BELEN, Cisjordania | AP
La policía palestina entró ayer a Belén seguida de patrullas y recuperó el control del antiguo pueblo después de que Israel se retiró, en la señal esperanzadora más reciente de que 33 meses de violencia podrían estar concluyendo.
Lentamente las dudas cedían el paso a la esperanza mientras pasaba otro día sin incidentes graves de seguridad, señalando que ambos bandos están tomando en serio el esfuerzo para lograr la paz.
La entrega israelí de Belén siguió a su retiro de gran parte de Gaza el domingo y a una reunión cumbre optimista entre el primer ministro israelí y su contraparte palestino el martes en la que avanzaron hacia adelante con el plan de paz, un plan de acción detallado en tres fases para lograr la creación de un estado palestino para el 2005.
Entre los primeros pasos del plan se encuentran un alto a la violencia y el retiro gradual israelí de las ciudades y pueblos palestinos.
Sin embargo, en Gaza, los palestinos dispararon cuatro granadas antitanque contra un asentamiento de Israel y lesionaron ligeramente a dos israelíes, informó el ejército, en el primer incidente de este tipo desde el repliegue del ejército.
En Belén la policía palestina regresó a sus antiguos cuarteles, muchos de ellos agujereados por balas. Otras comisarías y puestos de avanzada de la policía han desaparecido, destruidos por repetidos ataques aéreos israelíes durante los últimos 33 meses.
"No tenemos otra opción sino tener esperanza, de forma que podamos seguir adelante", dijo un agente, abrochando los cordones de sus botas y negándose a proporcionar su nombre. "Hay algo nuevo en esta ocasión: presión internacional; presión estadounidense, para ser más específicos".
Aunque los habitantes se alegraron de ver a sus policías y de que los israelíes se fueran, se quejaron de que la entrega no cambió la principal dificultad que enfrentan: los retenes israelíes en las carreteras que no les permiten ir al resto de Cisjordania y los mantienen alejados de sus empleos en Israel.
"Es magnífico ver a la policía", dijo Qassam Abu Kamle. "Son nuestros hermanos, padres y tíos. Pero si (los israelíes) realmente quieren la paz, entonces que abran los retenes en los caminos y nos dejen movernos".
Israel cercó Cisjordania y Gaza y colocó decenas de barreras y retenes en las carreteras alrededor de las ciudades y pueblos palestinos, poco después de que surgiera la violencia en setiembre de 2000. Israel dijo que las medidas eran necesarias para detener a los dinamiteros suicidas palestinos y a otros atacantes, pero las restricciones han diezmado la economía palestina.
Para muchos habitantes, la entrada formal de la policía palestina, con las sirenas ululando y las botas marchando en las calles secas y polvorientas fue percibida simplemente como un espectáculo.
BUSH, "FELIZ". El presidente de EE.UU., George W. Bush, se declaró ayer "realmente feliz" por la marcha del proceso de paz en Oriente Medio y la disposición expresada por Ariel Sharon y el palestino Abu Mazen para avanzar.
En una improvisada rueda de prensa, Bush expresó su satisfacción por el hecho de que las partes "estén asumiendo riesgos para lograr la paz" y dijo sentirse "optimista", pese a reconocer que todavía "hay gente que odia a Israel y odia la idea de la paz".
El presidente estadounidense lamentó que haya gente que "no pueda soportar la idea de un Estado (palestino) viviendo en paz junto a Israel y siga dispuesta a cometer atentados" y apuntó al grupo Hamas, del que dijo que "no es una organización en favor de la paz".
"Estamos progresando, pero el progreso será definitivo cuando todo el mundo y particularmente en esa parte del mundo se rechacen firme y definitivamente las actividades terroristas", manifestó.
Según Bush, este es el requisito imprescindible para el éxito de la "Hoja de Ruta", el documento que marca los pasos hacia la coexistencia pacífica de los Estados de Palestina e Israel en 2005.
Junto al final de la violencia, "hay otras cosas que deben ocurrir", explicó Bush, quien subrayó que "las instituciones que permitirán la emergencia de un Estado palestino deber seguir siendo promovidas y puestas a funcionar" en los próximos meses.
También "debe haber una Constitución, debe haber una fuerza de seguridad capaz y debe haber esperanza económica" para los palestinos, añadió el presidente estadounidense.
"El pueblo palestino debe saber que aceptando tener un Gobierno en favor de la paz y aceptando el liderazgo del primer ministro Abu Mazen hay una esperanza de vida para el futuro", aseguró.
En la colonia de Giloel miedo es más fuerte
GILO, Cisjordania n Los habitantes del barrio de colonización de Gilo ya no saben qué pensar y la mayoría de ellos desea con todo su corazón la paz, pero si ésta debe comenzar con la retirada israelí de esta localidad cercana de Belén, temen que los palestinos vuelvan a disparar contra sus casas.
Una jubilada de 68 años que reside en la calle Hanafa, el blanco preferido de los francotiradores palestinos que abrían fuego desde la pequeña localidad de Beit Jala, lindante con Belén, tiene miedo de que se repita el calvario y de que una lluvia de balas caiga de nuevo sobre su vivienda.
"No entiendo nada de política, pero estoy segura de una cosa: cuando nuestros soldados se hayan marchado, los disparos contra mi casa se reanudarán", dijo, mostrando los impactos de balas.
Construido sobre tierras de Cisjordania, Gilo, que cuenta con 30.000 habitantes, forma parte del cinturón de barrios del "gran Jerusalén", edificados por Israel para reforzar su control sobre la parte oriental de la ciudad santa, después de su conquista en junio de 1967.
Entre la calle donde vive la jubilada israelí y Beit Jala se alza un muro protector, en el que se pintó un paisaje de colinas que ya no pueden ver los habitantes desde sus casas.
Pero ni el muro ni los cristales antibalas colocados por el ayuntamiento de Jerusalén tranquilizan a los habitantes. AFP
Exigenciade libertad para Arafat
RAMALA, Cisjordania n La suerte de Yasser Arafat, confinado en su cuartel general de Ramalá, en Cisjordania, desde diciembre de 2001, seguirá suscitando, según todos los indicios, desavenencias entre los primeros ministros israelí, Ariel Sharon, y palestino, Abu Mazen quien volvió a exigir libertad de movimientos para el dirigente palestino.
El martes, durante una reunión con su homólogo palestino, Sharon se negó a devolver a Arafat su libertad de movimientos y sólo contempló la posibilidad de que pueda instalarse en Gaza.
"No hay nada nuevo en las declaraciones de Sharon. Precisa que el presidente (de la Autoridad Palestina) Arafat no podrá regresar a Ramalá (si saliera de esa ciudad). Esta posición no es novedosa", declaró Mamduh Naufal, uno de los asesores del jefe palestino.
En su opinión, la continuación del asedio de Arafat corre el riesgo de poner en peligro las "posibilidades de paz y maniata a Mazen".
Oficialmente, el ejército israelí no está cercando el cuartel general de Arafat en Ramalá, cuyas instalaciones destruyó en buena parte, pero amenaza con entrar en su interior para efectuar arrestos si saliera de él y no le garantiza que pueda regresar.
Israel quiere aislar a Arafat de la escena política, afirmando que está "fuera de juego". AFP