Gastar menos y no endeudarse

| Aninat: "El equilibrio fiscal es uno de los dos pilares. Cualquier relajamiento del esfuerzo fiscal sería fatal"

Cuando empieza el carnaval electorero a propósito de la Rendición de Cuentas, conviene refrescar la memoria y atender a la encrucijada en la cual se encuentra el Uruguay. Los vivos de siempre están proponiendo agrandar el gasto público y reducir la recaudación. Se hacen los guapos.

Leyendo al señor Eduardo Aninat, vicedirector del Fondo Monetario Internacional encargado de nuestra región, conocemos de antemano cuáles serán las consecuencias de tanta irresponsabilidad.

¿Por qué le atribuyo una importancia tan grande a las declaraciones de Eduardo Aninat?

Porque Aninat dictó un verdadero testamento, pocos días antes de retirarse de su cargo y lo hizo con plena conciencia de su responsabilidad; con la intención inequívoca de alertar, fijó las exigencias del FMI que no tienen posibilidad de ser burladas.

Si se quiere mantener la armonía y la colaboración de los institutos del crédito internacional, si se quiere crear un clima de confianza mundial en torno a la actividad económica y financiera de nuestro país, hay que atender a los criterios que estableció el FMI para calificar; es el asesor principal de los entes financieros y el principal acreedor del Uruguay.

Brasil, la octava economía del mundo, determina sus resoluciones, atendiendo prolijamente, sus compromisos y el FMI aplaude.

Cuando vino al sur el señor Horst Köhler, el director Gerente del FMI, nombró generalidades y nadie tuvo necesidad de discrepar. En cambio, la enumeración dada por Aninat anticipa concretamente, qué va a encontrar el doctor Tabaré Vázquez en su próximo viaje a Washington, donde llegará (sí o sí) a un acuerdo con el FMI, porque no tiene otra.

Si los uruguayos (dirigentes políticos o meros ciudadanos) se toman a la ligera las afirmaciones del chileno, esa soberbia (esa insensibilidad, esa estupidez local) los pondrá al margen del partido donde se juega nuestra cualidad de vida. El ejercicio a realizar a lo largo de la presente nota, consiste pues, en atender a un nuevo núcleo (el quinto núcleo) en las declaraciones de Eduardo Aninat y confrontarlo con lo que está pasando en el Palacio Legislativo. Los de Aninat, son avisos a la población, para evitar una recaída; y lo demás, son cuentos.

EMPIEZA LA DESCRIPCION DEL MUNDO. Aninat dijo: "Este canje (de la deuda externa) da plazos alargados, mayores plazos de amortización y condiciones de alivio de caja para el sector público financiero de la República del Uruguay". Y agrega: —"Este es uno de los dos pilares que permiten dar seguridad de cumplimiento. Pero no da una seguridad total, sino un alivio; fue un recurso para percibir el futuro con una tranquilidad razonable.

COMENTO: esta tranquilidad razonable es de ida y vuelta:

1) serena el malestar uruguayo que por momentos se convirtió en una clara noche de la angustia con el crac financiero (ley bancaria de 5 de agosto del 2002) y con los vencimientos de la deuda externa (canje del 22 de mayo del 2003).

2) y también serena a los acreedores en la medida que el tiempo ganado más "el plan convenido en principio", permiten suponer que vamos a pagar lo que debemos.

EL ESTADO POBRE Y LA DEUDA SOBERANA. Dice Aninat:

—"La consolidación del equilibrio fiscal es uno de los dos pilares donde debe apoyarse el programa económico del país". "Cualquier relajamiento, inflexión o reversión del esfuerzo fiscal sería fatal, porque justamente el país está en la mitad de un gran recorrido; y falta mucho por recorrer".

COMENTO: ¡Ojo y más ojo! Este es, exactamente, el punto que se discute, al discutir la Rendición de Cuentas.

—"El otro pilar —sigue explicando Aninat— es un «manejo prudente» de la deuda del país. ¿Por qué estos dos pilares van en la misma dirección? Porque desde el punto de vista de un economista son los dos factores de trasfondo que le dan al Uruguay un espacio. Espacio para aumentar el ahorro público y, para hacer crecer la inversión, el consumo privado y particularmente las exportaciones del sector privado". "Creo que Uruguay tiene aprendida la lección. Por lo menos así, privadamente, lo he discutido con todos sus dirigentes: no piensan volver al pasado en esa materia".

