ROMA Sergio Bruni, que dejó de existir hace unos días a los 82 años de edad, fue considerado un "rey de la canción napolitana" y, junto a Roberto Murolo —que falleció recientemente— el intérprete que mayor vitalidad recuperó para ese tipo de música tan apreciada en el ambiente de la lírica.
Su estilo, esencial y con temperamento dramático, y su voz afinada sometida al estudio y perfeccionamiento constantes, lo hicieron famoso no solamente en Italia, sino en Europa y el resto del mundo.
Nacido en la periferia de Nápoles el 15 de julio de 1921, Guglielmo Chianese (su verdadero nombre), debe el comienzo de su carrera a una herida que le perjudicó el uso de una pierna. En 1942 había participado en las Cuatro Jornadas de Nápoles, insurrección popular contra la ocupación alemana, y allí sufrió la herida en la pierna. En el hospital donde estaba internado, Bruni conoció a un cantante de renombre en aquel momento, Vittorio Parisi, quien lo alentó a convertirse en cantante profesional.
Vienem’s zuonno, Il mare, Marechiaro marechiaro, Bella y Carmela son algunas de sus composiciones más famosas, a las que se añade el repertorio tradicional napolitano. Fue también un guitarrista refinado, vinculado profundamente a su ciudad y su familia.
Para muchos, entre ellos el cantante Nino D’Angelo, su talento fue comparable al de Totó y de Eduardo De Filippo. ANSA