WASHINGTON
Estados Unidos sigue trabajando para conseguir contribuciones militares de países aliados para aliviar la presión que sufren sus fuerzas en Irak en una ocupación que, según dijo ayer el general Tommy Franks, podría prolongarse hasta cuatro años.
Franks compareció ante la comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y manifestó que la integración de fuerzas aliadas en el esfuerzo para estabilizar Irak es "uno de los principales esfuerzos a corto plazo" del Gobierno de Estados Unidos.
El general, que dirigió las operaciones en Irak y Afganistán y dejó hace pocos días la jefatura del Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, informó de que ya hay 19 países con presencia en Irak y que otros 19 enviarán tropas en breve.
Washington quiere aliviar el peso económico que supone tener en Irak a 148.000 soldados, con un coste mensual aproximado de 4.000 millones de dólares, y lograr el objetivo previo a la guerra de tener una fuerza de estabilización de sólo 60.000 hombres.
Junto a la incorporación de tropas de terceros países, Franks expresó su confianza en que la creación de un nuevo Ejército iraquí —"para el que empezaremos el reclutamiento en unos pocos días"— facilitará la defensa del territorio y las tareas de estabilización.
Según explicó el general, el plan inicial es crear tres divisiones (en Mosul, Bagdad y Basora) para, en el plazo de un año, tener operativo un ejército con al menos nueve batallones.
SITUACION DIFICIL. Hasta entonces, Franks reconoció que las tropas estadounidenses deberán hacer frente a una situación difícil con ataques esporádicos por parte de grupos armados iraquíes, que Estados Unidos atribuye a elementos leales al derrocado presidente Saddam Hussein y a terroristas.
Franks, quien aseguró que el número de fuerzas de Estados Unidos en Irak seguirá invariable al menos hasta finales de año, advirtió de que esa resistencia continuará y pidió "no pensar que esas dificultades desaparecerán en uno, dos o tres meses".
Sobre el futuro de la operación militar a más largo plazo, añadió: "preveo que estaremos involucrados en Irak en el futuro. Lo que no sé es si eso significa que estaremos dos o cuatro años".
Los problemas que Washington está encontrando en la posguerra iraquí están dando alas a la oposición demócrata, que apoyó mayoritariamente la invasión, para cuestionar la gestión y la política del presidente George W. Bush. EFE