No andamos lejos...

Insistimos en que el Frente Amplio está lejos de tener ganadas las elecciones, como piensan algunos. Nuestra estimación parte de la extemporaneidad de la asimilación de las encuestas actuales como pronósticos, fundándose en que la fortaleza del Frente no está en la esperanza que despierta en la gente. El que sabe cómo son las cosas es consciente que la izquierda no va a solucionar nada, pero si lo afectó la crisis, la bronca inevitablemente se la tira al gobierno, como el hincha de fútbol al director técnico y entonces anuncia el voto castigo. Además Vázquez, por razones que conoce todo el país, no es un buen candidato, lo cual se habría de manifestar en la segunda vuelta. El 21 de junio cuando en nuestra columna reflexionábamos sobre el tema, el diario publicaba una encuesta de "El Radar de El País" bajo el título de "Vázquez, el preferido de los uruguayos" en la que planteándose un escenario de segunda vuelta daba como resultado la victoria del candidato frentista sobre los naturales de los otros partidos, más Larrañaga y Atchugarry. Las encuestas hay que leerlas, no mirarlas. Leída que fue, concluí en que estaba bien rumbeado. Es que en dicho trabajo —que de paso es excelente— además de con los candidatos de los partidos tradicionales se confrontó simuladamente a Vázquez en una segunda vuelta con Astori, planteándola como hipótesis para analizar la reacción del electorado ante dos candidatos de izquierda diferentes. Y de esa confrontación hipotética resultó que Astori le gana hasta con comodidad a Vázquez. Primera conclusión: el título de la página no reflejó exactamente la realidad, porque Vázquez no es el candidato preferido de los uruguayos. Estos, en su globalidad, prefieren a otro. Punto a nuestro favor pues cuando calificamos a Vázquez como un mal candidato presidencial para el país. Pero habrá que encontrar un candidato con las características necesarias para seducir al electorado, que demuestre ser moderado por amplia mayoría o que dé garantías de su condición —la contracara de Vázquez que es un híbrido imprevisible— el cual no podrá ser Astori, porque éste dentro del Frente a Vázquez no le gana, y porque además las candidaturas dentro de la coalición las decide una cúpula directriz, no la gente.

El domingo pasado "El Radar" publicitó la encuesta de la interna entre los sectores frentistas. Allí se advierte que Asamblea Uruguay y el M.P.P. se reparten por igual las preferencias de nada menos que dos tercios de las adhesiones, o sea que la línea moderada de Astori se saca chispas con el radicalismo tupamaro, y lejos, con apenas un doce por ciento, corre el Partido Socialista de Vázquez. En un total que no llega al cuarenta por ciento de la opinión pública Asamblea ha crecido seguramente a expensas de la Vertiente Artiguista que transita por la noche callada con apenas un cinco por ciento. Es notorio que Vázquez es hombre de la lista 90, pero ese modesto doce por ciento de recaudación ratifica que ha perdido terreno sensiblemente. Es vulnerable pues dentro de su propia fuerza política, la que va a impulsar su candidatura a todo trance.

Son todos estos detalles que los partidos tradicionales no pueden dejar de advertir. Las confrontaciones simuladas de hoy —insistiendo en lo expuesto al comienzo— no tienen porqué ser representativas de lo que ocurrirá dentro de un año. Además hay figuras nuevas que recién se están mostrando y que van a tener importante influencia en las primarias, como es el caso del Dr. Sergio Abreu dentro del Partido Nacional. Allí hay espacio más que suficiente como para evitar una polarización entre las candidaturas de los Dres. Lacalle y Larrañaga, y así dinamizar con polenta —y de la buena— la dialéctica partidaria.

Lo que queda claro es que nadie puede cantar victoria desde ya. Los partidos se juegan en la cancha, duran noventa minutos, y este pinta apasionante.

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