La generación a la que pertenezco, y a la que de alguna manera intento representar y represento, al menos respecto a mis compañeros nacionalistas, no tuvo nunca la oportunidad de votar por Wilson Ferreira Aldunate. Las circunstancias y los impedimentos los conoce el lector, por eso hoy me voy a limitar a transcribir algunos conceptos que desarrollé en el Senado de la República el día que, como miembro informante, fundamenté aquel proyecto que hoy ya es ley por cuya virtud se va a erigir en la explanada municipal, un monumento en su memoria.
Expresé entonces: "... y finalmente su liberación en la tarde del 30 de noviembre de 1984, apenas unas horas después que en el país se celebraron elecciones nacionales; todo un mensaje que los dictadores de turno le enviaron al país en el sentido que si por algún motivo había estado preso durante cinco meses y medio, fue para impedir que de alguna manera incidiera en el resultado electoral de ese comicio, cuando en el Uruguay se recuperaban las libertades públicas".
"Respecto a ese episodio, señor Presidente, los blancos estamos absolutamente convencidos que si Wilson hubiera estado en libertad y hubiera tenido la oportunidad de participar en la elección, muy distinto hubiera sido el resultado electoral. Advierto que eso no nos lleva a quitarle legitimidad —no lo llevó a Wilson menos puede llevarnos a nosotros— a ese acto electoral (...) sin embargo en este país a nadie le quedan dudas en cuanto a que hubiera sido muy distinto el resultado de aquel evento si Wilson hubiera participado, ya no como candidato, pero sí al menos como protagonista ya que fue el único dirigente principal de todos los partidos que además de proscripto estuvo preso e impedido de participar durante toda la campaña electoral..."
"Al monumento en la explanada irán los que votaron por Wilson, y los que nunca lo hicimos porque no nos lo permitieron. No nos dejaron hacerlo. En todo caso para compensar esa materia pendiente, puedo decir que un día sí lo hicimos en la Convención Nacional del Partido cuando como convencionales electos en 1982, votamos por la fórmula "Wilson -Carlos Julio, y eso nos queda como patrimonio. Lo votamos en esa Convención en un acto de coraje, seguramente pero (...) más allá que votábamos por algo de imposible cumplimiento, fue una gran satisfacción aunque más no sea vivido en el ámbito de la libertad que respirábamos, y sólo allí respirábamos, en la Convención del Partido Nacional porque fuera de las instalaciones del Círculo Católico, de libertad, no se respiraba absolutamente nada.
En la Explanada Municipal, a partir del momento de la erección del monumento, estará el bronce de Wilson Ferreira Aldunate que se agregará a su alma viva que ya está allí. Se juntarán el bronce y su alma viva, y cada homenaje traerá el recuerdo de su vida y el viento se encargará de soplar su voz para decirnos, cada vez que sea necesario, cada vez que haya que ayudar a reconciliar a este viejo Partido, aquel mensaje:
"¿Derrotados nosotros? ¿A quién se le puede ocurrir que el Partido Nacional esté derrotado? Nosotros hemos luchado contra la dictadura militar desde el día mismo en que se instauró. Pero hemos luchado por las libertades públicas desde el día mismo en que se fundó la patria. La lucha comienza todos los días de nuevo y, por lo tanto, la lucha comienza hoy".