Cabos sueltos en el caso de empresario Mamprelián

La posibilidad de que los asesinos del empresario argentino-libanés Mihran Mamprelián (56) fueran más de uno son los cabos sueltos que aún tiene este caso, que hoy cumple exactamente un año.

Carolina (19), la amante de Mamprelián, y su madre Aída (45) fueron encarceladas por el delito de coautoría de rapiña. Mientras que el delincuente Jorge Luis García (41), sindicado por las dos mujeres como el matador de Mamprelián, se encuentra prófugo en Brasil.

A la Jefatura de Policía de Canelones le llegaron dos versiones sobre el paradero de García. Una de ellas sostiene que este individuo fue asesinado en un ajuste de cuentas entre delincuentes brasileños. La segunda expresa que se ocultó en algún punto del país norteño.

En esa oportunidad, los investigadores Zósimo Nogueira y Víctor Trezza de la Jefatura de Policía canaria expresaron que García no pudo haber actuado solo, ya que Mamprelián era un hombre corpulento que medía más de 1,90 de altura.

"Por lo menos se necesitó a dos o tres hombres para reducir al empresario. Otro individuo tuvo que encargarse de conducir el vehículo que transportó al comerciante secuestrado", opinó Nogueira, quien resolvió el caso junto con comisarios de Canelones.

Mamprelián conoció a Carolina cuando la joven, entonces con 16 años, realizaba un trabajo de promotora en Atlántida durante la temporada veraniega 2001-2002. En los primeros meses de la relación, Mamprelián y Carolina se veían en forma esporádica. El empresario llegaba a Uruguay a concurrir a remates de antigüedades y llevaba a la adolescente a restaurantes o a hoteles lujosos, lo cual la deslumbró.

Ambas vivían en una casa de inquilinato ubicado a poca distancia del Palacio Legislativo. Allí también moraba García, quien tenía profusos antecedentes penales por drogas, proxenetismo y receptación.

El domingo 7 de julio del 2002, Mamprelián llegó al puerto de Colonia. A través de su celular, se contactó con Carolina y acordaron encontrarse horas después en Montevideo. El empresario la esperó en el restaurante Posta del Vigía del Cerro de Montevideo, mientras la joven entregaba su ubicación a los secuestradores.

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