BAGDAD Algunos la evitan, muchos darían lo que fuera por probarla y otros arriesgarían la vida por ella: la cocina iraquí ya no está al alcance de los soldados estadounidenses, que han recibido órdenes de eliminar el pan y el kebab de su menú debido a la creciente inseguridad a la que se enfrentan en Bagdad.
"No habrá cocina local", advirtió el teniente Matt Baugh del decimosexto batallón de la primera división blindada, la Charlie Company.
"Hay un nuevo reglamento vigente desde hace dos semanas después de que un intérprete fuera abatido delante de un restaurante", señaló el teniente Baugh, de 25 años.
El aumento de los ataques contra las fuerzas británico-estadounidenses en Irak puso a los 171.000 soldados de la coalición en estado de alerta frente a cualquier amenaza, venga de donde venga, incluida la comida.
"No se puede saber lo que puede haber puesto dentro", decía receloso un soldado del batallón hablando del sandwich bagdadí de pollo asado y especialidades mediterráneas, que se vende en los tenderetes del centro.
Las órdenes de no entrar en los pequeños restaurantes depende de cada comandante de batallón. "Las dos veces que lo probé, caí enfermo", explicaba el teniente Baugh.
Las especialidades culinarias iraquíes, inspiradas en platos orientales como el tabulé (ensalada a base de sémola de trigo), la chawarma (carne) y el humus (puré de garbanzos), no forman parte de la dieta del soldado norteamericano, en la que abundan las hamburguesas, las pizzas y los burritos.
RACIONES. Pero a menudo los soldados abandonan sus vehículos blindados para comprar refrescos, pan o sandías. Otros han sido vistos apretujados en pequeños restaurantes cerca de Bagdad.
Ahora, tienen que contentarse con las raciones de aspecto poco apetitoso.
Muchos soldados, como los de la compañía Charlie, están hartos de pasar meses comiendo ternera en salsa y pastas. "Estamos cansados", expresó J.R. González, de 24 años.
En el aeropuerto de Bagdad, se abrió una tienda del ejército bien surtida pero los soldados de la compañía ni siquiera la han visto desde que llegaron de Alemania hace dos meses.
Otros piensan que vale la pena infringir las reglas. "No debería decirlo pero si podemos comemos en la calle", confesó un soldado que no quiso ser identificado.
Pero el teniente Baugh admite que es imposible obligar a los soldados a no comer más que raciones y hay una lista de restaurantes "aprobados".
Entre ellos está "Al Reef", cuyos propietarios están encantados. "Vienen todas las noches", explicaba Massar Alí, uno de los camareros del restaurante, que sirve comida... italiana. AFP