COMENTO: ¿Dónde está el dirigente del Frente Amplio que dijo privadamente que la deuda debe tener un "manejo prudente"? Ahora todos los dirigentes del Frente están de acuerdo en gastar más y recaudar menos. ¿A eso, le llaman prudencia para no endeudarse?

—"Los dos pilares (que dije), con el apoyo del Fondo del BID y del Banco Mundial, son esenciales —sigue implacable Aninat— hay que seguir avanzando en un manejo muy prudente y muy austero del gasto público y no hay que volver al viejo camino del endeudamiento progresivo, que llevó a lo que acaba de suceder.

"La recaudación tributaria se ha mantenido relativamente sólida en el primer trimestre de este año"; y eso es bueno "Si Uruguay no aprovecha la enorme lección que recibiera por contagio de la Argentina y por los problemas propios del sector financiero; si no aprovecha para dar un gran salto y privilegiar aquellos sectores privados que le den más dinamismo, más competitividad y sobre todo mayor seguridad al sistema económico y social, no sé cuánto se habrá perdido. Pero sé que sería la gran oportunidad desaprovechada". "La gente dice: bueno, es que vienen elecciones en el 2004 y esto... Pero es precisamente en los momentos críticos cuando debe defenderse lo que se ha logrado con sacrificio. El Uruguay ha demostrado en los hechos, su capacidad para superar las etapas más graves con un canje de deuda (operación muy difícil que ha salido bien); con un manejo de la política salarial muy duro (a la cual se atuvo el sector fiscal); y con una cultura enraizada en el cumplimiento de contratos (que es muy positiva)".

"Si no se aprovecha la contingencia vivida para avanzar más en la limpieza del sector público —previene Aninat— entonces habremos perdido la oportunidad: primero los uruguayos; Y EN SEGUNDO TERMINO SUS SOCIOS, QUE SOMOS NOSOTROS, LAS MULTILATERALES"(!)

COMENTO: La receta preconizada consiste en reducir el gasto público y evitar el déficit fiscal para no endeudarse; y Aninat anticipa los peligros de un carnaval electoral. ¡Pero igual sucede! El Frente Amplio se puso la careta y salió a tirar papelitos. Si logra que haya más gasto y menos recaudación ¿qué oportunidad habrán perdido nuestros socios, las multilaterales, el Banco Mundial, el Banco Interamericano y el Fondo Monetario?

Habrán perdido la oportunidad de reembolsar lo que nos prestaron y en consecuencia, la oportunidad de seguir financiando a quien no cumple sus obligaciones.

Aquí y ahora, lo que más importa es: reconocer el momento en el cual se elige el futuro. El Presupuesto que se discute bajo la presión del Frente Amplio para gastar más y recaudar menos, es EL MOMENTO cuando se decide si el futuro va a resultar bueno o malo.

ATENCION A LOS PROGRAMAS. El crudo encuadre que acabamos de trazar es el marco dentro del cual se cumplirá la próxima campaña electoral: el período de las promesas vanas.

Pero esta vez, por primera vez, sucede que quienes ofrezcan salidas milagrosas basadas en el dinero que el Estado no tiene, se hacen responsables de lo que digan.

Tan es así que los trasnochados que están proponiendo un nuevo reparto de lo que no hay (la trampa clásica de nuestras campañas políticas) comprometen seriamente, la candidatura de su líder. No cabe duda de que el doctor Tabaré Vázquez tendrá que dar explicaciones durante su visita a la capital de EEUU; para eso lo invitaron: para que diga qué quiere y se haga responsable de su plan.

Aumentar los gastos del Estado o bajar la recaudación llevan por igual a aumentar el déficit fiscal, que lleva a aumentar la deuda, que lleva al default: nadie ayudará al Uruguay, dándole fondos frescos para costear prácticas asistenciales. Ese tiempo murió para siempre. El Estado de Bienestar es y será por muchos años un estado de bien estuvo. Keynes es un lujo que los países comprometidos no pueden permitirse ¿quién le fiará el costo de una política anticíclica, a un Estado en bancarrota, después de una recesión que abarca cuatro años?

