Ofensiva de Kirchner contra la delincuencia

BUENOS AIRES - Fuentes oficiales confirmaron el domingo que el presidente Néstor Kirchner y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, se disponen a lanzar una ofensiva contra el alarmante aumento de la delincuencia, que ha creado un grave problema de seguridad en la denominada "área metropolitana".

En esa zona, que comprende la capital federal y 21 municipios de la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito del país, viven unos 12 millones, de los 36 millones de argentinos.

Según las fuentes, una de las primeras medidas será el envío a esa zona de unos 2.000 soldados de la Gendarmería Nacional, que se sumarán a las policías federal y de Buenos Aires. También participarán efectivos de la Prefectura Naval (policía de costas).

Se dijo que se contempla un nuevo y riguroso sistema de control de carreteras, así como procedimientos y allanamientos en guaridas de los delincuentes.

Se dijo que Solá ha encarado con energía un antiguo problema de la policía de su distrito, que con 40.000 hombres es la más numerosa del país: la existencia de antiguos bolsones de corrupción, frecuentemente asociados con los delincuentes.

El gobernador bonaerense y su ministro de seguridad, Juan Pablo Cafiero, expulsaron la semana pasada al jefe de policía, comisario general Alberto Sobrado, quien no pudo justificar una cuenta bancaria, en las islas Bahamas, con 333.000 dólares, no registrados en su declaración de impuestos. Cafiero exhortó el sábado a unos 1.000 comisarios de la policía provincial que justifiquen su patrimonio, o pidan el retiro.

Kirchner afirmó el miércoles en un homenaje a policías federales caídos en servicio, que "mientras hay policías que dejan sus vidas, ellos (los policías corruptos) delinquen usando el uniforme que les da el pueblo".

Existen sospechas de que, especialmente en el Gran Buenos Aires, algunos policías están directa o indirectamente involucrados en el robo de automóviles.

El diario Página 12 informó ayer que "la mitad de los autos robados va a manos de los desarmaderos, una gigantesca mafia protegida por policías y políticos municipales". AP

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