Ya por su cuarta temporada, se podría afirmar que "Rada para niños" es una especie de marca registrada. No habrán grandes sorpresas, pero lo que se entrega es espectáculo impecable y entretenido, con una puesta en escena muy bien iluminada y sonorizada.
Durante aproximadamente una hora, Rada y los suyos realizan un concierto en el que todo está en su justa medida: los mensajes didácticos y el humor (a veces sutil, otras no), la participación del público y los momentos en que la música es la absoluta protagonista.
Pensándolo mejor, lo de la ausencia de sorpresas no es tal. Para empezar, el actual ciclo presenta al nuevo personaje Rubenrá. Además, este año también se incorpora una pantalla gigante de video, sobre la que se proyectan durante casi todo el espectáculo animaciones, a cargo de Rodrigo Peña y Federico Capra. Los realizadores exhiben un trabajo desparejo. A veces, como durante la canción Mambrú, del más reciente disco en la serie, las imágenes pasan sin llamar demasiado la atención. Pero en otros momentos, las animaciones se convierten en las protagonistas del espectáculo. Esto ocurre particularmente durante No la dejes correr, una de las mejores canciones del nuevo álbum y cuya autoría pertenece a la corista y representante de Rada, Lea Bensassón. Dominada por una estética cómic, la secuencia animada es psicodélicamente muy disfrutable, con unos peces azules que forman rombos, círculos y otras formas en una sucesión de imágenes regida por el buen gusto y la lucidez.
La puesta en escena es de responsabilidad de Inés Olmedo, quien merece elogios por ingeniárselas para diseñar una escenografía en la que durante varios pasajes del espectáculo hay más de 15 personas al mismo tiempo, entre bailarinas que suben por escalares y bajan del techo, diez músicos y el nuevo personaje, el superhéroe Rubenrá. Este es el defensor de la ciudad de Candombia y cuando la misma se encuentra en aprietos, Rubenrá acude a la salvación volando sobre Tamborete, su nave en forma de tambor, y espanta a villanos de toda índole con su poder especial: las flatulencias. Se ha comentado, por ejemplo en un programa de radio, el carácter ofensivo de este superhéroe, en otro claro ejemplo de lo que es un "pseudotema" a debatir y denunciar. Los niños, en tanto, celebran las humoradas de Rada tanto en disco como en vivo, a sabiendas de que es justamente eso, una humorada.
Otra virtud del espectáculo es la exuberancia cromática del vestuario, que va desde unos extraños envoltorios tipo gusano hasta el equipo celeste de la selección uruguaya de fútbol. Los nuevos temas que se incorporan al concierto este año siguen en la línea que caracteriza a "Rada para niños": un ecléctico cóctel de murga, candombe, funk, soul y pop que Rada domina como pocos. La presencia de sonidos programados y secuenciados es mayor este año, como lo señaló el propio Rada en una entrevista para este medio. De esta forma, el músico consigue una actualización sonora sin apartarse demasiado del estilo que lo ha caracterizado en estos espectáculos hasta el presente.
No falta por supuesto ninguno de los grandes éxitos que el cantante y compositor ha impuesto entre el público infantil, como Yo quiero, sobre los derechos de la infancia para Unicef, una de las más coreadas por la platea. Mientras el anfitrión hace un chiste atrás del otro, la numerosa audiencia infantil corretea por la Zitarrosa, cantando, bailando, a veces llorando y otras peleando, pero nunca da la impresión de aburrirse.