazaba con convertirse en una nueva prueba en la pulseada política que mantiene La Habana con el bloque comunitario, que aplicó sanciones diplomáticas al gobierno del presidente Fidel Castro por el arresto y condena masiva de disidentes en marzo pasado.
La UE dispuso limitar visitas gubernamentales de alto nivel, reducir su participación en actos culturales bilaterales, invitar a los disidentes a las recepciones diplomáticas en sus embajadas en La Habana y revisar a fines de este mes la "posición común" que mantienen sobre Cuba en demanda de democracia.
Desde un primer momento, las autoridades cubanas reaccionaron en forma airada ante esas medidas, a las que calificaron de "injerencistas".
Eso "debe de haber sido escrito en estado de embriaguez, si no etílica, un estado de embriaguez ‘eurocentrista’", dijo Castro en un discurso el 12 de junio pasado, tras advertir que los Quince han "cometido una estupidez" al desafiar a su gobierno.
En este contexto, el azar quiso que fuera la fiesta nacional de Francia —este 14 de julio— la primera en poner a prueba las advertencias de Castro, quien afirmó que si los embajadores invitaban a disidentes a sus recepciones, los diplomáticos europeos serían boicoteados.
"Si limitan sus contactos a los disidentes, entonces aquí sobran", subrayó.
INVITACION. El embajador de Francia en la isla, Jean Levy, cursó invitaciones a una veintena de disidentes y familiares de opositores presos, que cumplen penas de seis a 28 años de cárcel, así como a altos funcionarios del gobierno cubano, incluido Fidel Castro, señalaron fuentes diplomáticas.
Pero funcionarios gubernamentales anunciaron que no asistirían a la velada e invitaron a su vez a participar en actos paralelos que Cuba para conmemorar la Toma de la Bastilla.
En una de esas ceremonias, realizada en la Plaza Victor Hugo de La Habana, el poeta Roberto Fernández Retamar, sostuvo que "la Francia a la que venimos a rendir homenaje es la Francia que defiende la libertad y no la opresión; la que no se vende o se somete o se quiere congraciar con potencias imperiales", dijo.
Quienes asumían un riesgo al asistir a la recepción diplomática de Francia eran los disidentes, a quienes Castro adelantó que se les aplicará "todo el peso de la ley". La oposición política es considerada ilegal en la isla y sus activistas son calificados de "contrarrevolucionarios" o "mercenarios".
Uno de los pocos líderes disidentes que permanece en libertad tras la ola represiva de marzo pasado es Elizardo Sánchez Santa Cruz, quien dijo haber sido invitado a la embajada de Francia y que iba a estar presente en la sede diplomática.
"Donde nos inviten, iremos. No vamos a dejar de hacer uso de nuestro derecho y esperamos que el gobierno cubano entienda que estas invitaciones que nos cursan las embajadas europeas se encuentran dentro de lo dispuesto en la Convención de Viena", que regula las relaciones diplomáticos entre países. AFP
Récord
La ola reciente de arrestos de disidentes provocó el mayor crecimiento de su lista de prisioneros en dos décadas, según un grupo independiente que vigila la situación de los presos políticos en Cuba. El informe dado a conocer ayer por la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional contó 336 prisioneros por "motivos políticos o político-sociales" y sostuvo que puede haber 50 más. Entre éstos, por lo menos 88 son calificados como "prisioneros de conciencia" por Amnistía Internacional y "hay 50 más que es posible" estén en esa categoría, dijo el presidente de la comisión, Elizardo Sánchez En marzo, la policía cubana detuvo a 75 disidentes, que recibieron condenas de entre seis y 28 años de prisión luego de juicios sumarios. AP