BUENOS AIRES - River Plate dio ayer su 31era. vuelta olímpica de campeón del fútbol argentino en un Monumental desbordante, y desató el merecido festejo de sus hinchas que, sin embargo, tuvieron que disimular una inesparada caída 3-1 ante Racing en el último partido del Clausura.
La vuelta fue presidida por Leonardo Astrada, quien se despidió de la práctica del fútbol tras haber conquistado su duodécimo título con su club de toda la vida y quien recibió un masivo apoyo solidario del público dado que su padre, de 61 años, lleva once días secuestrado.
En el estadio riverplatense, los goles del visitante fueron conseguidos por el volante Sebastián Romero, el lateral Martín Vitali y el volante chileno Milovan Mirosevic. Para River descontó el goleador Fernando Cavenaghi.
Fue el segundo partido perdido por River en el campeonato, dado que antes le había ganado Vélez Sarsfield y constituyó un premio consuelo para Racing, que en esta oportunidad terminó en la mitad de la tabla.
Con algunas horas de diferencia por razones de seguridad, el flamante pentacampeón de América, Boca Juniors, hizo su propio desfile triunfal en una Bombonera de fiesta.
Tampoco en La Boca la alegría fue perfecta, porque a la misma hora en Rosario, en el partido oficial de cierre del torneo, un equipo "xeneize" de suplentes era goleado con un abultado 7-2 por Rosario Central.
Así también estuvieron de fiesta los hinchas de Central, porque cumplieron con los objetivos de alejarse de la zona del descenso y clasificar para las copas Sudamericana 2003 y Libertadores 2004.
Estudiantes, en su estadio de La Plata, superó 2-0 a Unión, de Santa Fe. El encuentro sin goles entre Huracán y Olimpo de Bahía Blanca, fue suspendido a los 75 minutos por disturbios. AFP