"Graves fallas" en seguridad de Comcar facilitaron fuga

| El inspector Enrique Navas halló evidencias de los errores cometidos por la guardia en la sobrepoblada prisión

Una "grave falla" en el sistema de seguridad interno de Comcar fue el determinante para la fuga de los dos reclusos, informó ayer el director nacional de Cárceles, Enrique Navas. La investigación interna reveló que los reclusos utilizaron dos muñecos de trapo para fingir su presencia dentro de la celda a la hora del recuento de presos. La artimaña no fue advertida sino hasta varias horas después de consumada la evasión.

Los reclusos Roberto Moreira Olivera (34) y Carlos Damián Araújo (29), procesados por delitos de homicidio y de copamiento y rapiñas, respectivamente, no han sido recapturados hasta el momento.

Si bien la investigación interna ha revelado las fallas de la guardia penitenciaria policial, no se conocen resultados sobre la investigación que se procesa en el plano militar. Cabe recordar que la guardia perimetral de Comcar está a cargo de efectivos del Ejército Nacional, que tampoco detectaron la salida de los dos reclusos a través de un boquete en el doble cercado externo del establecimiento.

Se sabe que la evasión se produjo durante la madrugada del lunes pasado y que los prófugos se beneficiaron tanto de la nocturnidad, como de la densa niebla que había esa noche en la zona de Santiago Vázquez.

FALLAS. "La investigación interna se está desarrollando, pero ya hay datos concluyentes que nos permiten afirmar que ocurrió una grave falla en la seguridad interna de Comcar", dijo a El País el inspector principal Enrique Navas.

El propio jerarca supervisó en forma personal la investigación que comenzó a procesarse apenas minutos después de constatada la evasión. Los datos obtenidos revelaron que Moreira Olivera y Araújo limaron los barrotes de su celda y se descolgaron desde la ventana hacia el patio interno del Módulo IV. "Se arrastraron por el terreno, aprovechando la densa niebla y siguiendo un itinerario paralelo al cercado exterior", indicó Navas. Los presos debieron practicar un primer boquete en el tejido del cerco interno y luego otros dos en el cerco doble del perímetro carcelario, en el tramo ubicado frente al Módulo XIII y al edificio de la Dirección del Comcar.

"Lo que constatamos es que la consertina (el tejido de alambre de púa enrollado) está pésimamente instalada, ya que está estirada en vez de estar enrollada como corresponde", apuntó el jerarca, "por lo tanto no fue un obstáculo para ellos, lo pudimos comprobar cuando hallamos dos prendas de los reclusos que seguramente las utilizaron para evitar lesiones".

Estas fueron las primeras fallas encontradas durante la investigación. Las otras fueron de funcionamiento interno y revelaron incumplimientos del reglamento interno de la cárcel.

MUECOS. La ausencia de los reclusos fue detectada recién sobre las 11.30 del lunes "y no a las 7, cuando se hace el intercambio de guardias", apuntó Navas.

La falla en el conteo de reclusos, explicó el jerarca, se debió a la no aplicación del método establecido en el reglamento para la operación de rutina y que en el lenguaje interno se denomina "Presencia–Identidad". La celda de los evadidos estaba ocupada por tres reclusos, a las 7 de la mañana sólo uno de ellos dijo presente. Dos muñecos tapados con las cobijas y con gorros de lana en las camas ocupaban el lugar de los restantes.

"El reglamento requiere que los reclusos se pongan de pie, frente a la puerta de tal manera que el guardia los vea cuando hace el recuento", explicó Navas, "el procedimiento se hace con el guardia entrante y el saliente, que además de contarlos debe identificarlos con nombre y apellido".

En este caso el guardia entrante sólo hizo un conteo numérico. "Este procedimiento trae muchos problemas", reconoció Navas, "porque los presos no se levantan y esto da lugar a muchas escaramuzas".

Programa de trabajo

El Complejo Carcelario de Santiago Vázquez tiene en este momento una población de 2.850 reclusos. El mayor problema que enfrenta, además de la sobrepoblación, es la dificultad de aplicar programas de rehabilitación, educación y formación laboral a los reclusos.

Un acuerdo entre la Dirección Nacional de Cárceles, la Fundación Kolping y empresas privadas permitirá instalar talleres de formación y trabajo para un grupo de presos de Comcar. En principio, funcionarán en el Módulo VII y abarcará a unos 20 reclusos, cantidad que se ampliará. El programa comenzará a implementarse a fines de este mes.

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