Europa lo supo a tiempo y al constituir la Unión, impuso la necesidad de suprimir al Benefactor Público. El formidable comunista italiano, Massimo D’Alema, lo explicó en pocas palabras:

—"La urgencia de una revolución del Welfare (Estado de Bienestar) está basada en una comprobación histórica. En la década del ochenta el país decidió reducir las diferencias sociales y dispuso de enormes recursos para ejercer la justicia en forma directa. Nunca en nuestra historia hubo un aumento del gasto público semejante. Sin embargo la generosidad distributiva no tuvo el menor efecto positivo; al revés: disparó la deuda pública y las diferencias sociales no se atenuaron en lo más mínimo.

Con (los neoliberales) Giuliani Amato, Carlo Azeglio Ciampi y Lamberto Dini conocimos la otra cara de la moneda, un ajuste permanente y obsesivo del gasto público. Para algunos, este camino ha comenzado a reducir las diferencias sociales (no se sabe a ciencia cierta); pero ni aun la oposición más radical a la política de ahorro publico, se atreve a sostener que este ahorro provocó un aumento de la injusticia".

Dalema tiene razón, los italianos se apretaron el cinturón a tiempo y soportaron el rigor de la Reforma Inevitable; fue una tarea que en toda Europa cumplieron con éxito los partidos socialistas a partir de 1996.

Escribí hace diez años, en 1994: "Nadie puede actualmente, asesinar de nuevo a Giordano Bruno para congraciarse con los creyentes que leían mal la Biblia: está probado que la Tierra gira en torno del Sol; por consiguiente, el tema está terminado".

Y esa, exactamente esa, es la situación con respecto a la economía: achicar el Estado, suprimir regulaciones, levantar el nivel cultural, erradicar el déficit fiscal, tener un buen servicio de justicia, ordenar el sistema financiero, suprimir la inflación, bajar el costo-país, atraer capitales de riesgo...; son postulados; dejaron de ser objeto de controversia. Es así y punto. Se trata de hacerlo bien. Y no hay ideología que valga.

Si el esfuerzo colectivo ya realizado en el Uruguay fuera reconocido y alentado por todos, si salir del pozo fuera una empresa de compañeros en la cual todos participan, si ser menos pobres se tomara con el fervor unido que ponemos en un campeonato de fútbol, entonces, seríamos menos pobres en menos tiempo. La discusión electoral (echarse la culpa unos a otros) es la principal razón del espectáculo deprimente que nos agobia. "La economía es orgánica: todo tiene que ver con todo. Y la economía se venga de quienes traicionan sus reglas; se venga sin hacer nada: dejando de lado a los demorones"(1).

¡Y así sucedió! Hace menos de un año, en agosto del 2002, el Banco República agonizaba y todos los prohombres de la política se asustaron.

Ahora la calesita electorera vuelve a girar como si nada hubiera pasado: el Poder Ejecutivo propone un Presupuesto sin aumentar los gastos y el Frente Amplio pide aumento presupuestal para atender a los sectores sociales más desprotegidos ¡Buen momento eligió para repartir lo que no hay! Pero en ese aspecto, la Constitución es sabia y en su artículo 215 prevé que ninguna mayoría parlamentaria puede "efectuar modificaciones que signifiquen mayores gastos que los propuestos".

El Frente Amplio que conoce esta disposición, pide además, abatir impuestos (cuya consecuencia es la misma: crear déficit). Lo hace sabiendo que su pedido es contrario al interés nacional y además imposible de imponer. Son iniciativas para cachar giles. Piden porque suponen que la gente es imbécil y no se da cuenta de la maniobrita. Pero la gente no es imbécil.

*Esta es la quinta y última nota de una serie a propósito del reportaje de Gerardo Lissardy a Eduardo Aninat, publicado en "Búsqueda" (29/5/03)

(1) Véase: "La Reforma inevitable" (1994) y "El fin de la discusión" (2002), Montevideo, (Ediciones de la Plaza).

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