Uruguay tiene ahora un marco más favorable para atraer inversiones nuevas de empresas que se quieran volcar a la exportación, porque asumieron los gobiernos de los países vecinos y sus intenciones ya son conocidas lo que disminuye la incertidumbre, se ha revertido la tendencia a la baja en los precios internacionales de los productos agropecuarios, se diluyó el riesgo de "default" y porque mejoró la competitividad con la libre fluctuación del dólar, sostuvo Martín Stábile, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Uruguay al disertar días pasados en la Quinta Conferencia Internacional de Endeavor Uruguay.
Otras ventajas existentes, según el funcionario, son el tratamiento igualitario que se da a la inversión extranjera con respecto a la local, la ausencia de controles a los movimientos de capital, la libertad cambiaria, la disponibilidad de mano de obra calificada, y las exoneraciones tributarias específicas para las inversiones nuevas en varios sectores económicos.
Como desventajas, Stábile mencionó que muchas empresas están altamente endeudadas, han tenido escasa o nula rentabilidad en los últimos cuatro años, el acceso al crédito les resulta difícil y tienen una capacidad ociosa importante.
"El aprovechamiento de esta capacidad ociosa, en lo que respecta a las producciones orientadas al mercado interno, a su vez, depende de que se incrementen los ingresos reales de las familias, la mejora de la confianza del consumo y su mayor propensión al gasto, así como el aumento del empleo", dijo Stábile.
INCERTIDUMBRE. También apuntó como elementos negativos para la inversión extranjera, cierta incertidumbre sobre las perspectivas de que se pueda obtener un superávit fiscal primario de 4%, las ineficiencias en algunos servicios públicos, limitaciones en la disponibilidad y calidad de la infraestructura productiva, y dudas sobre la eficacia del Poder Judicial, en particular para validar la efectividad de los contratos.
En este contexto, el BID está procurando mejorar la competitividad uruguaya con el financiamiento de obras de infraestructura económica, con líneas de crédito y con programas de desarrollo empresarial.
Desde 1992, el BID ha aprobado 3 líneas de crédito global multisectoriales por un total de U$S 420 millones para facilitar el fondeo de mediano y largo plazo que se requiere para los créditos de inversión que debe atender el sistema bancario local.
Asimismo, respalda el financiamiento de exportaciones a corto plazo, así como el cofinanciamiento de mecanismos de seguros de crédito a la exportación. También se está apoyando especialmente el financiamiento de las pequeñas y micro empresas.